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miércoles, 2 de diciembre de 2015

DÉJA VÚ. Lilian Vicava (Ciudad de la Costa, Uruguay)

DÉJA VÚ


Y hubo un día que debí alimentarme de mis propias cenizas
perdida en estaciones sin tiempo...
Cuando la sencillez de mi nombre la cantaba el colibrí
entre los ibiscos y el poeta me bautizó y me dijo:
desde ahora te llamarás Nahilil...
Y las bocas mudas del hambre mordían mis manos
donde se tatuaba la leyenda de mis años...
Yo te buscaba entre los rostros ausentes de los desconocidos
donde los carceleros pierden las llaves de los calabozos...
¿Y quien se acercaba para sostenerme?
Desde ese día siempre estuve sola sola sola
aguardando brazos de madre y voces de padre...
El mar soplando sobre los quejidos que se agolpan
en la arena donde queda la huella de los peces
que mueren en la orilla
y los escorpiones se muerden las uñas del abandono...
Yo tenía hambre yo tenía sed
pero ya no me acuerdo
ahora me levanto y desayuno con el perfume de la azalea
escuchando como revientan los aviones contra las torres
y se vienen abajo con mis sueños de lana
comidos por las polillas...
Hoy pienso que otra vez llega la Navidad y el Año Nuevo
vuelan los días como las mariposas aceleradas de la imaginación...
El mundo sigue su gira impensada sobre los cadáveres que se olvidan en fosas desconocidas...
Hoy las jaulas están abiertas y vacías
las aves coloridas vuelan su libertad en lozanía...
Y tengo frío sin tiempo...
Pasa el circo y los niños aplauden, los jóvenes se besan
en la última fila del cine
y los viejos no sienten nada...
Solo yo entiendo el dolor... El mío... Hay otros dolores
y otros que no los entienden.
Hoy tengo vergüenza...
tengo los cuatro elementos en mi cuerpo y respiro...
Estoy acostumbrada a morirme y despertarme cada día
entre el humo del cigarro del hombre desconocido de la esquina...
Tengo el vicio de las ansias
prendido en la carne perfumada de tu aroma.
Mis pensamientos cambian de colores
y escribo poemas al viento al aire a vos
y el miedo me acorrala en bocanadas sin salida...
El cansancio me da la mano
y me saluda cada tarde cuando me desperezo.
La traición es un animal callejero que se disfraza
para pasar inadvertido
pero no pasa... Sigue andando con las fauces abiertas
tras la inconciencia...
-La infancia castigaba pero yo era mas fuerte
me refugiaba entre las hadas,
las luciérnagas eran mi lámpara de noche
y Peter Pan venía a buscarme para escapar por la ventana
hasta que me hice grande...-
Y hoy me encierro en el manicomio de los sueños
donde el clamor de mi sangre es la que escribe
y ya no puedo escapar de este anhelo
acuclillada ante los capullos del temblor sin tiempo...
by Lilian Viacava Dama de la Poesía
@copyright 30/11/2015

1 comentario:

  1. Estimado poeta Benjamín todo un honor estar presente con mis letras en tu distinguido blog
    saludos afectuosos colega.

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