miércoles, 9 de noviembre de 2016

INDIRA ISEL TORRES CRUZ, poeta joven de Colima



POESÍA JOVEN DE MÉXICO: INDIRA ISEL TORRES CRUZ


Presentamos algunos textos de Indira Isel Torres Cruz. Estudió Letras Hispanoamericanas por la Universidad de Colima y literatura chilena en la Universidad de la Serena, Chile. Escribe poesía y relato, desarrolla el proyecto de música y poesía escénica: Shows Bravos. Ha participado en lecturas teatralizadas con Pablo Rulfo. Becaria interfaz del programa Los signos en rotación en el año 2014.
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Colores

Yo soy escandalosa
como una guacamaya
Me pongo azul cuando voy a los hoteles
amarilla cuando veo paredes blancas
roja cuando contemplo
la furia de la ola contra la orilla
canto al final de los orgasmos
-como una guacamaya-
eso dice mi marido
mientras ahora veo a ese chico que me gusta
le podría proponer ir a un hotel
luego contemplar paredes blancas
o contemplar la misma ola contra la orilla
como un verso de Selva Casal
yo se lo diría de memoria
en un cuarto de hotel de paredes tan blancas
Quién es esa, hubiera contestado indiferente
te hubiera dicho que es una guacamaya
pero no, es una poeta
tan escandalosa.
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home sweet home


Ya no daré vueltas
no esperaré cuarenta años para salir de aquí
ya no me importa de qué color cambiamos
no me interesa repetir cadenas
no quiero el monstruo de sus discursos
ni la condición de su falsedad
voy a irme con mi hijo
a él voy a mostrarle lo que realmente soy
lejos de lo que más han dicho que piso
otro mar
otra tierra
voy a conocer las felicidades que desde niña quise descubrir
nadie volverá a jugar con mi cabeza
ni con mis palabras
porque estas palabras han sido mías
desde que la lluvia me recibió en el patio de azulejos verdes
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Mediterráneo

Ahora quiero contarte mi secreto
Ciertos días de mis pechos brotan aceitunas negras

-No me crees, es difícil y lo entiendo
He pensado en ponerlas en los frascos de gerber
He pensado en que puedo contratar de mis sueños
dos muchachas del mural de un palacio de Knossos
para que me ayuden
a embotellarlas en un poema
a cantarme esos versos de un poeta griego
como si fueran una canción de cuna.

-Ellas repiten como el secreto del secreto:
: eres un árbol sagrado.
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Molinko Hatari
A los seis años
supe que de la vagina de mi madre brotaría
un gato azul ruso
un gato que me preguntaría verdades
un gato de la fauna de Alicia.
Yo era Indira y aún tenía el cariño de mis padres
Hasta que mi hermana nació
Mientras mi madre me hacía unas trenzas
y el maullido se le convirtió en un grito de ahogada
Hasta que el mundo fue un bordado rosa mexicano.

-Entonces, presentí la verdad.
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Brujas

Mi madre ora por las maldiciones de mi hermana
“junto a aguas de reposo me pastoreará
y aunque ande en valle de sombras no temeré”
y comienza a llover

-Ahí esta el inicio de mi furia.
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Datos vitales
Indira Isel Torres Cruz estudió Letras Hispanoamericanas por la Universidad de Colima y literatura chilena en la Universidad de la Serena, Chile. Escribe poesía y relato, desarrolla el proyecto de música y poesía escénica: Shows Bravos. Ha participado en lecturas teatralizadas con Pablo Rulfo. Becaria interfaz del programa Los signos en rotación en el año 2014. Fue seleccionada en muestra de poesía joven de México (1984-1993): primera entrega, por el poeta Mijail Lamas. Realiza el proyecto Cartas para no llorar, talleres de escritura en todas las cárceles de la república mexicana.
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martes, 8 de noviembre de 2016

FRANCISCO BARRAZA ALONZO, poeta mexicano (Ciudad Juárez, 1991)



POESÍA MEXICANA JOVEN: FRANCISCO BARRAZA ALONZO

08 Nov 2016
Presentamos una muestra poética del joven autor Francisco Barraza Alonzo (Ciudad Juárez, 1991). Es poeta y narrador. Estudióla licenciatura en Economía y actualmente estudia la Maestría en Escritura Creativa en la Universidad de Texas en El Paso. Ha publicado su obra literaria en revistas mexicanas y estadounidenses.





¿A ESTO TE REFIERES CUANDO HABLAS DE MÍ?

Para Lilia Hernández
Vas
llena de páginas líquidas,
errante sobre versos que escribí
en gotas de otoño,
limitada a preocuparte
si las hojas que te cubren
caerán sobre mí.

Mientras
me detengo en tus pómulos desiertos
a rezar porque la noche seque
sobre tu cuerpo
y sientas la oscuridad
en el espacio olvidado
de tu cuello.

Bogo por el mapa de las grietas
y los ríos de tu espalda:
cree que mi boca estaría seca
sino por ti.


OLVIDO

Se acerca una tormenta,…………….dicen,
sin nombre
alguien no querrá saberlo
creo que le gusta el anonimato

Se pierde en el canto de luces
que esconde mi voz,
y un crepúsculo que platica
con el humo de un trueno intransigente.

Me verá callar cuando anochezca
y muera el llanto
que no la reconoce;
me verá inventar en la pared una luna,
avergonzada,
con la memoria detenida
en mi cigarro.

Se acerca una tormenta, ……..avisan.
Quizá,
una noche que pierda el camino,
la llamaré olvido.


AMORTE
A Gloria

No despiertas en pedazos
o derrumbada en heridas
si dentro del espejo
rompes la muerte
y sus errores de tiempo;
tampoco es que caes
en el absurdísimo del paisaje forzado
de tu cuarto:
la visión
de la tú de humo
en la tierra.

Por eso,
te regalo tu vida
que resurge
en cada paso de mi pluma
por las letras de tu frente;
encontrando no la muerte
si no el relieve desigual
y perpetuo,
de tu cuerpo mutilado
sobre el papel.


DE ESTO HABLÁBAMOS AYER

Se trata de no esperar
a que se apaguen los ojos
de quedarse prendido de un canto
y de tomar de la boda de ayeres
las palabras alineadas
que no se queden las cosas

sin fuerzas
y la luz del vino reflejado en botellas
se apague al dormir solamente

de hacer de las horas
un exceso de la vida

y olvidar el tiempo
que no existe.


ALEJANDRA TORRES GARCÍA, poeta mexicana (1988)


POESÍA MEXICANA: ALEJANDRA TORRES GARCÍA

07 Nov 2016
Presentamos una muestra poética de la artista visual y poeta Alejandra Torres García (Chihuahua,1988). Es egresada de la Facultad de Filosofía y Letras  y  Maestra en Artes por la Universidad Autónoma de Chihuahua. Desde su formación temprana, su inclinación literaria se amalgamó con las artes plásticas, manteniendo un particular enfoque plástico-literario en sus creaciones. Ha publicado en  “Otro Paramo”,  “Río Grande Review” de UTEP, “Revista Asalto”, y “Synthesis” de la Universidad Autónoma de Chihuahua. Fue becaria del encuentro Signos en Rotación, del festival Interfaz del ISSSTE en febrero del 2015.  Actualmente se desempeña como creadora del círculo de lectura “En Blanco y Negro” y el Taller Permanente de “Experimentación Plástica” en la Facultad de Enfermería y Nutriología de la U.A.Ch. La imagen de esta entrada es de su autoría. 






Escenas venatorias

Se puede dormir en la misma cama sin tener el mismo sueño.
Pastilla de menta Usher

Quisiera saber qué piensan mis perros cuando tú y yo hacemos el amor.
Parecen cuidarnos en su inocente duda,
e inmóviles, los ojos rojos les brillan en la oscuridad.
Casi no hacen ruido, pero no fingen dormir.
Sus manchas,
forman figuras extrañas
que logro distinguir con los sedales de luz a media noche.
Nos reviste un encaje de sombras y destellos.
A mí me da poca vergüenza y no hago sonidos.
Nunca te digo nada.  

Yo quiero saber qué piensan mis perros cuando tú y yo,
a veces, hacemos el amor.
La gota larga del fregador cuenta en su caída los compases de tus piernas.
Y van chorreando entre mis sienes tus cercanas palabras.
Nunca me dices nada.

Acurrucados entre cobijas, parecen saber la distancia.
Ellos huelen la ternura muerta, el deseo pintado.
Lamen nuestras heridas de bestias disfrazadas
y nos llevan de paseo hasta la orilla.

El borde de la cama.
Sin mirar a tras recordamos a Lot en su marcha salada,
y caemos uno sobre el otro entre ramas secas,
uvas y manzanas verdes.
Naturaleza muerta desde siempre.
Escenas venatorias,
tazones con frutos y moscas,
tulipanes afiebrados.

Derrumbada en la cama repito el acto,
narrando de memoria mi memoria,
como la Virgen Loca.

Los perros recuestan sus cabezas en el suelo frio,
abanicándose con la lengua los malos pensamientos.
Algún día van a crecer también.
Y como los conejos se reproducirán por centenares.

***

Al final de la tierra  hay un páramo caliente,
y fumar solo ahí,
sirve para pensar en el agua que se agota.
Abismar en el principio de las formas
donde todo tenía vida.
Cuando los cuerpos se movían de una manera extraña sobre las aguas;
y los niños sedientos
pedían a los vecinos
beber del grifo en sus jardines.

Desabrigado en medio del yermo
se me encajan los ríos en los ojos,
erosionando el recuerdo de haber nacido de una gota.
Y mi alma se inquieta al presentir la sequedad que gobierna.
La oscuridad precipitada
donde habitaban las criaturas microscópicas.

Ha hecho calor en mi cabeza endurecida.
Arden las suelas de mis zapatos de charol
en el largo viaje sobre las azoteas del mundo.
Mi lengua sabe a hormiga.
Un veneno desnutrido.

No queda más saliva por decir
y pienso en las frutas,
en las fibras del mango,
en el jugo de todas ellas que me hablan de la vida,
de la humedad clavada en los huecos,
mientras muero como un microbio rumiante
en el páramo solitario.



Moscamuerta

El que por su gusto muere, hasta la muerte le sabe.
Pastilla de Yerbabuena Usher

He querido morir
imaginando dislocarme como un cubo rubik
que se gira en partes.
Los dedos en partes.
Las piernas en cientos de partes.
Y los ojos de mil colores
presintiendo el crucigrama infinito.

No importa estar vestido o desnudo sobre la cama.
Todo se resumiría
a cuadros y giros matemáticos del espíritu.

Sin perder la conciencia,
por un rato el alma se haría diminuta
y jugaría con las moscas domésticas a la mano negra.
Andaría la habitación en vuelcos instantáneos,
esquivando las caras tristes,
los alaridos de la viuda y el huérfano.

Más tarde en el velorio,
larva de mi propio cuerpo,
nacería multiplicada de las llagas verdes.  
posándome sobre los pétalos,
duplicando las rosas en dos parpadeos de moscamuerta.
Rojas, blancas y amarillas.
360° de espectros luminosos masticándome los ojos.
Quitaría meticulosamente con mis patas delanteras
el miedo de mi rostro.
Y confiaría en las palabras desoladas de Rulfo.
Supongo que después de eso
ya nada dolería.



Si te dicen que tienes ojeras de perro bailarín, no te sientas mal


Yo soy mis ojos.
rodajas de ciruela estéril
curiosas de girar al filo de la hoja.

Enmarcados por la marialuisa áspera,
mis ojos se cuelgan de alguna rama negra
esperando ser encontrados.
Macilenta espera a campo abierto.

Sin dormir,
mis ojos como niñas saltan la cuerda,
buscando desterrar el Problema
del baldío radial que las conjuga.

Han sabido replegarse con el tiempo.
mirar hacia otro lado.
sujetarse el vestido.
Hilando la intriga inédita que a nadie importa.