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jueves, 28 de abril de 2016

DESPEDIDA, Felipe Garrido (La Jornada Semanal)

Despedida


Felipe Garrido

Recuerdo que hubo un tiempo en que yo vivía sin preocuparme por tener alguna propiedad, un doctorado, una familia, y fui por el mundo con un par de libros, un cuaderno y un lápiz. Pero pasaron los días y las noches y finalmente sucumbí: busqué cuatro paredes, eché raíces y comencé a llenar el espacio que tenía con objetos y con compañía. Encontré a alguien a quien querer y compré una cama, una mesa, cuatro sillas, un brasero, una guitarra, unos versos, dos hijos. Eso fue el principio. Luego, ya no pude parar; me convertí en una máquina de consumir y fui acumulando todo esto que ahora me rodea: negocios y mansiones que apenas conozco, libros que no he leído, cuadros que no tengo dónde colgar, vinos, viajes, relaciones, otros hijos. Aprendí a codiciar y reuní todo esto que tengo. Ahora que comienzan a aparecer las señales de que voy acercándome al final, lo que sigue es el tiempo de despedirme, de ir perdiendo todo esto que soy.



  

miércoles, 27 de abril de 2016

ESCALOFRÍOS, Fabián Irusta (Argentina)


ESCALOFRÍOS

Se anidan a los ojos
tantas veces,
como el aire que renueva su esencia fresca.
Y se atrapan
hasta sujetarse al vuelo infinito del alma,
como si realmente fuesen pájaros sin alas.
¡Es que el amor,
tiene esos momentos de lucidez!
Pues circulan
fervorosamente al son de las entrañas
y bajo la luna,
que ilumina las siluetas sombreadas
en tintes sensuales
y lúdicos.
¡Ay!
Cuando canta el jilguero
y la noche se desnuda para garabatear los momentos.
Sin decir absolutamente nada.
Lo dicen todo
con los suspiros, el tacto
y las planicies de la piel.

Autor: Fabián Irusta (Argentina) D/Reservados
Fotografía: Ahh be Adam Ahh be Kadın

SI TÚ ME ABANDONARAS, Norma Estuard (Buenos Aires, Argentina)




SI TU ME ABANDONARAS
                     
 
 Si tu me abandonaras me quedaría sin manos
como el árbol sin ramas que desgajó el olvido
​poblada de siniestros dolores inhumanos
tirada en los rincones mas negros y sombríos
 ***
Soy la fruta más verde que se volvió cereza​
con el único fin de morir en tu boca
y en tus golosos labios ser almíbar de fresa
ardiente legionaria de la pasión más loca
 ***
¡Que inagotable amor..!, ¡que pasión consecuente!
pero si me abandonas y a la muerte provocas
saldrá a matarme el sol con sus rayos calientes
 ***
¡Pero no!... es imposible que  sediento te tientes
de mis tibias laderas...de mis colinas...,rocas
de sílice, de mármol, de turrón.y agua ardiente.
 
     Norma Estuard
 
          (derechos reservados)

martes, 26 de abril de 2016

FAMILIA VENDE TODO, Angélica Freitas (Brasil) (Traducción: Cecilia Pavón)

FAMILIA VENDE TODO




FAMILIA VENDE TODO
 
familia vende todo
un abuelo con mucho uso
un limonero
un perro ciego de un ojo
familia vende todo
por muy poco dinero
un sofá de tres cuerpos
tres molduras circulares
familia vende todo
un padre encorbatado
luego desempleado
y una madre que engorda
a su lado
familia vende todo
un número de teléfono
tantas veces cortado
un carrito de supermercado
familia vende todo
una empleada bautista
una prima surrealista
una ascendencia italiana & golpista
familia vende todo
treinta esqueletos de pavo (de navidad)
y la cintita que ataron en el pie de júnior
en el hospital
familia vende todo
los niños estudiaron
el padre quebró
le debe plata al banco de brasil
va a ser un gran desove
la casa era del abuelo
pero el abuelo está con un pie en la fosa
familia vende todo
entonces ya ves
quedarán quinientos billetes
para cada uno
júnior va a reformar la piscina
el padre va a abrir un negocio oculto
y pagarle la villa alpina
a su padre con mucho uso
familia vende todo
precios por debajo del mercado


Angélica Freitas- Brasil
 
 
 
Extraído de: CAOS PORTATIL – POESÍA CONTEMPORÁNEA DEL BRASIL
 – EDICIÓN BILINGUE. Selección de Camila do Valle y Cecília Pavón. Traducción de Cecilia Pavón. México:  Edicones El Billar de Lucrecia, 2007.  ISBN 978-970-95317-2-5
Apoyo del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes.





*****

lunes, 25 de abril de 2016

FRAGMENTO DE 8 SONETOS DE AMOR, William Shakespeare (Traducción: Manuel Mújica Láinez)


Fragmento de 8 sonetors de Amor
LXXI
Cuando haya muerto, llórame tan sólo
mientras escuches la campana triste,
anunciadora al mundo de mi fuga
del mundo vil hacia el gusano infame.

Y no evoques, si lees esta rima,
la mano que la escribe, pues te quiero
tanto que hasta tu olvido prefiriera
a saber que te amarga mi memoria.

Pero si acaso miras estos versos
cuando del barro nada me separe,
ni siquiera mi pobre nombre digas

y que tu amor conmigo se marchite,
para que el sabio en tu llorar no indague
y se burle de ti por el ausente.

William Shakespeare
Versión de Manuel Mujica Láinez.
Publicado originalmente en la revista literaria, La Máquina Del Tiempo.
Obra del pintor renacentista, Piero di Cosimo.

viernes, 22 de abril de 2016

JAVIER ARTURO ARAUJO MONDRAGÓN, Ivonne Araujo de Vázquez

EN UNA DE ESAS TARDES, Carlos Pellicer

EN UNA DE ESAS TARDES
Carlos Pellicer
En una de esas tardes
sin más pintura que la de mis ojos,
te desnudé
y el viaje de mis manos y mis labios
llenó todo tu cuerpo de rocío.
Aquel mundo amanecido por la tarde,
con tantos episodios sin historias,
fue silenciosamente abanderado
y seguido por pueblos de ansiedades.
Entre tu ombligo y sus alrededores
sonreían los ojos de mis labios
y tu cadera,
esfera en dos mitades,
alegró los momentos de agonía
en que mi vida huyó para tu vida.
Estamos tan presentes,
que el pasado no cuenta sin ser visto.
No somos lo escondido;
en el torrente de la vida estamos.
Tu cuerpo es lo desnudo que hay en mí
toda el agua que va rumbo a tus cántaros.
Tu nombre, tu alegría…
Nadie lo sabe;
ni tú misma a solas.

UNA EMIGRACIÓN EXTRAÑA, Cristina Rivera Garza

[1]"/>
Tomás Dávila Chapa con otros tres hombres, retrato de grupo. Autor sin identificar. 1937, Nuevo León. ©Fototeca Nuevo León – CONARTE, Fondo Archivo General del Estado de Nuevo León.

[1]

La espantosa miseria que se cierne en esta región a consecuencia de la falta absoluta de trabajo y la carestía de los artículos de primera necesidad ha dado origen al éxodo de centenares de familias en caravanas de hombres, que engañados o no, van en busca del pedazo de tierra, único patrimonio del elemento campesino.
COMITÉ PARTICULAR
AGRARIO EJECUTIVO
Camarón, Nuevo León, 9 de noviembre de 1937

En la primavera de 1934, Estación Camarón, Nuevo León, vio el brote de una movilización agraria que empezaba a organizarse para exigir mejores condiciones de trabajo. En este texto, Cristina Rivera Garza indaga en telegramas y archivos para dar a conocer la historia de esa lucha y el impacto que tuvo en uno de sus participantes, un joven comunista de no más de veinte años que respondía al nombre de José Revueltas.

LA LUCHA AGRARIA NEOLONESA

José Revueltas tenía diecinueve años cuando se montó en un caballo para cabalgar desde Sabinas Hidalgo hasta Estación Camarón, un poblado en rápido crecimiento en el estado de Nuevo León, a unos cuantos kilómetros de la frontera con Estados Unidos. El viento loco, viento del norte, alrededor de su cabeza. Tan pronto como llegó tuvo que darse cuenta de que no estaba ahí para «organizar a las masas desorientadas», como había imaginado, sino para participar, aunque fuera brevemente, en una de las movilizaciones populares más aguerridas de los treinta en el norte del país. En efecto, en la primavera de 1934, un grupo de colonos, trabajadores agrícolas y maestros de escuelas regantes se organizaban ya para exigir el salario mínimo, la suspensión del pago de impuestos prediales para el estado y el banco, así como la continuación del proceso de distribución de tierras ejidales alrededor de la presa Don Martín, en el Distrito de Riego Número 4. «No bien nos enteramos de la situación», dicen que rememoró muchos años después José Revueltas para una audiencia cautiva mientras bebía pequeños sorbos de tequila en la casa de Arturo Cantú, donde trataba de evitar el acoso de la policía después de su participación en el movimiento del 68,
mandamos por telégrafo una denuncia de los hechos a El Machete, que era el periódico del Partido, con tan buena puntería que alcanzamos la edición del día siguiente y antes de que hubieran pasado tres días de nuestro contacto con la lucha agraria neolonesa, precursora de la lucha agraria mundial, ya circulaba de boca en boca nuestro texto y lo leían en las asambleas los que sabían leer para que oyeran los que no.[2]
La información que viajaba en ese telegrama y, muchos años después, el contenido de la conversación que dicen que compartió con devotos admiradores en su escondite en la ciudad de México, ha sido mencionada infinidad de veces para describir la etapa temprana de su vida como escritor y como activista.[3] Otros tantos han aludido a los vasos comunicantes que van de esa experiencia a las páginas de El luto humano, la novela que, publicada en 1943, le ganó a Revueltas el Premio Nacional de Literatura. Ningún estudio hasta ahora, sin embargo, ha explorado los documentos históricos en los que quedó el registro del involucramiento de José Revueltas en la lucha agraria neolonesa del 16 de marzo al 7 de abril de 1934, fecha en que fuerzas especiales de la policía de Monterrey, Nuevo León, lo secuestraron, junto con tres comunistas más, para llevarlo preso a las Islas Marías. Esos telegramas, esas cartas mecanografiadas a prisa en máquinas destartaladas, esas misivas entre distintas instancias del gobierno estatal y federal no sólo dan cuenta de lo que Revueltas vivió en el norte de México en Estación Camarón, sino también de la álgida situación que vivía el comunismo norteño mexicano en el inicio mismo de la posrevolución: una coalición tumultuosa, ardiente, con el «calor de pasos» juntos, entre asalariados de campo, maestros rurales a cargo de aplicar las disposiciones oficiales y de inspeccionar el cumplimiento de la ley del salario mínimo, así como colonos a quienes una tierra ensalitrada les había enseñado el tamaño de su fracaso.[4] En las huellas habitadas que son esos textos viaja, pues, el magma de un lenguaje que va con la misma vehemencia, a veces hasta con los mismos vocablos, de las peticiones de tierra y las exigencias de un salario mínimo a los párrafos de una de las novelas más paradigmáticas del siglo xx mexicano.

2. UN VIENTO LOCO, SIN FRENO; VIENTO DEL NORTE

El primero de enero de 1927 empezaron oficialmente los trabajos de construcción de la presa Don Martín en el municipio Juárez, al norte del estado de Coahuila, a unos cuantos kilómetros de la frontera con los Estados Unidos.[5] Ubicada en el cauce que une el Río Salado y el Río Sabinas, en un rancho que alguna vez le perteneció a un tal Martín Guajardo, su embalse tuvo una capacidad para albergar 1,396 hectómetros cúbicos de agua. El uso primordial de este líquido fue y ha sido el riego agrícola en las tierras comprendidas por el Distrito de Riego Número 4, un área que ha variado en extensión pero que, en sus buenas épocas, llegó a cubrir aproximadamente hasta 60 mil hectáreas entre los estados de Coahuila y Nuevo León. El proyecto hidráulico era de tal importancia que a su inauguración, ocurrida en octubre 6 de 1930, acudió en persona el general Plutarco Elías Calles, por entonces el poderoso expresidente de México, en representación de Pascual Ortiz Rubio, uno de los presidentes del así llamado Maximato.
Calles concedió entrevistas y posó para varias fotografías. En su momento se refirió a la presa como un proyecto personal propio que finalmente veía realizado ese día. Las fotografías dejaron huella de las poses consabidas: un conjunto de hombres con sombrero en mano y trajes de ciudad que, sudorosos y despeinados, veían de frente hacia la cámara, y hacia el futuro. Ese flash.
La repartición de tierras alrededor de la presa Don Martín se llevó a cabo desde 1930, respetando la Ley de Colonización de 1926. De acuerdo a los ideales de los grupos posrevolucionarios dirigidos por Calles, más que plantearse la existencia de ejidos —propiedad comunal de la tierra—, se propugnaba por utilizar el apoyo estatal para conformar una clase media de agricultores con base en la distribución de parcelas en forma de pequeña propiedad. Aunque las condiciones no eran fáciles —se pedía que los futuros colonos pudieran aportar el 5% del costo de tierra como una forma de enganche— la población en Estación Camarón —un campamento fundado hacia 1882 cuando dieron inicio los trabajos de construcción del ferrocarril México-Laredo— pronto se multiplicó, llenándose de colonos potenciales, ciertamente, pero también de trabajadores agrícolas o asalariados del campo con la esperanza de conseguir trabajo y el más loco afán de adquirir tierras propias. Y la esperanza, como se sabe, es un animal hambriento.
Las noticias de la repartición de tierras y el ofrecimiento de créditos por parte del Banco Agrícola atrajeron a muchos más.
A Estación Camarón llegaron desde jornaleros errantes hasta agricultores sin tierra del centro y sur de México, así como trabajadores repatriados de los Estados Unidos a causa de la Gran Depresión del 29, muchos de ellos con experiencia en la pizca de algodón. En efecto, aunque las primeras cosechas fueron de maíz y de frijol, pronto quedó claro que el algodón sería el más redituable de los cultivos. Para 1932, de hecho, las cosechas del así llamado oro blanco dominaron la región, augurando los buenos tiempos por venir. 1932 marcó un parteaguas en este sentido. Apenas un año más tarde, en medio de crecientes presiones por la distribución de más tierra por parte de los asalariados del campo —peones acasillados de acuerdo con las autoridades de agricultura de la zona— y en los terrenos que habían sido de la familia Ferrara pero que desde la fundación de la presa le pertenecían al Sistema de Riego No. 4, se fundó Anáhuac, Nuevo León, el 5 de mayo de 1933.[6] Diseñada por el ingeniero Jorge J. Pedrero, por mandato de Alfredo B. Colín, encargado del sistema de riego, Anáhuac se convirtió en uno de los pináculos de la estética urbana algodonera.[7] Una utopía de amplias calles en forma de círculos concéntricos a la vera de un río y una estación de tren: eso era Anáhuac. Una ciudad creada para satisfacer, o acallar, la creciente y cada vez más organizadas demandas de tierra en la región: eso era Anáhuac.
Un obelisco modernista con señalamientos equidistantes hacia los cuatro puntos cardinales. La descripción que un apasionado joven comunista mandó a su familia de la Ciudad de México mientras avanzaba entre montes y galopaba sobre caballos prestados entre Sabinas Hidalgo y Estación Camarón era bastante distinta:
El norte es tierra blancuzca e hiriente. Llanuras y desiertos todavía sin domar; ariscos, poblados de matojos y chaparros, de dolorosos cactus que martirizan, torturan la carne, casi símbolo de toda la tierra mexicana, india y dolida. El horizonte reverbera atravesado por los rayos de un sol impune, rojo como una bola de fuego. La tierra se quiebra al trotar de los caballos, reseca y sedienta. El viento es un viento loco, sin freno. Viento del norte.[8]
El Partido Comunista Mexicano había mandado al joven Revueltas al norte de México para participar en una movilización de colonos y agricultores que veía con visos de convertirse en una verdadera «insurrección popular obrera».[9] Juvenil e intenso, deseoso de participar en la transformación del país, este muchacho comunista llegó a orillas del río Santa Catarina, sin embargo, demasiado tarde. Pronto se dio cuenta de que el asunto parecía ya arreglado ahí, pero, pronto también, le llegaron noticias de que algo que «sí iba en serio» se estaba gestando no lejos de ahí. «No podíamos resignarnos al ridículo de volvernos sin haber orientado un movimiento de masas», contó José Revueltas antes de caer preso en 1968. «En eso estábamos cuando nos enteramos de que en un punto llamado Camarón, del mismo estado, había estallado una huelga de quince mil obreros agrícolas que exigían el pago de salario mínimo. Allá nos fuimos de inmediato a organizar a las masas desorientadas».[10]
En su momento, mientras iba dejando los días más bien pacíficos de Sabinas Hidalgo atrás, el joven Revueltas le confirmó a su familia en otra carta que «la noticia de una huelga en Camarón vino a sacarme de los idilios Sabinescos y salí volando para este lugar».[11] De muy buen ánimo, describiendo por igual sistemas de baile como la naturaleza circundante, además de la belleza de las lugareñas, Revueltas calificó como «inmejorable» al movimiento revolucionario en esta región. «No hay descanso. Se nos avecinan cosas soberbias. Todo esto me hace estar encantado de haber nacido. Pienso no regresar a México hasta después de que no hayamos hecho algo realmente de provecho en toda la región».[12]
El «pleito que sí iba en serio» en Estación Camarón y que tanto afectó a un joven comunista a punto de convertirse en escritor estaba conformado por un movimiento que exigía tanto el respeto al salario mínimo como la distribución de la tierra. Lejos de tratarse de «las masas desorientadas» que había imaginado mientras galopaba, se dice que Revueltas se encontró con que «estaban los compañeros huelguistas muy bien organizados, muchos de ellos armados y apoyados por la vaga simpatía del gobierno estatal, que los había dejado avanzar sin obstaculizarlos mucho».[13] En efecto, una sólida coalición de trabajadores agrícolas y maestros de escuelas regantes enfrentaba el abismo que en poco tiempo había surgido entre el colono poseedor de tierras y el asalariado del campo al que se mantenía en «una espantosa pobreza» y en condiciones «verdaderamente críticas».[14] Las demandas, mecanografiadas en la misma destartalada máquina de escribir, en un lenguaje que con facilidad conjuntaba la exhortación bíblica y la animadversión comunista contra la opresión del capital, iban y venían de las oficinas del Sindicato de Obreros Agrícolas de Camarón a las oficinas de gobierno, manteniendo a los campos de algodón en un estado de exaltación ya por bastante tiempo. Hacia 1934, la situación se recrudeció con la participación estratégica de células comunistas por toda la región.
Alumnos del primer curso de agricultura en clase de práctica. Ca. 1949, Nuevo León. ©Fototeca Nuevo León – CONARTE, Fondo Archivo General del Estado de Nuevo León.
Alumnos del primer curso de agricultura en clase de práctica. Ca. 1949, Nuevo León. ©Fototeca Nuevo León – CONARTE, Fondo Archivo General del Estado de Nuevo León.
El Bloque Obrero y Campesino de Camarón, Nuevo León, había quedado formado ya el 17 de diciembre de 1933, pero no fue sino hasta el 18 de enero de 1934 que sus miembros mandaron una carta a Gobernación en la cual se afiliaron a sus símiles en Monterrey y en la Ciudad de México, desmarcándose igualmente de cualquier «tutelaje de la burguesía y terratenientes, así como independiente de todo apoyo gubernamental».[15] Prudencio Salazar, el secretario general de la nueva organización, terminaba la misiva con un combativo: ¡Obreros y Campesinos, uníos! No sólo había sindicatos rojos en la capital empresarial que era Monterrey, sino también, acaso principalmente, entre los asalariados del campo que, además de tierra, buscaban también el cumplimiento de la promesa de un salario mínimo general de $1.50 en un área donde los salarios de 70 y 50 centavos al día eran la norma, no la excepción. Unos meses más tarde, entre correspondencia que indica la rápida formación de asociaciones populares de distinto tipo y persuasión ideológica en las zonas urbanas y rurales de todo Nuevo León, esta misma agrupación de Camarón reclamaría un nombre distinto: Sindicato de Trabajadores Agrícolas, así como el de Sindicato Único de Trabajadores Agrícolas y, más tarde, el Frente Único Obrero y Campesino.[16] La Asociación de Agricultores del Sistema Nacional de Riego No. 4, sin embargo, nunca los llamó de ninguna de esas maneras. Para la organización, que comprendía unos dos mil colonos y pequeños propietarios alrededor de la presa San Martín, nunca dejaron de ser «un grupo de explotadores y agitadores de oficio de las masas trabajadoras», unos «redentores falsos que sistemáticamente se preocupan por crear problemas», «grupos políticos con careta de sindicatos de trabajadores» y, en resumen, una serie de «malos elementos».[17] Las actividades de los sindicalistas afectaban, sin duda, el ciclo agrario en el Distrito de Riego, interrumpiendo
irremediablemente: épocas de siembra, oportunos cultivos, y recolecciones de cosechas y muchas labores urgentes colocándonos en muy seria situación para poder cumplir con los compromisos contraídos para con el gobierno y las distintas compañías que refaccionan nuestros trabajos.[18]
En efecto, hacia inicios de abril, la situación era ya tan grave para los colonos del lugar que no dudaron en «elevar un memorial» para delatar las huelgas organizadas por los provocadores contra el colono Otilio Gómez Rodríguez y, un poco más tarde, contra J. Américo Ferrara, ante quien los asalariados del campo habían presentado un pliego petitorio exigiendo el respeto al salario mínimo, declarándose en huelga incluso antes del tiempo marcado por la ley. Aunque Otilio Gómez Rodríguez y J. Américo Ferrara firmaban como colonos, en realidad eran los antiguos propietarios de las tierras que había expropiado del sistema de riego.[19]A Ferrara mismo lo denunciaban así, «se le negaron a continuar en las labores de su parcela después de haber convenido ante las autoridades civiles de Camarón, N.L. que suspenderían su movimiento de huelga».[20]Argumentaban, además, que ninguno de estos colonos los había contratado como sindicalistas o con las prestaciones de los sindicalistas y pedían una rápida intervención del estado para «ultimar la situación de huelga» con «la energía que el caso requiera».[21] Ultimar es un verbo con urgencia y en agonía a la vez. Sólo se ultima lo que está a punto de morir. Mejor dicho: sólo se ultima lo que a punto está, pero no muere de modo natural. Las autoridades, esta vez, no dudaron en ultimar a toda prisa la huelga Ferrara, que es como la movilización era llamada entre los sindicalistas. De hecho, bastó un día, sólo un día, para que Liborio García, un policía de las fuerzas especiales de Monterrey, Nuevo León, disolviera las protestas de los agremiados, arrestando de paso a los que identificó como los líderes del movimiento.[22] Cuatro hombres. La leyenda dice que José Revueltas lo rememoraba de esta manera en 1968:
De inmediato los terratenientes dijeron que la huelga se había desvirtuado y que estaba infiltrada por agitadores comunistas. El anticomunismo era el deporte favorito de los políticos callistas de la época. El senador McCarthy que vino después en Estados Unidos, hubiera parecido un pendejo, un tibio, comparado con el anticomunismo mexicano de los años treintas. Así que más tardaron los terratenientes en decir que había comunistas tras la huelga de Camarón, que las autoridades en ubicarnos a nosotros como los agitadores responsables, porque éramos las dos únicas personas de todo el lío que no eran del lugar y nadie nos conocía.[23]
Arnulfo Godoy utilizó la misma máquina de escribir, tal vez esa mítica Oliver en la que Natividad tecleaba sus oficios en El luto humano, para exigir la liberación de los camaradas detenidos. Con el lenguaje ardiente y combativo del asalariado del campo comunista, Godoy mecanografió en papel cebolla un mensaje para el gobernador de Nuevo León el 8 de abril de 1934. Sin el uso disciplinado de las mayúsculas y con letras que saltaban hacia arriba o hacia debajo del horizonte de cada frase, Godoy decía:
en estos momentos nos estamos dirijiendo a usted para protestar ante su govierno. exijir lalibertad de los camaradas siguientes. Secretario. General. del Sindicato de Obreros Agrícolas de este lugar. Francisco gGarsia. José Revueltas, José D. Arcos, Prudencio Salazar. y cesen ya la persecuciones de nuestros compañeros. estos no tienen mas delito que ser Organisados. pues en esto tenemos derecho. o solamente qu las leyes establesidas en Mexico. no nos den garantías. pues entonces qe se a echo la sangre derramada en las Reboluciones pasadas. Sor. GOBERNADOR. O vamos a seguir como en la Oproviosa Dictadura del nefasto. Porfirio Dias. protestamos. y exijimos la libertad de los compañeros antes mecionados. Contra la Oprecion Capitalista. El Frente Unico Obrero y Campesino.[24]
Aunque muchos han hablado de la experiencia de un muy joven José Revueltas en las movilizaciones comunistas de Estación Camarón, Nuevo León, éste es el primer documento histórico que lo comprueba.
→ José Eráclito Santos y ayudantes conmemoran la instalación del Primer Comité Agrario, retrato de grupo. Autor sin identificar. 1914, Sabinas Hidalgo, Nuevo León ©Fototeca Nuevo León – conarte, Fondo Archivo General del Estado de Nuevo León.
José Eráclito Santos y ayudantes conmemoran la instalación del Primer Comité Agrario, retrato de grupo. Autor sin identificar. 1914, Sabinas Hidalgo, Nuevo León ©Fototeca Nuevo León – CONARTE, Fondo Archivo General del Estado de Nuevo León.

3. LOS TELÉGRAFOS HABITADOS

@
TELEGRAFOS NACIONALES ESTADOS UNIDOS MEXICANOS
TELEGRAMA
Camarón, N.L. via Anáhuac NL 23 de Marzo de 1934
16w 60 pd a 17.25
C. Gobernador del Estado
Monterrey, N.L.
Conflicto huelga Ferrara procesados compañeros Libertad inmediata respecto a huelga conteste. Sindicato Obreros Agrícolas, Camarón N.L.
F. García.
[cítese a inspectores de trabajo para ver cual de ellos puede ir a Camarón][25]
@
TELEGRAMA OFICIAL
Mensaje número 1332
México, D.F. 9 de abril de 1934
C. Gobernador del Estado de Nuevo León,
Monterrey, N.L.
GERENTE SISTEMA RIEGO NÚMERO 4 INFORMA QUE INDIVIDUOS AJENOS A COLONIZACIÓN LLAMADOS P. SALAZAR R. FERNANDEZ R. JOSE V. DE ARCOS. F. REVUELTAS ESTAN HACIENDO LABOR AGITACIÓN HACIENDO INSTIGANDO A COLONOS CONTRA GERENTE Y BANCO NACIONAL DE CRÉDITO AGRÍCOLA PUNTO SUPLÍCOLE ATENTAMENTE ORDENE EXPULSIÓN DE SISTEMA DE RIEGO DICHOS INDIVIDUOS PARA EVITAR GRAVES PERJUICIOS TRATAN DE OCASIONAR AL GOBIERNO
VOC. EJECUTIVO IRRIGACIÓN BECERRIL COLÍN[26]
@
TELEGRAFOS NACIONALES ESTADOS UNIDOS MEXICANOS
TELEGRAMA
PALACIO NACIONAL, MEXICO D.F. 10 ABRIL 1934 16.30
GOBERNADOR ESTADO
MONTERREY, N.L.
6579.- PARA SU CONOCIMIENTO Y DEMAS FINES INSERTO CONTINUACION MENSAJE RECIIBIO ANTIER PRESIDENTE DE LA REPUBLICA DE NUEVO LAREDO TAMS: “MAGNA MANIFESTACION EXIGE RESPETO HUELGAS CAMARON SALARIO MINIMO. TERMINE TOTALMENTE REPRESION GOBIERNO NUEVO LEON PARA TRABJADORES PONIENDO INMEDIATA LIBERTAD JOSE ARCOS PRUDENCIO SALAZAR FRANCISCO GARCIA JOSE REVUELTAS. ORDENES HUELGA CAMARON TIENE MAS QUINCE DIAS RESUELVANSE LICITAS. SE RESPETO ORGANIZACIÓN Y EXPRESION LIBRE IDEAS. ALIANZA ORGANZACIONES OBRERAS Y CAMPESINAS. SRIO. GENERAL JOSE P. GONZALEZ”. ATENTAMENTE SRIO. PART.[27]
@
TELEGRAMA OFICIAL
CONFIRMACION
DE Monterrey NL A Mexico DF, el 10 de ABRIL de 1934
C. LIC. F. JAVIER GAXIOLA JR.
SRIO. PARTICULAR PRESIDENTE
REPUBLICA
PALACIO NACIONAL
SUYO 6579. FECHADO HOY PUNTO HUELGA REFIERESE TRATASE EN JUNTA CENTRAL CONCILIACION Y ARBITRAJE ESTADO EN TERMINOS FIJA LEY TRABAJO EN VIGOR PUNTO GOBIERNO MI CARGO NO HA DETERMINADO NINGUNA ACCION PERSONAS REFIERENSE PUNTO SIN EMBARGO, YA ORDENASE UNA INVESTIGACION
ATENTAMENTE.
GOBERNADOR DEL ESTADO.
Remítase
SECRETARIO GENERAL DE GOBIERNO
Lic. Pablo Quiroga[28]
@
TELEGRAFOS NACIONALES ESTADOS UNIDOS MEXICANOS
TELEGRAMA
Anáhuac, N.L., 11 de abril de 1934
Srio. General de Gobierno
Palacio de Gobierno Monterrey, N.L.—
Jefe fuerzas federales esta Tiene Instrucciones no intervenir sin autorización suplicole gestione autorizarle intervenga en caso solicitarlo

Inspector Honorario
Ricardo Thompson Rivas[29]
@
TELEGRAFOS NACIONALES ESTADOS UNIDOS MEXICANOS
TELEGRAMA
2 Camaron NL via Anahuac NL 11 de abril de 1934
28w 80 PDD D 9.22 KS NI A
Gobernador del Estado
Palacio de Gobierno
Monterrey, N.L.
Ordene junta central                                    falle conflicto
nuestro obligando patrones                         firmen contratos
colectivos Inspector Salario Mínimo esta
ilegalmente amenaza romper fuerza armada
nuestras huelgas. Esperamos urgentemente contestación
Sindicato Obreros Agricolas
Arnulfo Godoy
100
[tramitar a Junta Conciliación pidiendo refuerzos][30]
@
TELEGRAFOS NACIONALES ESTADOS UNIDOS MEXICANOS
TELEGRAMA
-43 Núm 11139/OFF PR
PALACIO NACIONAL MEXICO A 3 DE MAYO 1934 9.50
GOBERNADOR ESTADO, MONTERREY, N.L.
R843.- PARA SU DEBIDO CONOCIMIENTO INSERTO CONTINUACION PROTESTA TELEGRÁFICA RECIBIO ANTIER PRIMER MAGISTRADO, DE MATAMOROS, TAMPS: “TRABAJADORES HUELGISTAS DE CAMARON N L JOSE DE ARCOS, PRUDENCIO SALAZAR, FRANCISCO G. GARCIA Y JOSE REVUELTAS APREHENDIDOS POR JEFE DE POLICIA ESPECIAL MONTERREY LIBORIO GARCIA CON FECHA 7 CORRIENTE LLEVADOS A MONTERREY POSTERIORMENTE A SALTILLO Y LUEGO A CIUDAD VICTORIA TAMPS, DONDE PERMANECIERON INCOMUNICADOS Y ACTUALMENTE NO SE
CONTINUA
SABE SU PARADERO POR LO QUE CONSIDERAMOS DETENCION DICHOS TRABAJADORES CONSTITUYE VIOLACION FLAGRANTE GARANTIAS CONSTITUCIONALES TALES ATROPELLOS.- PEDIMOS NOMBRE ORGANIZACIONES OBRERAS Y CAMPESINAS MATAMOROS TAMPS CONFIANDO SU RECTITUD ORDENE MINUCIOSA INVESTIGACION SOBRE PARADERO DICHOS TRABAJADORES CUYO APREHENSOR LIBORIO GARCIA SEÑALAMOS PRINCIPAL RESPONSABLE, ESPERAMOS EJECUTIVO NO SE SOLIDARICE CON AUTORIDADES VENALES QUE VULNERAN CONSTITUCION Y PRINCIPIOS REVO—
CONTINUA
LUCIONARIOS DERECHOS HUELGA CONSAGRADOS CARTA MAGNA.- POR LA COMISION POR PRIMERO DE MAYO . JOSE GALVAN”. ATTE. SRIO. PART. JAVIER GAXIOLA JR[31]
Nos detuvieron un día por la noche, sin decir palabra, y nos subieron a un tren con custodia. Pasamos la noche pensando que nos aplicarían la ley fuga en cualquier momento, pero amanecimos en la ciudad de Querétaro, donde sin decir palabra nos treparon a otro tren rumbo al noroeste. Cuando llegamos a Mazatlán entendí, porque ya había hecho antes ese camino.[32]
—Pues mi general ya está cansado de lo que por aquí, en el Sistema —dijo el ayudante—. Primero la agitación sembrada por José de Arcos, Revueltas, Salazar, García y demás comunistas. Luego ese líder, Natividad… Y ahora, otra vez…[33]
En realidad el asunto de los comunistas no tuvo gran importancia, pues el papel de Adán se limitó a ponerlos presos y prestar su ayuda modesta para que fuesen enviados a las Islas Marías. Lo de Natividad, desde luego, fue más grave.[34]

4. ELEVAR UNA PROTESTA

Aunque en un giro salvajemente autoficcional José Revueltas disminuyó la importancia tanto de los comunistas en la huelga Ferrara como de la huelga en el contexto de la movilización agraria neoleonesa, los reclamos que surgieron a causa del encarcelamiento de los cuatro participantes de la huelga Ferrara en Camarón no se limitaron al ámbito de los telégrafos. Diversos sindicatos de distintas regiones del país, así como organismos internacionales de izquierda, insistieron en «elevar» sus protestas a lo largo del verano de 1934. Además de exigir la liberación de los camaradas, pocos de ellos olvidaban cerrar sus misivas demandando también el cumplimiento a la ley del salario mínimo en la región: 1.50 por jornada laboral de ocho horas. Otros no dudaban en pedir castigo al jefe de la Guarnición Federal, el coronel Villalobos, sobre quien recaía la responsabilidad de la represión contra los trabajadores agrícolas. Mientras los cuatro jóvenes comunistas eran llevados de prisión en prisión por el norte de México
—primero a Monterrey, de ahí a Saltillo y, luego, a Ciudad Victoria en el estado vecino de Tamaulipas, de donde pasaron por Linares para regresar a Monterrey, donde un policía indiscreto les hizo saber por equivocación que iban rumbo a Mazatlán y, luego entonces, a las temidas Islas Marías, donde José Revueltas había estado ya un par de años antes— el ambiente en la zona fronteriza de Nuevo León seguía caliente.[35]
El Frente Único Obrero y Campesino decidió seguir adelante con sus planes para el primero de mayo y, por lo mismo, envió una carta al gobernador del estado para dar aviso y pedir protección para la «manifestación-mítin» que saldrá de la plaza principal de Camarón, Nuevo León, con dirección a Anáhuac, Nuevo León, en la que harán uso de la palabra algunos «oradores».[36] Mientras tanto, Socorro Rojo Internacional le preguntaba a la Procuraduría General de la República si «las leyes del país son para cumplirse o son una mentira», denunciando el secuestro de los cuatro miembros del comité de huelga, cuyo paradero se desconocía. Socorro
Rojo Internacional no sólo exigía la liberación de sus compañeros, añadiendo las demandas por el respeto al salario mínimo, la jornada laboral de ocho horas, seguro médico y medicinas, sino que también pedía que se castigara a Liborio García, a quien reconocían como el individuo que «quemó en este estado el rancho El Sabinito por órdenes del exgobernador Cárdenas y Jacinto Villarreal uno de los asesinos del obrero desocupado Leónides López, en Monterrey el 26 de febrero de 1932».[37]
Apenas unos días más tarde, el 10 de mayo de 1934, el Sindicato de Filarmónicos de Ciudad Madero, Tamaulipas, elevaba
su más enérgica protesta porque lejos de respetar la libertad gremial y el respeto a la vida de los trabajadores, se les injuria y se les atropella por el simple hecho de estar ejerciendo un deber social, pedimos justicia para el obrero cualquiera que sea su gremio y respeto que todo ser humano merece. Protestando enérgicamente 1º. Por los encarcelamientos habidos en los comps. Prudencio Salazar, Srio. Gral. Francisco García Srio. Del Int. José Revueltas Apoderado del Sindicato y el comp. José Arcos haciendo constar que el comp. Revueltas fue aprehendido en Camarón secuestrado y llevado a Saltillo. Pedimos la libertad de ellos. Como también pedimos 2º.- Respeto al derecho de organización y huelga. 3º.- Respeto absoluto a los sindicatos de obreros. 3º.- Salario mínimo de 1.50 por jornada de 8 horas de trabajo. 4º.- Que se obligue a los patrones paguen el salario mínimo y que se les obligue a cumplan con las 8 horas de trabajo.[38]
Lo mismo hizo la Sección 19 del Sindicato de Ferrocarrileros de la República Mexicana desde Monterrey, primero el 4 de mayo y, otra vez, el 29 de junio de 1934, pidiendo al presidente de la República que interviniera para que los cuatro comunistas fueran consignados a las autoridades judiciales o fueran dejados en libertad.[39] Incluso el Bloque Obrero y Campesino de Morelia, Michoacán, hizo eco de las denuncias contra la represión obrera en Camarón, Nuevo León, añadiendo las demandas del caso el 4 de julio de 1934.[40]
La situación tampoco estaba en paz en Estación Camarón. Para finales de abril, el Frente Único Obrero Campesino había nombrado a un nuevo Comité Ejecutivo, el que, en lugar de demandar, pedía «permiso» para ejercer su derecho a la organización.[41] La Alianza de Agrupaciones Obreras y Campesinas de Nuevo Laredo denunciaba asimismo los esfuerzos de crear sindicatos blancos para perjudicar el derecho de los trabajadores agremiados en el Sindicato de Albañiles y Ayudantes del Sistema de Riego No. 4 de Ciudad Anáhuac, Nuevo León.[42] Y una nueva Unión de Pequeños Ganaderos de Sabinas Hidalgo, Nuevo León, se formaba para defenderse de los continuos robos de ganado en la región.[43]
Por si esto fuera poco, otro grupo de agricultores sin tierra se empezó a movilizar para hacer una petición de dotación ejidal hacia finales del verano del 34 en la misma área del conflicto. En efecto, el profesor Agustín Gutiérrez Villegas hizo girar su primer oficio como presidente del Comité Ejecutivo Agrario de Camarón, Nuevo León, un 25 de agosto, aunque el expediente 386 no quedaría formalmente abierto sino hasta octubre 9, 1934.[44] Seis meses más tarde, el 16 de abril de 1935, luego de encargar investigaciones y colectar información censal, la Comisión Agrícola Mixta llegó a la conclusión de que la petición, tal como había sido presentada, era improcedente en las tierras de Camarón, pero también anunciaba que los solicitantes
en su calidad de peones acasillados, tienen derecho a constituir un nuevo Centro de Población Agrícola y a adquirir por este concepto y de acuerdo con las prevenciones legales relativa, a la dotación de que solicitan, dentro de las tierras que comprende el Sistema Nacional de Riego No. 4. Ha de dotarse a los 463 individuos que comprende el censo agrario relativo y para la Escuela del lugar, con una extensión de 1858 hectáreas de tierra de riego de las que comprende el Sistema Nacional No. 4, con la localización que a dicha superficie fijen la Comisión Nacional de Irrigación y el H. Departamento Agrario.[45]
Incluso aquellos que habían recibido tierra como colonos estaban inquietos. Organizados en una Sociedad Cooperativa Agrícola de Agricultores en Pequeño de la Sección 13-A del Sistema de Riego No. 4, un grupo de colonos declaraba que no pagarían el impuesto al estado ya que «todavía no [contaban] con la promesa de venta con esta Gerencia» y, sobre todo, debido a que
1º.- Estamos viviendo a la intemperie con nuestras familias. 2º-. No tenemos cisterna donde guardar el agua higiénica para nuestro uso. 3º.- Nuestras cosechas se encuentran comprometidas con el Banco Nal. Ejidal de Cred. Agr., de este lugar. 4º.- Hemos fracasado mucho por la falta de semillas aclimatadas a esta región. 5º.- Las epidemias nos han azotado duramente nuestros algodones.[46]
Todavía en mayo de 1935, el gobierno estatal negociaba con el Banco Nacional de Crédito Agrícola para lograr disminuir los impuestos de los colonos afectados por las condiciones climáticas, las características del suelo y la calidad salitrosa del agua local.[47]
Miembros de la Defensa Agraria en formación, retrato de grupo. Autor sin identificar. 1940, Sabinas Hidalgo, Nuevo León ©Fototeca Nuevo León – conarte, Fondo Archivo General del Estado de Nuevo León.
Miembros de la Defensa Agraria en formación, retrato de grupo. Autor sin identificar. 1940, Sabinas Hidalgo, Nuevo León ©Fototeca Nuevo León – CONARTE, Fondo Archivo General del Estado de Nuevo León.

5. UNA INUNDACIÓN EN EL DESIERTO

Después de un inicio promisorio, alentado por la ideología del progreso económico del México posrevolucionario, los ánimos populares se habían incendiado, arrasando con toda la región algodonera. ¿Qué había sucedido entre 1930, cuando la inmigración a Camarón fue tumultuosa, y 1934, la fecha en que se formó el Bloque Único Obrero Campesino, o el año 1937 cuando caravanas enteras empezaron a dejar atrás el Sistema de Riego No. 4? La respuesta va entretejida en las mismas descripciones de Revueltas: la sequía. La inundación primero y, luego, la sequía. ¿Una inundación en el desierto? En efecto.
TELEGRAMA URGENTE
MONTERREY, N.L. 14 DE JUNIO 1935
C. Gobernador constitucional del Estado
Palacio de Gobierno, CIUDAD
C. Comandante de la Sexta Zona Militar,
Ciudad Militar
PRESENTE
17h10m.- Hoy en la tarde nos telegrafió el Jefe de Estación como sigue: Según avisan de Villa Acuña ha seguido subiendo agua en Río Bravo y se cree que su caudal aumente a 33 pies de su nivel normal. Después daré más informes. Conviene estar preparados para salir a las lomas».- Comunico a ustedes lo anterior para los fines consiguientes. Atentamente.
—419-53-4353—
A.E. VERA
SUPERINTENDENTE[48]
Las aguas llegaron a Estación Camarón, Estación Rodríguez y Ciudad Anáhuac, y lo arrasaron todo en el norte de Nuevo León. Las demandas de justicia, las álgidas discusiones sobre salarios o impuestos locales, los reclamos y las negociaciones varias fueron pronto sustituidas por llamados de auxilio. Y los habitantes del lugar, los sindicatos y los particulares, e incluso el gobierno del estado, respondieron en dinero o en especie de manera casi inmediata.
En efecto, para el 20 de junio de 1935, un muy activo Comité Pro-Auxilio listaba las cantidades de efectivo y los kilos de productos que llegaban a la región para aliviar en algo las condiciones de vida de «algunos centenares de agricultores y jornaleros [que estaban] en la más completa indigencia».[49] El gobernador de Nuevo León erogó $250.00 pesos «como ayuda que el gobierno del Estado imparte a las víctimas de la inundación en el Sistema de Riego No. 4».[50]
José Revueltas no estaba en Camarón para entonces. Ya había salido de las Islas Marías, gracias a un perdón otorgado por el presidente Lázaro Cárdenas en febrero de 1935, pero se había ido a Moscú para asistir como delegado del Partido Comunista Mexicano al VI Congreso de la iic. La experiencia en el norte del país no abandonó, sin embargo, su memoria. En notas al margen escritas en 1955, Revueltas rememoró haber escrito las crónicas de su estancia norteña luego de su viaje a la urss, a inicios de 1936.[51] Estación Camarón no sólo marcó la vida de Revueltas en tanto militante comunista, sino también la obra del escritor en el que se estaba ya convirtiendo. Después de la publicación de Los muros de agua en 1941, Revueltas publicó El luto humano en 1943, una novela que escribió a mano, a lápiz, en una serie de pequeños cuadernos de la Secretaría de Educación Pública, cuyo primer borrador tuvo el título de Las huellas habitadas.[52] La palabra fin, apuntada un 13 de agosto de 1942, a la 1:00 de la madrugada, apareció en el dibujo de una pancarta sostenida por dos querubines traviesos y desnudos. Un año más tarde esa misma novela, ya titulada El luto humano, le mereció el Premio Nacional de Literatura. Ahí, en una geografía no especificada pero que corresponde a las condiciones del norte de México, Revueltas relató el éxodo de un grupo de agricultores ocasionado por las fallas de un presa.
La muerte lo impregna todo desde el inicio. La muerte lo observa todo desde una silla, lista para atacar. La muerte y la desesperanza y la animosidad. Una noche, después de presenciar la muerte de su hija, Úrsulo tiene que pedirle prestada una barca a su enemigo, Adán, para cruzar el río y traer así al cura de la región para que imparta los santos sacramentos. Es a través del diálogo con el cura que aparece, ya en el segundo apartado de la novela, el tema de la presa:
No ignoraba que viviese gente del otro lado del río, pero cuando hoy se lo recordaban, sentía pena y una especie de remordimiento. Él no era nadie ni nada junto a la gente aquella. Allá vivían como perros famélicos, después de que la presa se echó a perder y vino la sequía. Vivían obstinadamente, sin querer abandonar la tierra.[53]
A medida que arrecia el encono y la tormenta que terminará con todo, resulta claro que los agricultores planean salir en busca de otras tierras, tal vez otras oportunidades. Revueltas, que a lo largo de la novela ha utilizado con frecuencia y con pasión el mismo lenguaje religioso con que los maestros rurales y los asalariados del campo enunciaban sus demandas, elige nombrar a esta decisión social, tomada de manera colectiva, como éxodo:
Era incomprensible todo ese momento final en que se preparaban para la huida, para una emigración extraña, sin sentido. Se cree a veces que huir de la muerte es mudar de sitio, alejarse de la casa o no frecuentar el recuerdo; no puede comprenderse que la muerte es la sombra del cuerpo, el país, la patria, la sombra, adelante o atrás o debajo de los pasos… Preparábanse para el éxodo, para la palabra bíblica que expresa búsqueda de nuevas tierras. Palabra con esperanza, aunque remota, en los bárbaros y alentadores libros del Viejo Testamento pero fría, muerta, aquí, en este naufragio sin remedio de hoy.[54]
Arturo B. de la Garza observa la primera cosecha de algodón del Sistema de Riego Las Lajas. Autor sin identificar. Ca. 1940, Nuevo León. ©Fototeca Nuevo León – conarte, Fondo Archivo General del Estado de Nuevo León.
Arturo B. de la Garza observa la primera cosecha de algodón del Sistema de Riego Las Lajas. Autor sin identificar. Ca. 1940, Nuevo León. ©Fototeca Nuevo León – CONARTE, Fondo Archivo General del Estado de Nuevo León.

6. EL ÉXODO

Fallas de cálculo y las inclemencias propias del clima norteño dieron al traste con los sueños progresistas de las elites posrevolucionarias del norte de México, y con los de cientos de familias migrantes que habían llegado del norte y del sur para trabajar ahí. Mientras que entre 1932 y 1936 la producción algodonera creció de manera estable, generando riqueza para los grandes y pequeños colonos, la falta de distribución justa golpeó principalmente a los trabajadores agrícolas —los principales integrantes de las movilizaciones sociales que tanto incendiaron los ánimos de Revueltas—.
La inundación primero y la sequía, después, no habían hecho más que subrayar una creciente animosidad entre los colonos y la gerencia del Sistema de Riego No. 4, entre los colonos y el Banco de Crédito Ejidal, así como acrecentar la desigualdad social entre los colonos y los aparceros, entre los colonos y los asalariados del campo en la región. Los especialistas, por lo demás, no detectaron a tiempo la calidad salitrosa de una buena parte de la tierra distribuida —el río Salado no se llamaba salado por mera casualidad— ni tampoco pudieron evitar los derrames de la presa que, sin control alguno, fueron desaprovechados. Así, cuando la sequía fulminante inició en 1937, se encontró a una región en crisis tanto de producción agrícola como de organización social.
De acuerdo con el narrador de El luto humano, el éxodo no fue sólo la consecuencia de la sequía sino también, acaso sobre todo, la razón misma del problema que enfrentaron los habitantes de las tierras aledañas a la presa.
No eran nada ni pertenecían a ninguna clase. La huelga fracasó porque sobrevino el terrible éxodo. Nadie quiso permanecer en una tierra seca, sin lluvias, junto a un río inútil, junto a una presa inservible, cuyas cuarteaduras dejaron escapar el agua.[55]
Ante esta situación y desesperado ya, «trepado sobre unas vigas, por aquel entonces del éxodo, Úrsulo instaba a los huelguistas emigrantes para que se quedaran, para que permanecieran». Cuando los campesinos le preguntaron si iban a alimentarse de la tierra,
«Úrsulo reunió todas las fuerzas de su alma y de su vida», y les dijo que sí. Entonces, «se bajó de la tribuna y tomando un puñado de la tierra de sus quince hectáreas se lo echó a la boca para tragarlo».[56]
Úrsulo se quedó a guardar luto; a padecerlo. Pero los huelguistas y los colonos fracasados emigraron. Ellos encontraron otro camino; o lo abrieron. En la mítica caravana de veinte guayines que salió de Anáhuac, Nuevo León, para fundar un 10 de diciembre de 1937 la colonia agrícola Anáhuac, Tamaulipas, en la esquina más septentrional del país, iban José María Rivera Doñes y Petra Peña Martínez, mis abuelos. Esta emigración extraña, que duraría unos cuarenta días por los caminos de la Ribereña, llevaba también a Antonio Rivera Peña, el niño de casi dos años que, tiempo después, se convertiría en mi padre.
Alumnos en práctica de apicultura. Autor sin identificar. Ca. 1940, Nuevo León. ©Fototeca Nuevo León – conarte, Fondo Archivo General del Estado de Nuevo León.
Alumnos en práctica de apicultura. Autor sin identificar. Ca. 1940, Nuevo León. ©Fototeca Nuevo León – CONARTE Fondo Archivo General del Estado de Nuevo León.
[1] La investigación para este artículo se llevó a cabo gracias a una beca del Senado Académico de USDC, la beca del Sistema Nacional de Creadores Artísticos de México, así como una estancia artística en la Universidad de Auburn, Alabama. Agradezco la colaboración en el proceso de búsqueda de los documentos históricos en la ciudad de Monterrey, Nuevo León, a Claudia Sorais Castañeda. César Morado, director del Archivo Histórico de Estado de Nuevo Léon-Fundidora, y Hortensia Camacho, la cronista de Anáhuac, Nuevo León, ofrecieron dirección y datos de difícil localización.
[2] Héctor Aguilar Camín, «El camarada Vadillo», Nexos, marzo de 1990.
[3] Edith Negrín dedica a este tema gran parte de «La condición humana y la historia: conclusiones al análisis de la novela y apuntes hacia el contexto histórico», el capítulo 4 de Entre la paradoja y la dialéctica: una lectura de la narrativa de José Revueltas (México: Colegio de México/unam, 1995), pp. 115-134. Con base en entrevistas con el autor, así como en una bibliografía extensa de la historia del comunismo en el México de inicios de siglo XX, logra ubicar los acontecimientos que dieron pie a El luto humano alternativamente hacia 1937 o inicios de los 1930. Véase también Álvaro Ruiz Abreu, José Revueltas: Los muros de la utopía (México: Cal y Arena/UNAM, 1992); Ruiz Abreu, Revueltas en la hoguera (México: Cal y Arena, 2014); Edith Negrín (ed.), Nocturno en que todo se oye: José Revueltas ante la crítica (México: Era, 1999); Jorge Rufinelli, José Revueltas: Ficción, política y verdad (México: Universidad Veracruzana, 1977); Gerardo Gómez Michel, «Revolución y violencia fundacional en El luto humano de José Revueltas»; Francisco Ramírez Santacruz, «El drama de la voz en El luto humano de José Revueltas», Vanderbilt e-Journal of Luso-Hispanic Studies, Vol. 7, 2011.
[4] Francisco P. Lazcano, «Sencilla reseña histórica de las escuelas en el Sistema Nacional de Riego No. 4», en José Ignacio Morales, Álbum gráfico del sistema nacional de riego no. 4, (Ciudad Anáhuac, Nuevo León, 1937), incluido en Martín Gerardo Silva (comp.), Publicaciones Históricas de Anáhuac, Nuevo León (Anáhuac, 1998), p. 12.
[5] Ángel Anguiano Martínez, «El sistema de riego no. 4 Don Martín y su industria algodonera (1926-1946)», Tesis de Maestría, UANL, Facultad de Filosofía y Letras, 2000.
[6] Hortensia Camacho, Anáhuac. Frontera Neoleonesa. La persistencia de la memoria (México: Folletos de Historia del Noreste No. 7, Centro de Información de Historia Regional, UANL, 1988); Anáhuac, Serie Patrimonio Intangible de Nuevo León.
[7] Entrevista con Hortensia Camacho, cronista de Anáhuac, Nuevo León. Véase Luis Aboites Aguilar, «Formación de ciudades», en El norte entre algodones. Población, trabajo agrícola y optimismo en México 1930-1970(México: El Colegio de México/ Centro de Estudio Históricos, 2013).
[8] José Revueltas, «Sabinas Hidalgo», en Las evocaciones requeridas I, Obras Completas (México: Era, 1987), p. 63.
[9] Aguilar Camín, «El camarada Vadillo», Nexos, marzo de 1990.
[10] Idem.
[11]Revueltas, «Carta desde Camarón», en Las evocaciones requeridas, p. 70.
[12] Idem.
[13] Aguilar Camín, op. cit.
[14] «Comité Particular Ejecutivo Agrario, Estación Camarón, Noviembre 9, 1937», AHENL, Dotaciones ejidales, Camarón, Nuevo León, 1937.
[15]«Bloque Obrero y Campesino de Camarón, N.L., Enero 18, 1934», AHENL, Trabajo, Asociaciones y Sindicatos, Exps. 6; Caja 12, 1934.
[16] «Sindicato de Obreros Agrícolas en Camarón, N.L., 7/8/34», AHENL, Trabajo, Asociaciones y Sindicatos, Exps. 6; caja 12, 1934.
[17] «Asociación de Agricultores del Sistema Nacional de Riego No. 4, Abril 6, 1934», AHENL, Trabajo, Asociaciones y Sindicatos, Exps. 6; Caja 12, 1934.
[18] «Asociación de Agricultores del Sistema Nacional de Riego No. 4, Abril 6, 1934», op. cit.
[19] «Comisión Agraria Mixta, Estado de Nuevo León, Exp. 386, Poblado de Camarón, Municipio de Lampazos, Dotación Ejidal, octubre 9, 1934-octubre 15, 1934», AGENL, Dotaciones Ejidales, 1934.
[20] «Asociación de Agricultores del Sistema Nacional de Riego No. 4, Abril 6, 1934», AHENL, Trabajo, Asociaciones y Sindicatos, Exps. 6, Caja 12, 1934.
[21] Idem.
[22] «Telegrama: El gerente del sistema nacional de riego no. 4», AHENL, Telegramas, 1934; Sección: Comunicaciones; Asunto: Telegramas; Caja No. 69, 1934-1935.
[23] Aguilar Camín, «El camarada Vadillo», Nexos, marzo de 1990.
[24] «Sindicato de Obreros Agrícolas Camarón, N.L., Abril 8, 1934», AHENL, Trabajo, Asociaciones y Sindicatos, Exps. 6; Caja 12, 1934.
[25] «Telégrafos Nacionales, Marzo 23, 1934», AHENL, Comunicaciones, Telegramas, Caja 69, 1934-1935.
[26] «Telegrama oficial, Abril 9, 1934», AHENL, Comunicaciones, Telegrama, Caja 69, 1934-1935.
[27] «Telégrafos Nacionales, abril 10, 1934», AHENL, Comunicaciones, Telegramas, Caja 69, 1934-1935.
[28] «Telegrama oficial, abril 10, 1934», AHENL, Comunicaciones, Telegramas, Caja 69, 1934-1935.
[29] «Telégrafos nacionales, Abril 11, 1934», AHENL, Comunicaciones, Telegramas, Caja 69, 1934-1935.
[30] «Telégrafos nacionales, abril 11, 1934», AHENL, Comunicaciones, Telegramas, Caja 69, 1934-1935.
[31] «Telégrafos nacionales, mayo 3, 1934», AHENL, Comunicaciones, Telegramas, Caja 69, 1934-1935.
[32] Aguilar Camín, «El camarada Vadillo», op. cit.
[33] José Revueltas, El luto humano, p. 113.
[34] Ibid.
[35] José Revueltas, «En las cárceles del norte», en Las evocaciones requeridas (México: Era, 1987), pp. 71-96.
[36] «Frente Unico Obrero y Campesino Anáhuac Nuevo León, se avisa manifestación mítin para primero de mayo», AHENL, Trabajo, Asociaciones y Sindicatos, Exps. 6, Caja 12, 1934.
[37] «Procuraduría General de la República, Ministerio Público, Socorro Rojo, Mayo 14, 1934», AHENL, Trabajo, Asociaciones y Sindicatos, Exps. 6, Caja 12, 1934.
[38] «Sindicato de Filarmónicos de Ciudad Madero, Tamaulipas, protesta, Mayo 10, 1934», AHENL, Trabajo, Asociaciones y Sindicatos, Exps. 6, Caja 12, 1934.
[39] «Sindicato de Ferrocarrileros, Sección 19, Junio 29, 1934», AHENL, Trabajo, Asociaciones y Sindicatos, Exps. 6, Caja 12, 1934.
[40] «Bloque Obrero Campesino, Morelia, Michoacán, Julio 4, 1934», AHENL, Trabajo, Asociaciones y Sindicatos, Exps. 6, Caja 12, 1934.
[41] «Sindicato de Trabajadores Agrícolas de Camarón, Nuevo comité ejecutivo, Abril 25, 1934», AHENL, Trabajo, Asociaciones y Sindicatos, Exps. 6, Caja 12, 1934.
[42] «Alianza de Agrupaciones Obreras y Campesinas de Nuevo Laredo, Mayo 27, 1934», AHENL, Trabajo, Asociaciones y Sindicatos, Exps. 6, Caja 12, 1934.
[43] «Unión de Pequeños Ganaderos de Sabinas Hidalgo, Nuevo León, Abril 15, 1934», AHENL, Trabajo, Asociaciones y Sindicatos, Exps. 6, Caja 12, 1934.
[44] «Acuse de recibo de instalación del comité; Septiembre 10, 1934», AGENL, Dotaciones Ejidales, Camarón, Nuevo León, 1934.
[45] «Comisión Agraria Mixta, Visto en estudio el expediente de dotación de tierras ejidales, Camarón, Lampazos, Nuevo León, Abril 26, 1935», AGENL, Dotación de tierras ejidales, 1934.
[46] «Sociedad Cooperativa Agrícola de Agricultores en Pequeño de la Sección 13-A del Sistema de Riego No. 4, Julio 14, 1933», AHENL, Correspondencia de Alcaldes, Anáhuac 1934.
[47] «C. Gerente de la Sucursal del Banco Nacional de Crédito Agrícola, 29 mayo de 1935», AHENL, Correspondencia de Alcaldes, Aháhuac, 1935.
[48] «Telegrama urgente, Junio 14, 1935», AHENL Comunicaciones, Telegramas, Caja 69, 1934-1935.
[49] «Los habitantes de Rodríguez, Anáhuac y Camarón, Comité Pro-Auxilio, Junio 20, 1935», AHENL, Correspondencia de Alcaldes, Anáhuac 1935.
[50] «Secretaría General de Gobierno, Egresos de la Tesorería General del Estado, Junio 25, 1935», AGENL, Correspondencia de Alcaldes, Anáhuac 1935.
[51] En la nota de 1955, Revueltas dice que debió haber escrito sus crónicas de Sabinas Hidalgo y Camarón a inicios de 1935, pero entonces estaba en Islas Marías. Las evocaciones requeridas, p. 69.
[52] «Las huellas habitadas», Box 47, Folders 1-3, Jose Revueltas Papers, 1906-2010, Benson Collection. University of Texas Libraries, the University of Texas at Austin.
[53] José Revueltas, El luto humano, p. 26.
[54] Ibid.
[55] Revueltas, El luto humano, p. 185.
[56] Ibid.