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viernes, 31 de mayo de 2013

TU FANTASMA, Silvio Rodríguez

CARTA A VIOLETA PARRA, Jorge Rodríguez

ANÁLISIS DE "DEMASIADO CARO" DE LEÓN TOLSTOI, Héctor Zabala

ANÁLISIS DE “DEMASIADO CARO”
Héctor Zabala ©

Según señala el propio Tolstoi, sería un relato verídico inspirado en el escritor francés Guy de Maupassant, quizá sobre un esbozo de cuento, pero tengo dudas de que tal afirmación (que aparece como subtítulo de la obra) no sea una dosis más de la gran ironía que se trasluce en toda su narración.
El cuento no pudo publicarse apenas escrito (1890) por la censura que por entonces existía bajo el régimen zarista. Apareció por primera vez en Inglaterra, en la edición de Vladimir Grigoryevich Chertkov de 1899. En Rusia no sería publicado hasta 1901, cuando ya era imposible evitar que se leyera. Probablemente esa década de censura a Demasiado caro tuviera su razón de ser en el espíritu de cuerpo que mantenían los monarcas europeos entre sí (en el caso, el zar y el príncipe monegasco) ante el avance secular del republicanismo, más que en el tema de fondo, la pena de muerte. En efecto, la obra ridiculiza al príncipe y al principado en cuestión.
Para algunos críticos la fuerza narrativa de Tolstoi no estaba justamente en el cuento corto de ficción. Destacaba más en novela y en el pintoresquismo de personajes sacados de la vida real; de hecho sus principales obras (Guerra y paz, Anna Karénina) son incluidas generalmente en el realismo.
Sin embargo esta pequeña obra parece ser una excepción. Sus principales méritos consisten en mostrarnos un manejo magistral de la ironía, de la paradoja, cosa no muy habitual en Tolstoi, y en intentar que el lector recapacite sobre la dureza de los castigos que por entonces se aplicaban a los delincuentes en todo el mundo. No olvidemos que este autor, además de sustentar un humanismo socializante (hay quienes ven sus ideas como una vuelta al primitivo cristianismo), fue un decidido abolicionista que fustigaba con acritud la pena de muerte y las torturas, moneda corriente en todo el siglo XIX. En Mi confesión, una suerte de balance de su anterior vida disipada, nos dice: “Durante mi residencia en París, la vista de una ejecución de la pena capital me reveló la debilidad de mi creencia supersticiosa en el progreso. Cuando vi la cabeza de aquel hombre desprenderse del cuerpo y oí el ruido que produjo al caer en el cesto, comprendí –no con mi razón, sino con todo mi ser– que ninguna teoría de la sabiduría de las cosas establecidas ni del progreso podía justificar semejante acto, y que aunque todos los hombres que hayan existido en el mundo desde la creación, basándose en la teoría que fuese, hubiesen encontrado que aquello era necesario, yo sabía que no lo era, que estaba mal hecho, y que, por consiguiente, yo debía juzgar en adelante lo que es justo y necesario, no por lo que dicen y hacen los hombres ni por lo que significa el progreso, sino por lo que me dicte el corazón”.

UNA CRÍTICA DE CARÁCTER MORAL
La obra comienza con una crítica velada a la doble moral del reyezuelo. Impone penas duras para los delitos, pero todo el andamiaje económico de su principado es la inmoralidad: el juego y otros vicios. En efecto, si los vicios desaparecieran, no habría sobre qué aplicar impuestos. Es decir, se cuestiona con dureza el acto inmoral de un delincuente aislado, que en el peor de los casos afectó cuanto mucho a unas pocas personas, y no se cuestiona un sistema estructuralmente inmoral que afecta a miles, quizá a millones de personas dado que Mónaco gozó siempre de turismo extranjero.
En este sentido es muy sagaz el detalle vertido sobre la prohibición de casinos en toda Europa como consecuencia de que provocaba suicidios frecuentes de jugadores compulsivos. Se está diciendo, indirectamente, que el reyezuelo y sus funcionarios castigan al asesino de un hombre y no se castigan a sí mismos cuando son culpables de la muerte de muchos otros y también de innumerables casos futuros.

UNA ESTRUCTURA DE ZUGWANG
En ajedrez, una posición de zugzwang es la que lleva necesariamente a perder la partida, sin importar lo que se intente para evitarlo. Se traduce del alemán como “obligación de mover” o “forzado a jugar”. Y así como en ajedrez el jugador está obligado a accionar por reglamento, aunque ello implique su fracaso, en el cuento el príncipe lo está por la ley. Debe hacer algo, no puede “pasar”, como ocurre con otros juegos de mesa, verbigracia el póker. Pero Tolstoi desarrolla su cuento de tal forma que las diversas alternativas encontradas acaban siempre en callejones sin salida. Así, si se trata de ejecutar al reo, se desbarranca la economía palaciega; si se le conmuta la ejecución por cadena perpetua, también; si se le sugiere fugarse, el preso se niega, pues ¿dónde estará mejor que en la cárcel, mantenido por el gobierno? Terminan dejándolo libre y asignándole un sueldo. En síntesis: se lo premia por haber cometido un crimen. Como diría un ajedrecista “son todas malas”. Eso sí, digamos que virtualmente se lo deporta a Francia, aunque apenas a unos pocos kilómetros de la frontera.

CONCLUSIÓN
En el desarrollo del cuento, reyezuelo y ministros no tienen prurito en contradecirse casi de continuo, aplicando penas cada vez más débiles. En ellos prima la economía sobre la justicia.
Considerando que Tolstoi era profundamente religioso, es muy probable que haya querido dejarnos como moraleja que sólo Dios puede ser realmente justo en sus juicios. Una manera de decirnos que ningún ser humano tiene derecho de quitarle la vida a otro, sin importar el motivo.

León Tolstoi
(según Iliá Yefimovich Repin)
Lev Nikoláievich Tolstoi, tal su nombre vertido del ruso, nació en Yasnaia Poliana, provincia de Tula, el 28 de agosto de 1828. Perteneciente a una familia de la antigua nobleza rusa, perdió a sus padres en plena infancia.
La familia, encabezada por su hermano mayor, Nikolai, se trasladó a la mansión de un tío en Kazán, en cuya universidad ingresó el futuro escritor, aunque luego no concluiría sus estudios de lenguas orientales. Más tarde, en San Petersburgo lograría un título universitario en Derecho.
Tolstoi fue un contradictorio típico, como ocurre a menudo entre la gente de genio. Era tan encantador como de mal carácter, de buenos sentimientos y comprometido con la caridad cristiana como empedernido jugador por dinero, defensor de la vida y adversario de la pena de muerte como amante de la caza o digno acompañante de su hermano mayor a los frentes de batalla, de contextura robusta como sufrido reumático con decenas de otras dolencias, amigo de los campesinos como mundano que se codeaba con la alta sociedad, de carácter fuerte como dominable por su mujer a quien superaba en edad, tan feo y tosco como inteligente, tan amado por sus colegas como odiado por otros. Su vida es muy conocida gracias a la profusa correspondencia que mantuvo con parientes y amigos, así como por el diario íntimo de su esposa Sofía y el suyo personal.
Fue un gran lector ya desde muy joven y llegó a dominar varios idiomas. Durante su estancia en el Cáucaso fue registrando en su mente los distintos tipos humanos, tanto campesinos como militares, que luego volcaría en sus obras.
Prolífero narrador, colaboró mucho con la revista literaria Sovremennik (El Contemporáneo) al igual que su amigo Iván Turgueniev. Esta revista había sido fundada en 1836 por los poetas Puschkin y Pletniev.
Algunos viajes por Europa dieron a Tolstoi una visión más amplia del mundo. También fundó una escuela en Yasnaia Poliana y se dedicó a la enseñanza, aplicando ideas propias. Su Silabario, dedicado al programa de enseñanza elemental, demostró su gran anhelo por el desarrollo educativo de los niños.
Murió de un infarto en la estación ferroviaria de Astápovo (unos 170 km al sur de Moscú) el 20 de noviembre de 1910 cuando intentaba escapar de su casa. Trató de desprenderse de todos los bienes en beneficio de los pobres, pero su esposa lo impidió.

Sus obras:
Novelas: Infancia, adolescencia y juventud (1851-1856), Felicidad conyugal(1858-1859), Guerra y Paz (1864-1869), Anna Karénina (1873-1876), Los decembristas (1859-1884), La Sonata a Kreutzer (1889), Resurrección (1890-1899), Hadji Murat (1896-1904, edición póstuma).
Teatro: El poder de las tinieblas (drama, 1886-1887), Los frutos de la civilización(comedia, 1886-1889), El vagabundo (comedia, 1910), El mujik y el obrero(comedia), El cadáver viviente (drama, 1911).
Cuentos: La incursión (1851-1854, publicado en 1856), La tala del bosque(1851-1854, publicado en 1855), El degradado (1856), Diario de un marcador(1853), Sebastopol en diciembre de 1854 (1855), Sebastopol en mayo de 1855 (1855), Sebastopol en agosto de 1855 (1856), La borrasca (1856), Los dos húsares (1856), La mañana de un señor (1852-1856, publicado en 1856),Lucerna (1855), Alberto (1857, editado en 1858 con errores, subsanados en 1886), Tres muertes (1859), Los cosacos  (1852-1862, publicado en 1863),Polikushka (1861-1862, publicado en 1863), Jolstomer (1856-1863, publicado en 1886), La muerte de Iván Illich  (1884-1886, publicado en 1886), Francisca (1890, publicado en 1891), Demasiado caro (1890, publicado en 1899), Amo y criado(1894-1895, publicado en 1895), Después del baile (1903, edición póstuma de 1911), El billete falsificado (1898-1904, edición póstuma de 1911), Alioscha "El puchero" (1905, edición póstuma de 1911), Korney Vasiliev (1879, publicado en 1906), Las fresas (1905, publicado en 1906), Diario póstumo de Fiodor Kuzmich(1905-1906, edición póstuma de 1911), ¿Por qué? (1906), El sueño (1906, edición póstuma de 1911), Pobres gentes (1906), El poder de la Infancia (1908, edición póstuma de 1912), Jodynka (1910), Sin querer (1910, publicado en 1911), No hay culpables en el mundo (1908-1909, edición póstuma de 1911), El padre Serguei (1890-1898, edición póstuma de 1911).
Cuentos para niños (1871-1872, publicados en 1872): El niño abandonado, El mujik y los pepinos, El incendio, El viejo caballo, La rama, Cómo aprendía a montar a caballo, Bolita, Bolita y el jabalí, Los faisanes, Milton y Bolita, La tortuga, Bolita y el lobo, Lo que ocurrió a Bolita en Piatigorsk, El fin de Bolita y de Milton, La liebre, Dios ve la verdad pero no la dice sino cuando quiere, Cómo cazamos un oso, El prisionero del Cáucaso.
Cuentos populares (1880): Historia de Iván “el imbécil”; Mijail, el aprendiz de zapatero; Donde está el amor, allí está Dios; Ilias; Los dos hermanos y el oro; Melania y Akulina; Dios y el diablo; El pecador arrepentido; Los tres “Starsky”; El primer destilador; El cirio; El origen del mal; Los dos viejos; El ahijado; La semilla milagrosa; Emelián el obrero; ¿Cuánta tierra necesita el hombre?
Relatos autobiográficosPrimeros recuerdos (1878-1892), Recuerdos (1903-1905).

jueves, 30 de mayo de 2013

LAS SIETE DÉCADAS DE JAVIER MOLINA, Juan José Flores Nava

LAS SIETE DÉCADAS DE JAVIER MOLINA.

ESCRITO POR JUAN JOSÉ FLORES NAVA. POSTED IN DESTACADAS

javier y Marilyin
La enseñanza de la poesía es su alma limpia incluso en la barbarie

EL FINANCIERO Jueves, 8 de noviembre de 2012
Hay cosas que uno proyecta y luego realiza, y otras que simplemente suceden. Arrancaban los años sesenta cuando Javier Molina ya veía su futuro más próximo lejos de Chiapas. Muy bien cavilada estaba su decisión de estudiar en la UNAM. Para 1963 ya era alumno de la Prepa 7, en el DF.
Un día, 30 años después, volvió a San Cristóbal. Y, sin más, se quedó a vivir de nuevo en la montaña.
Así las cosas, uno entiende con nitidez el porqué a Javier Molina siempre lo ha impresionado aquel fragmento de Heráclito que dice: si no esperas lo inesperado, nunca lo encontrarás, ya que es harto difícil de hallar.
A Javier Molina lo conocí al finalizar un encuentro de escritores en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas. Su apariencia chocaba con la esfera jactanciosa y pesada que formaban algunos de los funcionarios e intelectuales que celebraban la reunión. Javier caminaba por ahí, silencioso, sencillo, retraído, pequeño, delgado y de pasos breves. Traía bajo el brazo un periódico, un libro, una libreta quizás. Y empezamos a conversar. Le pregunté, entonces, por la brigada Marilyn Monroe, que integró, junto a otros estudiantes, en 1968. Javier, algo sorprendido, cambió su rostro reflexivo, melancólico, curtido, con una breve sonrisa cargada de recuerdos. Un lustro ha pasado ya de aquel encuentro. Así que hoy, cuando el periodista y poeta Javier Molina celebra 70 años, le pedimos que rememore otra vez aquel agitado tiempo de lucha y esperanza.
-El movimiento estudiantil de 1968 -nos dice al teléfono Javier Molina desde San Cristóbal de las Casas- fue no sólo de lucha política, sino también, y quizás sobre todo, un gran movimiento cultural, de la sensibilidad, de la expresión plástica, literaria, musical, cinematográfica. Fue una gran manifestación por la libertad, por ocupar las calles, en contra de la autoridad. Y la belleza no podía quedar fuera. Dentro de ella, Marilyn Monroe: víctima de las grandes mafias y compañías de cine hollywoodense, desde que se murió en 1962 dejó una fuerte presencia. Poseía una verdad muy limpia, antisolemne. Influyó en mucho ámbitos: en la poesía quedan los versos de Ernesto Cardenal ["Oración por Marilyn Monroe"]. Al estallar el movimiento estudiantil de 1968 teníamos en la Facultad de Ciencias Políticas un cineclub al que yo había propuesto que llamáramos Marilyn Monroe. Así que cuando se vino el movimiento y formamos nuestra brigada política, fue casi natural bautizarla con el mismo nombre del cineclub, pues estábamos casi los mismos. No éramos militantes cuadrados, no nos sentíamos los sacerdotes rojos que decía José Revueltas: estábamos más cercanos al arte, a la imaginación. Así que pensamos que el nombre de Brigada Política Mariliyn Monroe le daba a nuestro actuar un poco de alegría e informalidad, cierta ligereza sana que le quitaba la solemnidad. Fue un momento de jóvenes que decidieron apartarse de las formas antiguas y anquilosadas de los viejos políticos que, por cierto, ahí siguen unas y otros.
Fue en 1974 cuando Javier Molina publicó su primer libro de poesía: Bajo la lluvia, al que han seguido (años más tarde) Para hacer plática, Muestrario y La luz se revela. No es un autor con prisa por publicar. Espera a que, en su interior, el verso vaya madurando hasta caer. Tal vez por eso su marcha, su paso, su andar por la vida deje siempre esa huella de calma, de lentitud, de contemplación, de pausa.
-Su poesía parece más emocional que reflexiva, Javier...
-En el poema todo cabe. La poesía tiene que ver tanto con el momento como con todo aquello que se ha experimentado desde el principio. Pero sí, sí, en la época más reciente tengo algunos poemas de reflexión, no a la manera del saber filosófico sino sobre los temas que a la poesía le es dado abordar: el sentido de la vida, la razón de la existencia, la grandeza de las relaciones humanas, la grandeza de lo pequeño; es decir, son poemas sobre las cosas que verdaderamente han nutrido al arte y que hay que luchar por no perder. Vivimos momentos de mucha violencia, entonces uno se pone a pensar y aparecen algunos poemas que contestan a esto de muy diversas maneras. No como algo forzado, sino que con la naturalidad de la emoción ha venido la reflexión. Porque el pensamiento y el sentimiento son inseparables en la poesía, sobre todo en América Latina. Tenemos, por ejemplo, la reflexión humana de César Vallejo, pero también la emoción amorosa y encendida de Pablo Neruda. En nuestros pueblos se conjuga muy bien pensar en lo que sucede y sentir lo que sucede al mismo tiempo.
Dice Javier Molina que al paso de los años pudo darse cuenta de que, para el poeta, en el primer libro suele estar la semilla de lo que va a desarrollar después. Ahí, en ese primer volumen, están los temas, la entonación, la musicalidad, la respiración que se irán puliendo y enriqueciendo al no abandonar el oficio, un oficio (el de poeta) que él lleva practicando casi cuatro décadas. ¿Qué es lo que le ha dejado?
-La posibilidad de expresar las verdades de nuestra historia, de nuestra vida cotidiana. La posibilidad misma de la poesía de expresar la emoción, el sentimiento, el amor que se le tiene a muchas cosas de México, a la amistad, al compañerismo, a la naturaleza, a lo que nos sucede, a lo que sucede en el mundo. La poesía permite ver cómo cambia el mundo, pero también có- mo cambia lo que vamos escribiendo y el escenario en el que lo hacemos. Van surgiendo, y uno va recogiendo, palabras nuevas. Otras se transforman. Algunas más se quedan. Pero, como te contaba, ahora sé que en mi poesía, aunque sea diferente, siempre hay una línea en común: una raíz humana que está ahí de manera muy fuerte. La gran enseñanza de la poesía, para mí, es su alma limpia incluso en los momentos, como ahora, en que la barbarie quiere extenderse sobre la Tierra. La poesía es la vida de las palabras, el canto de los pájaros, la libertad: la libertad de cantar para decir lo que uno siente.

EN UN MERCADO PERSA, Willbur Paris

THE CALL OF THE BLUES, Sidney Paris

CAÍN Y ABEL, Benjamín A. Araujo Mondragón

CAÍN Y ABEL

En la deshonra de las noches calladas,
mi llaga se esconde de mi conciencia
debo tener paciencia, mucha paciencia
pues la culpa persigue mis voces, y mis hadas.

Es mi hermano, el hombre, mi hermano
ya difunto, que me hace expiar mis penas
y sus pasos, persiguen, son condenas
de mis pasos lejanos, y cercanos…

El destino es muy cruel, ya lo imagino,
cercando mis angustias, y mis culpas
tengo los pies bien firmes, mi destino
es mi esclavo infiel: ya soy difunto.

El cruel final de Abel, me quita el sueño;
saber que fui yo, el cruel, mi pesadilla
y rondar la orillas, da culpa y zancadilla
y ya quitar la culpa; ese es mi empeño.

¿Por qué hados tan crueles, me dibujan,
me cercan, me asimilan…? Me ablandan,
me atropellan, me tiran, desesperan
y no me dejan paz, pues ¿qué esperan

de mí? Digo, ¿qué esperan? ¿Qué corra,
me acelere, me vaya por las calles
lamentándome a gritos…? ¿qué enloquezca?

No sé, en verdad, no sé, vago en lamentos.
No sé ya ni lo que hago. Ni lo que digo, sé…
soy un desastre; arrastro la cobija,
lloro y me desespero, tiro hacia no sé dónde
y vago como loco, la noche es un tormento.

¿De quién me escondo acaso, si nadie me persigue…?
Pero la culpa avanza, crece, me ahoga, me consume…


DETRÁS DE LOS DISCURSOS DE PEÑA NIETO, Linaloe R. Flores

EL HOMBRE DETRÁS DE LOS DISCURSOS DE PEÑA NIETO 

Por: Linaloe R. Flores - 
mayo 29 de 2013 - 0:10 INVESTIGACIONES, Investigaciones especiales, México - 
Los escritores de los discursos del Primer Mandatario se han mantenido en uno de los terrenos más herméticos de la política nacional. Nadie los conoce, sus condiciones laborales están muy lejanas de los ciudadanos y su arduo trabajo no lleva su nombre. Sin embargo, están obligados a generar piezas cuidadísimas, brillantes y hasta memorables. Para los políticos mexicanos tener un escritor detrás de sí es un tópico. Los llamados “negros” o “sombras” son parte de la tradición del ejercicio del gobierno. En el caso de Enrique Peña Nieto, sus escritores son la parte nodal, el pilar del que según los analistas, jamás puede alejarse por sus ya evidenciados tropezones con las palabras. Foto: Rebeca Argumedo Ciudad de México, 29 de mayo (SinEmbargo).- Más que con la política, la economía o la diplomacia, el Presidente de México, Enrique Peña Nieto, se ha tropezado con las palabras. Con sus palabras. Las que cada mediodía salen de su boca en los eventos públicos y a veces, convertidas en gazapos, han logrado atizar el temor de la sociedad a su incapacidad. Colocado en un atril de alta tecnología, cada discurso frente a los ojos del Presidente mexicano representa un trabajo de días. De horas y horas de búsqueda de las palabras precisas. Se trata del esfuerzo de un equipo especializado en un despacho de la residencia oficial de Los Pinos –la Dirección General del Discurso– que cuida con detalle las formas gramaticales y selecciona las frases presidenciales sin importar el tema o el ámbito. Nada extraordinario. “En México, detrás de cada funcionario, hay un escritor negro; es decir sin notoriedad y absolutamente anónimo. En este país, la cultura política está apegada a los papeles escritos por seres cuya identidad es un misterio”, dice Hugo José Suárez, del Instituto de Investigaciones Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), experto en Análisis del Discurso. En el caso peñista, si la palabra ha sido la piedra con la que su imagen se tropieza, el punto crítico de la estabilidad de su ser político, ¿quién es el hombre que le escribe los discursos? ¿Por qué ese hombre se queda con el largo y eficaz velo del anonimato y sin el menor reconocimiento? *** Su nombre no le dice nada a los analistas: Ilhuicamina Díaz Méndez. Él no participa en los eventos públicos, ni su rostro ni su cargo están publicados en la página cibernética de la Presidencia y ni por asomo se toma fotografías al lado de Peña Nieto; pero no hay funcionario que haya permanecido tanto en el equipo que ahora ostenta el poder presidencial, como él. Desde que Enrique Peña Nieto asumió como Gobernador del Estado de México –en 2005–, Díaz Méndez ha sido su escritor. En un binomio que parece irrompible, ambos vivieron el mandato estatal, la campaña y ahora, la Presidencia de la República. Díaz Méndez ocupa la Dirección General del Discurso del Presidente. Según su Currículum Vitae en los archivos de la Presidencia de la República, es licenciado en Derecho y tiene estudios de Maestría en Ciencia Jurídica. Ha sido ponente, conferencista y maestro de cursos, talleres y seminarios sobre temas históricos, políticos, jurídicos y administrativos. Además, formó generaciones de oradores en el Estado de México. Es coautor del libro La Rotonda de los hombres ilustres del Estado de México. La  cédula profesional de la Secretaría de Educación Pública (SEP) –la 1894165– con el nombre de Ilhuicamina Díaz Méndez, indica que la licenciatura la concluyó en 1994, en la Escuela de Derecho de Atlacomulco, en el Estado de México, la tierra de Peña Nieto y del grupo político que le tendió las redes. Aun cubierto por el manto de la discreción, a este hombre se le puede atribuir una  línea de pensamiento si se revisan los discursos que dijo en el estado de México, durante la gubernatura peñista. Lo que cree Ilhuicamina Díaz Méndez de cómo y qué debe ser un orador lo dejó asentado en 2008, cuando le rindió homenaje luctuoso al poeta Horacio Zúñiga: “Poseyó las cualidades que exige la tribuna de hoy, como la de ayer, como la de siempre: voz técnicamente impostada; ademán vigoroso; cultura general; inteligencia creativa y sensibilidad artística. A decir de sus discípulos, fue el más grande verbo motor de la oratoria mexicana del siglo XX, personificando en su ejemplo la máxima aspiración de la retórica antigua: hablar y pensar simultáneamente, paralelamente, concomitantemente…” LOS NEGROS Según la respuesta de la Presidencia de la República a Sin Embargo, a través del Instituto Federal de Acceso a la Información (IFAI), “los mensajes del Señor Presidente los prepara un equipo multidisciplinario que trabaja de manera conjunta, por lo que no hay una autoría única en los documentos aludidos”. A cargo de Ilhuicamina Díaz Méndez están cinco personas. Uno de ellos trabaja para la Dirección General del Discurso desde 2001, cuando Vicente Fox asumió la Presidencia de la República. Se llama Rodolfo Jiménez González y es licenciado en Historia por la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH) y maestro en Administración y Políticas Públicas por el Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE). Cursó estudios en “Acción Pública en la Escuela Normal Superior de Cachan (ENS-Cachan) en Francia. Sólo dos de los integrantes cuentan con maestría: uno es justo Jiménez González y el otro, César Augusto Cíntora Ordóñez. El resto tiene licenciatura. Derecho, Economía y Comunicación son las carreras en la currícula de estos escritores. En realidad, sus sueldos base no superan los 20 mil pesos. Con una compensación, se elevan hasta los cien mil pesos, en promedio. Por ejemplo, Ilhuicamina Díaz, el Director, gana 17 mil 629.88 pesos, pero un bono de 154 mil 271.47 pesos le da un monto de percepciones brutas de 171 mil 901 (en el portal de Obligaciones aparece ese sueldo en 171 mil 978.35 pesos). Los otros sueldos brutos son de 119 mil 747. 45 pesos (Rodolfo Jiménez González); 85 mil 965.92 (Alfonso Nava de los Reyes); 85 mil 965.92 (César Augusto Cíntora Ordóñez); 85 mil 965.92 (Jorge Arturo Hernández Valle); 113 mil 665.10 (Vicente Barrera). Uno de los escritores, listados por la Presidencia de la República en la respuesta a Sin Embargo, no aparece en el Portal de Obligaciones. Su nombre es José Solís Suárez. Para el investigador de la UNAM, Hugo José Suárez –uno de los pocos analistas del discurso político en México en la academia– es posible imaginar que este equipo tiene a la alta calidad como exigencia diaria. “A sabiendas que la posibilidad de improvisación del Presidente es lamentable y que por lo tanto tiene muchos problemas en términos de resolver lo que no estaba en una agenda, debe tener un equipo estable del manejo del discurso. Se ve que así es. Se ve que lo trabajan con bastante cuidado”. Es una diferencia notable con otros líderes en Latinoamérica. “No se ve eso en Nicolás Maduro, o el mismo Hugo Chávez (de Venezuela), que tenía manejo de la palabra con retórica de una potencia tremenda y una capacidad de convocatoria remarcable. O Evo Morales (Bolivia) que agarra la palabra como rienda de caballo; o el maestro de los políticos, Fidel Castro (Cuba), que con las palabras sabe montar y levantar”. En el exterior, los escritores negros de Peña Nieto son imaginados como un grupo de plumas con talento incesante. En la medida de que el primer mandatario se despega poco del guión, late la suposición que en enero de este año hicieran los reporteros Richard Fausset y Cecilia Sánchez de Los Angeles Times. “(Cada una de sus palabras) tiende a ser enunciada con la precisión sin acento de un presentador de televisión; cada idea es delineada (sin duda gracias a una muchedumbre de talentosos escritores de discursos) con una claridad simple que puede rayar en la gracia”. ¿QUÉ TAN OSCURA ES ESTA VIDA? Este año, Barack Obama, Presidente de Estados Unidos, recibió una renuncia. La del hombre quien desde 2005 le leyó la mente, como lo dijo él mismo. Jon Favreau, con 31 años de edad, decidió dejar la Casa Blanca para abrir una consultoría política. Cuando ocupó un escritorio muy cerca de Obama, las revistas People, Vanity Fair o Time lo calificaron como el “más guapo”, “el más influyente” y el “más poderoso”. De él, se sabe que es originario de Massachussetts, donde estudió Ciencias Políticas, que comenzó su carrera como becario en la campaña electoral para la Presidencia del Senador John Kerry en 2003 y que en abril de 2013, además de la apertura de su consultoría, planea convertirse en guionista. Acaso pretende llegar a Hollywood. Para ello, tiene el camino despejado. Otro escritor de discursos de Obama, Jon Lovett, está a cargo de los guiones de las historias de la serie de humor sobre la Casa Blanca 1600 Penn. Ya sea en proyectos privados o en las grandes industrias, los escritores de Obama se han convertido en estrellas. Incluso, el Presidente dio a conocer un video en el que muestra su ruta creativa y cómo él, al final, enmienda por último la plana. Pero en México, a los escritores de los Presidentes los ha cubierto el manto del enigma. Son llamados “los negros”, “las sombras”, “los que arrastran el lápiz”, o en un tono más despectivo, “los discurseros”. Pocas veces han atravesado la línea hacia la notoriedad. De ellos, o de su vida laboral, se sabe muy poco. Por ahora, el escritor negro de Peña Nieto se encuentra en ese sitio. En este texto faltará su voz. La descripción de su jornada laboral por él mismo. El nivel de su presión al estar detrás del Presidente, observado con lupa dada su cadena de errores. Sus horas de trabajo. Cuál ha sido el discurso más duro de escribir. Una entrevista con él no es posible. No, por ahora. Ilhuicamina Díaz Méndez nunca aparece, nunca tiene mención, nadie lo alude, su identidad se pierde en el misterio. ¿Por qué este anonimato? El investigador de la UNAM, Hugo José Suárez, expone: “Todo, se atiene a la falta de Transparencia en México. En el caso de Peña Nieto, es una cuestión un poco más particular. Su incapacidad de reacción y de improvisación y de manejo de la palabra autónoma hace que su dependencia del texto sea mayor. Si no lo tiene es como si estuviera desnudo. Él trata de ocultar las manos que están detrás”. ¿Quiénes, en México, han vivido tal circunstancia? El escritor José E. Romero Apis en un artículo en La revista de la Comunicación supone que Lázaro Cárdenas (1934-1940) se auxilió de las plumas de Narciso Bassols y de Ignacio García Téllez. El primero, mexiquense, sería Secretario de Hacienda y el segundo, guanajuatense, sería Procurador de la República. Detrás de Manuel Ávila Camacho (1940-1946) estaría Jaime Torres Bodet. A partir de entonces, él sería escritor sombra de Miguel Alemán (1946-1952), Adolfo Ruiz Cortines (1952-1958) y Adolfo López Mateos (1958-1964). Fundador de la Comisión Nacional de los Libros de Texto Gratuitos, impulsor del Museo Nacional de Antropología, diplomático, ensayista y poeta habría llevado en forma paralela la tarea de redactar los discursos oficiales. LA PALABRA, LA TRAMPA Enrique Peña Nieto empezó a caracterizarse como poco hábil en la improvisación por una cascada de enredos y errores iniciada en la Feria del Libro de Guadalajara, en campaña, cuando no supo responder sobre los tres libros que le habían marcado la vida (diciembre de 2011). Como Presidente, olvidó el significado de las siglas del IFAI (enero 2013) e intentó salir del paso con la invención de otro instituto; equivocó el apellido del coordinador tricolor en el Senado de la República, Emilio Gamboa Patrón, a quien le puso el del coordinador de su partido en San Lázaro, Manlio Fabio Beltrones (enero 2013); y mencionó que Boca del Río era la capital de Veracruz. En este último evento, fue la primera vez que se defendió: “El Presidente también se equivoca”, dijo al enmendar el dato (abril 2013). La vorágine de acontecimientos políticos ha dejado atrás esos episodios. En pocos días, casi están sepultados. Tras una crisis de 23 días, el Pacto por México –el principal acuerdo político entre la Presidencia y los partidos políticos- fue reanimado y un andamiaje de reformas en varios ámbitos ha brindado, según analistas, el cariz de la estabilidad en la imagen del Presidente. En cuanto a la palabra, Peña Nieto no ha tomado nuevas rutas. Pocas veces se atreve a lanzarse a los juegos de la improvisación. En Zinacantán, Chiapas, dijo: “Aguanta, Rosario” (abril 2013) para avalar el desempeño de la Secretaria de Desarrollo Social (Sedesol) en esos momentos amagada a renunciar por el uso incorrecto de los recursos del programa Oportunidades y la Cruzada Nacional contra el Hambre en Veracruz. Esa expresión que parecería producto de la espontaneidad, estaba incluida en el discurso preparado con antelación, según una fuente en la Presidencia de la República. Ocurrió también en cada una de las ocasiones en que Peña Nieto llamó a los partidos políticos a remendar el Pacto por México en la cúspide de la ruptura. La misma fuente ratifica: “Todo se encuentra en un guión. En papeles que el Presidente no puede olvidar. Sí, los papeles son los fieles compañeros del Presidente Peña Nieto”. LOS ESCRITORES NEGROS DE CALDERÓN En el sexenio pasado, la Dirección General del Discurso estuvo a cargo de Tomislay Lendo Fuentes. Los otros escritores, según el IFAI, fueron el director de Agenda y Enlace Interinstitucional, Horacio Vives; el director adjunto de Desarrollo Social y Humano, Vicente Barrera; el director de Asuntos Legislativos y Desarrollo Democrático, Luis Alejandro Echegaray, y el de Programas Especiales, Joel Estudillo. En la hechura de discursos también laboraron el director de Desarrollo Sustentable Rural y Urbano, Rodolfo Jiménez; el de Asuntos Jurídicos y Seguridad Pública, Erick Edmundo Aranda; los directores de área Fernando Gilberto Toris Flores y Carlos Castillo; la subdirectora de Agenda, Doménica Selva Fernández, y el jefe de Departamento de Edición, Edgar Moreno.

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miércoles, 29 de mayo de 2013

EN OTRO ABRIL, Rosa Marzal Cortés (España)

JUEVES, 30 DE MAYO DE 2013

EN OTRO ABRIL




EN OTRO ABRIL
 
Fue en otro abril,
bajo otra aurora distinta.

Yo era un hilo de claroscuros
que se deslizaba por el tiempo
de puntillas
para no herir sus pies
con la ruda aspereza de los días.

Entonces
cosimos primaveras de fuego
a nuestras manos.
Nos vestimos de flores encendidas
para seducir al enjambre del futuro
que parpadeaba 
sueños amarillos en el aire. 
 
La inocencia
quemó sus venas de alcohol
y evaporó los pulmones azules de la sangre.
 
La carretera del destino
abrió al sur de nuestro ser
un año luz de abismos. 
 
Y ahora
las palabras que narcotizan los silencios
llevan siempre
ese acento de túnel
que precede al viento reseco del olvido. 
 
 
Rosa Marzal- España


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ROSA MARZAL CORTÉS. 
    Nació y vive en la Provincia de Huesca (30/09/1965) . Es Diplomada en Magisterio por Filología Francesa, aunque trabaja en la actualidad en el Servicio Aragonés de Salud.
            Aunque le ha gustado desde siempre escribir,  desde que era una niña, se inició algo tarde en la Poesía, a partir de su participación en Talleres de Escritura Creativa.
    
    Ha participado en  Antologías con poetas locales: "Colector de Voces" (2003), "Agua para mis versos" (2007), en  algunos Pliegos y revistas de Poesía (Barcelona) con otros autores, y uno propio: "El exilio de las flores" (2006) publicado por el Instituto de Estudios Altoaragoneses.

AMOS OZ, Premiado con el Franz Kafka

Una literatura molesta y dolorosa: El israelí Amos Oz recibe el Premio Franz Kafka

Por: Mónica Maristain - mayo 29 de 2013 - 1:00 De revista, Fama, 
TIEMPO REAL, Último minuto - Sin comentarios   Foto: EFE Ciudad de México, 29 may (SinEmbargo).-  Nacido en Jerusalén en 1939, Amos Oz es el escritor israelí más conocido fuera de su país. Y no ha alcanzado esa grandiosa fama literaria –que lo ha hecho además candidato al Nobel- a causa de las condenas morales de que lo hicieron víctima los fanáticos sionistas y ortodoxos. A no dudarlo: si algo diferencia a Oz, por ejemplo,  del eterno perseguido Saldman Rudshie, es la calidad de escritor. Oz es probablemente uno de los autores más importantes de los últimos tiempos y para comprobarlo existe la ardiente y apasionada novela Un descanso verdadero. Foto: Especial Joni, Zaro y Rimona conforman un trío de jóvenes que se busca a sí mismo en el amor, en la verdad, en la mentira, en la pregunta., Viven en un kibbutz. Joni quiere irse. Zaro, quedarse. Rimona, la fantástica Rimona, no necesita irse ni quedarse. Bordando carpetas a la luz que entra por la ventana de su casa pequeña, evoca las costumbres de los naturales de Namibia que ha leído en los libros de ciencias naturales. El hombre mata. El hombre corre como un búfalo por la pradera. Lleva una lanza en la mano y no entiende ni escucha al corazón cansado. La mujer sabe que después del invierno llega la primavera y que hoy estás triste, pero mañana se te pasará, que todo forma parte de un ciclo armonioso e irrefutable. En medio: la diáspora, el sentir judío y el presentir, junto con Amos Oz, que la vida no tiene nada que ver con la justicia. EL PREMIO FRANZ KAFKA Amos Oz acaba de recibir el premio Franz Kafka, un galardón que se entrega desde el 2001 y que se suma a los muchos del que ha sido merecedor el también autor de Quizás en otra parte, Mi querido Mijael, No digas noche y Una pantera en el sótano, entre otros. El anuncio fue realizado en Prafa por la Sociedad Franz Kafka, que en un comunicado explicó que “Amos Oz está a la vez orgulloso y manifestó su humildad al ser este año receptor del galardón, orgulloso porque entra a formar parte de ese grupo de excelentes escritores que lo obtuvieron con anterioridad”. Foto: Especial Escritor, ensayista y periodista, Oz es uno de los intelectuales más comprometidos con el proceso de paz en Oriente Medio y da clases de Literatura en la Universidad Ben Gurion de Beerseba (Israel). Su obra ha sido traducida a más de treinta lenguas y entre ellas destaca Hasta la muerte (1971), en la que hace una anatomía del fanatismo, señalando las raíces nihilistas de este fenómeno social, informó la agencia EFE. Oz, que ya ostenta entre otros reconocimientos el Premio Príncipe de Asturias de las Letras, recogerá el galardón en una ceremonia que se celebrará en octubre en Praga, una ciudad a la que acude habitualmente y a la que él y su esposa se refieren como la “capital mundial del humor”. Antes que Oz recibieron el Franz Kafka autores como Philip Roth, Elfriede Jelinek, Haruki Murakami, Peter Handke, Václav Havel, John Banville y Daniela Hodrová. Cuando recibió el Premio Nacional de Literatura en Israel, le dijo a la periodista española Yolanda Delgado: “Los premios literarios son algo extraño porque se reciben por algo que yo haría de todas formas. Yo inclusive hubiese pagado por escribir. No es un premio por haber rescatado a una mujer de las llamas de un incendio; es como si me hubiesen dado un premio por el mero hecho de respirar. Pero está muy bien, me siento complacido. Además no está nada mal para mi cuenta bancaria… Estoy bastante satisfecho porque el premio desencadenó un escándalo en Israel. Algunos de la derecha se quejaron, incluso el caso llegó al Tribunal Superior de Justicia. Ellos argumentaron que mis escritos les causaban dolor. Tenían toda la razón, mis escritos molestan. Estaban en su derecho de elevar el caso al Tribunal Superior de Justicia, que finalmente desestimó el recurso. A mí todo aquello me pareció un gran carnaval”.
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TEORÍA PARA UNA NOVELA, Rosa Montero

Teoría para una novela

“La ridícula idea de no volver a verte” es un personal libro que combina el ensayo, la crónica y el manifiesto literario con el que la escritora española Rosa Montero consigue una reflexión sobre el lugar del yo en la literatura.

Que un cepillo de dientes, un par de zapatos, un pañuelo o una servilleta manchada de grasa nos sobrevivan es una de las crueldades propias de nuestra condición de animales pensantes. Anticipamos la muerte en cada una de esas pequeñas supervivencias pero nos es imposible imaginarla. Apenas podemos entreverla, como un brutal manotazo, en la desaparición de nuestros seres queridos. “Sólo en los nacimientos y en las muertes se sale uno del tiempo; la Tierra se detiene en su rotación y las trivialidades en las que malgastamos las horas caen sobre el suelo como polvo purpurina”, declara Rosa Montero en el primer párrafo de su último libro, un texto inclasificable, raro camino de duelo y melancolía, pero también de celebración de la vida y del desafío de escribirla.
La ridícula idea de no volver a verte participa del ensayo, de la crónica y del manifiesto literario por partes iguales, es un libro personalísimo, lo más parecido a un diario íntimo que una escritora puede publicar en vida, una ventana a la vida de su autora en la que Montero reflexiona sobre el lugar de la mujer en nuestras sociedades (todavía, sí) patriarcales, sobre la muerte temprana de su compañero, Pablo, y sobre el oficio de escribir, esa otra forma de supervivencia.
El libro está dividido en dieciséis ensayos en los que Montero lee el diario de Madame Curie. Recorre el camino de los logros científicos y personales de la física polaca pero, sobre todo, se detiene en la incomunicabilidad que supone la muerte repentina de su marido, Pierre. Así, el diario de esa otra mujer actúa como pretexto para que Montero aborde cuestiones como el “LugarDelHombre”, el “LugarDeLaMujer”, el “HacerLoQueSeDebe”, etiquetas que se montan y desmontan a cada página.
La ridícula idea de no volver a verte es un libro inclasificable porque interpela y anticipa al lector constantemente, porque lo mismo utiliza estos hashtags que rabietas, fotos personales, canciones pop y hallazgos de la Web junto a referencias a Berger, Proust y Nabokov. Un libro que, en suma, hace mucho de lo que supuestamente no se debe hacer en un libro. Compuesto como una serie de viñetas que tienen como punto radiante la vida de Manya Sklodowska-Curie, La ridícula idea de no volver a verte funciona como una memoir en contrapunto cuyo centro es un yo que comparte su dolor y su desconcierto ante la muerte. Pero más allá de este acto de catarsis, hay en él una reflexión constante sobre la literatura, sobre el rol de lo autobiográfico y la ambición de universalidad que atraviesa a toda creación artística.
Sobre lo autobiográfico, esa pendiente tan peligrosa, Montero confiesa haberlo rehuido en sus ficciones sólo para cambiar de opinión con los años y concluir que “en el origen de la creatividad está el sufrimiento, propio y ajeno”. Es difícil coincidir absolutamente con esa afirmación (se podría argumentar con igual fuerza que en el origen de la creatividad también están la felicidad, la celebración y la voluptuosidad casi física que acompañan al escritor en el hecho de poner una letra detrás de la otra, igual que le ocurre al pintor o al escultor al trabajar con sus materias primas). Pero más allá de estas posibles incoincidencias, la apología de lo autobiográfico que hace La ridícula idea de no volver a verte se sostiene porque no es un libro de ficción, sino un mosaico de dolores e ironías que no pretende cerrar el sentido al final de un nombre propio o de una fecha de nacimiento.
La reflexión sobre el lugar del yo en la literatura lleva inevitablemente a la autora a pensar el acto de escribir y es allí que el libro alcanza sus mejores momentos. Varios pasajes pueden leerse como una teoría de la ficción, más específicamente sobre la novela, ese camino que Montero describe como un largo túnel de oscuridad marcado por perlas de luz, punteado por escenas como “islas de emoción candente” por las que una escritora atraviesa meses de “soberano e insufrible aburrimiento al teclado”. Por llegar a esas islas es que escribimos, nos dice Montero.
Y lo dice de una manera ligera, en el mejor de los sentidos de esa palabra. En su colección de ensayos para el próximo milenio, Italo Calvino propuso a la levedad como la mayor virtud a la que deberíamos aspirar para entrar verdaderamente a esta nueva época. Sólo la levedad, escribía el autor italiano, vence a la muerte. Y elegía la imagen de Guido Cavalcanti esquivando de un salto la tumba como símbolo de esa virtud, evidente en el ágil movimiento del poeta que se alza sobre la pesadez del mundo, demostrando que su gravedad contiene el secreto de la levedad, mientras que lo que muchos consideran lo actual “pertenece al reino de la muerte, como un cementerio de automóviles herrumbosos”.
Montero elige la palabra Ligereza como la cualidad a la que aspira su escritura. Pero el concepto es el mismo que el de Calvino. Por eso, al hablar de Marie Curie, dice: “Quién pudiera perder peso como ella y volar. Vivir en la suprema gracia del aquí y ahora”. Desear la levedad para la propia escritura es querer amarrarla no al tiempo perecedero de la propia época sino a un tiempo único e indivisible (el presente de los dioses, diría Pessoa).
“Narro y comparto una noche lacerante y al hacerlo arranco chispazos de luz a la negrura (al menos, a mí me sirve)”, dice Montero. El desafío escondido detrás de la modestia de ese paréntesis resume la autenticidad que es la marca de todo el libro. Casi prescindencia del lector o pura libertad, esa autenticidad es la principal clave de lectura para acercarse a La ridícula idea de no volver a verte .

UN DÍA COMO AYER, Cesare Pavese

El más famoso poema de Cesare Pavese


Cesare Pavese

Presentamos, en versión de Mario Bojórquez, el poema más celebrado del Césare Pavese (1908-1950). Un día como ayer, 27 de agosto, pero de 1950 se suicidó el poeta, narrador y traductor italiano. Su diario se publica bajo el título  El oficio de vivir. Pavese se suicidó en la habitación después de recibir una distinción por el libro El bello verano.




Verrà la morte e avrà i tuoi occhi
questa morte che ci accompagna
dal mattino alla sera, insonne,
sorda, come un vecchio rimorso
o un vizio assurdo. I tuoi occhi
saranno una vana parola,
un grido taciuto, un silenzio.
Cosí li vedi ogni mattina
quando su te sola ti pieghi
nello specchio. O cara speranza,
quel giorno sapremo anche noi
che sei la vita e sei il nulla.
Per tutti la morte ha uno sguardo.
Verrà la morte e avrà i tuoi occhi.
Sarà come smettere un vizio,
come vedere nello specchio
riemergere un viso morto,
come ascoltare un labbro chiuso.
Scenderemo nel gorgo muti.
22 marzo ’50




Vendrá la muerte y tendrá tus ojos
esta muerte que nos acompaña
de día y de noche, insomne,
sorda, como un viejo remordimiento
o un vicio absurdo. Tus ojos
serán una palabra vana,
un grito acallado, un silencio.
Así cada mañana los ves
cuando sola te contemplas
en el espejo. Oh esperanza querida,
un día sabremos también
que son la vida y que no son nada.
Tiene la muerte una mirada para todos.
Vendrá la muerte y tendrá tus ojos.
Será como renunciar a una mala costumbre
como mirar en el espejo
aparecer un rostro muerto,
como escuchar unos labios ya cerrados.
Descenderemos mudos al abismo.

22 marzo 1950


Cesare Pavese
Traducción del italiano, Mario Bojórquez

ME FUÍ TEMPRANO -ME LLEVE A MI PERRO-, Emily Dickinson





ME FUI TEMPRANO -ME LLEVÉ A MI PERRO-

Me fui temprano -me llevé a mi perro-
a visitar el mar.
Las sirenas del sótano
salían a mirarme

y, en el piso de arriba, las fragatas
extendían manos de cáñamo,
creyéndome una rata
encallada en la arena.

No huí, con todo. Hasta que el flujo
me llegó a los zapatos
y al delantal y al cinturón
y enseguida al corpiño,

tal como si intentara devorarme
como a una gota de rocío
en una flor de diente-de-león.
Entonces salí huyendo.

Él me siguió. Venía detrás, cerca.
Sentía su tacón de plata
en mi tobillo y mis zapatos
rebosaron de perlas.

Los dos llegamos hasta el pueblo firme.
No parecía conocer a nadie.
me miró con dureza
y se fue, haciéndome una venia.


Emily Dickinson- Estados Unidos
Versión de José Manuel Arango


*****


I STARTED EARLY, TOOK MY DOG

I started early, took my dog,
And visited the sea;
The mermaids in the basement
Came out to look at me,

And frigates in the upper floor
Extended hempen hands,
Presuming me to be a mouse
Aground, upon the sands.

But no man moved me till the tide
Went past my simple shoe,
And past my apron and my belt,
And past my bodice too,

And made as he would eat me up
As wholly as a dew
Upon a dandelion’s sleeve—
And then I started too.

And he—he followed close behind;
I felt his silver heel
Upon my ankle,—then my shoes
Would overflow with pearl.

Until we met the solid town,
No man he seemed to know;
And bowing with a mighty look
At me, the sea withdrew.

Emily Dickinson- Estados Unidos