AMOR, AMOR, AMOR


Dame un poco de luz;
con tus ojos encendidos.
Y dame cariño
con tu cuerpo
hecho braza.

Quiero tener aquí,
postrada a mis antojos:
mirando el horizonte
largo, ancho y ajeno
pero promisorio.

Y así iniciar
un año,
otro año,
otro año;
otro siglo
hasta hacernos eternos.

PACÍFICA DOS


PACÍFICA

En la penumbra del amanecer
te imploro;
te añoro con la complacencia de mis ansias,
con el dolor de no tenerte aquí;
y quiero doblegarme a mis impulsos
y te recuerdo plena,
con luz entorno tuyo
rodeada de pájaros y mariposas.

Creo en lo que veo,
considero lo que me da muestras
de existencia
y tiemblo.

Quiero tener a puño
en la garganta
la sensación de paz
si logro amarte;
estacionado estoy
en tus garras
y no deseo volar
ni predicar maldades
sólo tenerte a puños
en mis ojos.

Mujer,
mujer divina,
ven a mí:
dame paz,
desventurada;
dame la paz que no logras
para ti.
Bendíceme con tus ojos.
Ámame con tus manos dulces,
entretenme con tu cuerpo:



quiero amarte por siempre,
enamorada del amor;
loca de celos por la paz
de este mundo
y de los sepulcros
venideros.

ESTAMOS ASOLEADOS DE RECUERDOS


Para conseguir vibrar: competir con el futuro: tortuga los malos recuerdos; victoria de la necesidad sobre el tormento: atardeceres con lluvia; placidez en las montañas: solares de la infancia con un nido de águilas en los atardeceres cotidianos. Todo tiene el sabor de la nata con el dulce olor del pan de los amaneceres. Los verdaderos goces estàn detrás de la puerta y solemos cerrar por fuera como si desmereciera, para nosotros, el postre de soñar despierto desde la mañana y hasta el mediodía. Ya con la tarde, una vez descubierto que somos marineros, zarpamos sin sentido para aprender del viento en la cara; creemos eterna la navegación y... anochece: todavía guarda suaves fragancias la luna para un loco enamorado del insomnio. Estamos asoleados de recuerdos cuando llega la noche. No podemos dormir pues bailan los fantasmas y se mezclan, a brincos, con jarrones, y floreros del presente, con barcos y sílfides del futuro, con tristes empachos de lo que nunca, jamás, ni por asomo, habrá de tropezarnos y envolvernos. Estamos asoleados de recuerdos, se nos levantan a golpes de olvido las miradas de ayer: una niña abismal hace suyo el paisaje, saltan tras ella sus promesas de mañana, ella no lo sabe, muerde una manzana; ya es mañana, no existe la inocencia, la ignorancia se fue con el sol; la noche es plena en un paisaje nuevo, la oscuridad nos pertenece a todos; pero esa noche, por lo menos, esa noche, una mujer enseñó al mundo que el paisaje puede ser eterno. Vamos a ser eternos cualquier rato, lástima que el viento haya acabado desde hace un momento en que me volví recuerdo de mí mismo; línea a línea, verso a verso, silencio a silencio, recuerdo es silencio.

(DEL LIBRO "VAIVÉN", 1998).

HERIR AL CIELO

Tus miradas son hielo,

son tormenta;

son deseo reprimido

son queja, son sinsabores.


Tus miradas son dulces

cuando miran de otro modo

pero cuando no:

son garras al ataque

en esta selva...

MIRO SIN MIRAR

Observo a mi derredor;

no hay enemigo delante,

ni detrás:

es mi conciencia hostíl que me fatiga...


Tomo tu mano,

miro tus piernas

y tengo sed de tí;

soy el perseguido de mi mismo

que no descansa en paz

hasta estar en tu regaso...


Miro, lentamente miro;

observo con detenimiento:

el tiempo vuela,

corre de prisa,

¿alguien lo persigue?

Somos nosotros

que detonamos la paz

del mediodía por el infierno

de los amaneceres.

Me quedo con la noche;

reposo en tu mirada,

tocando tu piel

¡soy eterno!

MIRO SIN MIRAR


Observo a mi derredor;

no hay enemigo delante,

ni detrás:

es mi conciencia hostíl que me fatiga...


Tomo tu mano,

miro tus piernas

y tengo sed de tí;

soy el perseguido de mi mismo

que no descansa en paz

hasta estar en tu regaso...


Miro, lentamente miro;

observo con detenimiento:

el tiempo vuela,

corre de prisa,

¿alguien lo persigue?

Somos nosotros

que detonamos la paz

del mediodía por el infierno

de los amaneceres.

Me quedo con la noche;

reposo en tu mirada,

tocando tu piel

¡soy eterno!

CLARIDAD *

Miro a tus ojos:

ahí habita la luna,

hasta en el día...


*Haikú.

VIDA MÍA


Vida la mía,
llena de zozobra infinita.
Pero vida al fin,
te quiero,
te necesito,
para poder vencer
¿a la muerte?
¿a la mentira?
¿al dolor?
No,
a la propia vida,
empecinada
en vivirnos.