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lunes, 6 de junio de 2016

LA GARGANTA DEL DIABLO..., Antonio Ramos Maldonado



LA  GARGANTA  DEL  DIABLO, LA HISTORIA ESCRITA POR MARCO POLO QUE NO SALIÓ A LA LUZ

(Historia sufí)
     “De cómo la oración del cristiano hizo mover la montaña: …Cuando expiró el plazo concedido por el califa, los cristianos se levantaron de madrugada, y hombres y mujeres, pequeños y grandes, se fueron al pie de la montaña en procesión, llevando la Cruz del Salvador. Eran más de 100.000 reunidos en la llanura los que rodeaban la Santa Cruz. El califa asistía por su lado con un sinnúmero de sarracenos, pronto a exterminar a los cristianos en cuanto la montaña no se moviese. Y los cristianos, grandes y chicos, tenían gran zozobra y miedo; pero, sin embargo, esperaban en su Creador. Cuando todos, cristianos y sarracenos, se hallaban reunidos en el valle, el zapatero se arrodilló ante la Santa Cruz, y alzando sus brazos al cielo, imploró al Salvador para que la montaña se moviera y para que los cristianos no tuvieran que morir de muerte adversa. Y acabado que hubo de impetrar la clemencia del cielo, la montaña empezó a agitarse y a moverse violentamente y avanzó una milla entera a través de la llanura, con un temblor de tierra tan repentino  y terrorífico que espantó al califa  y a todos sus sarracenos. Y así que el califa y los sarracenos vieron esto, llenáronse de maravilla y más de uno se convirtió, y el califa mismo se hizo cristiano en secreto. Cuando murió le hallaron encima una cruz, y los sarracenos no lo sepultaron en la tumba de los demás califas, sino en lugar apartado. Y así se produjo el milagro”, “Los Viaje de Marco Polo”, MARCO POLO.

     Lo que se conoce de La Garganta del Diablo se debe a los jeroglíficos hallados en unas cuevas situadas en las paredes de las montañas llamadas también con este nombre pues las montañas están separadas por  cañones o  valles profundos y estrechos por cuyo fondo corren ríos violentos que nadie se ha atrevido  jamás a navegar. Son muchos cañones, llamados gargantas. Algunos nativos los llaman gargantas porque existen leyendas que narran que el conjunto de montañas forman el cuerpo de un monstruo inmenso de muchas cabezas y que cada cañón constituye una de sus gargantas. Dado lo asombroso de la historia, la cual raya con lo insólito y lo fantástico, muchas personas se niegan a creer que esto sea verdad.
      Siempre se han estado enviando los comisionados a fin de que informen sobre la situación y escriban en el tablero las reglas  a seguir para evitar complicaciones. Además de escribir en el tablero las reglas, dibujan en papeles las escenas, las crueles escenas que resultan del distanciamiento con los creadores de las leyes, los que conocen de primera mano la justicia; los formadores de gobernantes y gobernados.
     No se deja de enviar emisarios para que corrijan las anomalías a partir del momento en que los integrantes de la masa reciben la información sobre las reglas a seguir y vean los dibujos donde se muestra la angustia como preámbulo al terror. No obstante, a pesar del dolor y del llanto experimentado, la mayor parte de la masa no cede, pocos individuos vislumbran el peligro, el error, la anomalía; son estos los que retroceden, los que se salen de la formación, de la corriente que se dirige al precipicio en la fecha establecida por los creadores de las leyes.
      Se puede comparar todo el proceso con una máquina de gran tamaño compuesta por un recipiente profundo llamado mortero y un mazo pesado que recibe el nombre de mano de pilón, con el cual se golpea el arroz a fin de separarlo de la cáscara. En este caso la mano del pilón en lo alto representa la amenaza, o sea lo que dibujan en el papel los representantes de la ley, que en este caso son los emisarios o enviados con las notas, la información, los cuales, en cierta medida, resultan ser lo que está dibujado en el papel, la anomalía. El arroz en el fondo del mortero es la masa que debe pasar por este desastre para que recapacite y abandone las malas costumbres. El pilón es el territorio donde se mueve la masa.
     Resulta increíble aceptar que el mazo caiga sobre los integrantes de la masa, y éstos no escarmienten; que caiga una y otra vez y la terquedad continúe. Es como si los componentes de la masa solamente vieran un camino, el de la autodestrucción; como si alguien les hubiera colocado Blinkers (anteojeras que les colocan a los caballos) para que no puedan mirar a los lados. En cierta forma se trata de un suicidio disfrazado con ideas sembradas por algún depredador de almas oculto en la parte oscura de la conciencia.
     A los emisarios comenzó a enviárselos muchísimo tiempo después de las devastaciones ocasionadas por los primeros integrantes de la masa, y más tarde por la naturaleza en un intento por lesionar, comparada esta actitud a la de un perro sacudiéndose para quitarse de encima las pulgas.
     Una de las obligaciones de los comisionados era mostrar los errores que llevaron a la catástrofe. Mostrar estos errores del pasado era una necesidad pues la mayoría de los integrantes de la masa no aprendió de la lesión que alcanzó casi la categoría máxima de destrucción, que es cuando los integrantes de la masa quedan al borde de la extinción.
     Gracias a los trabajos de los emisarios comenzó a mejorar el panorama, disminuyó el canibalismo y se fijó la atención en poner a producir la tierra, que fue una actividad casi nula en el ciclo anterior, pues la alimentación cárnica desplazó casi por completo la alimentación vegetal. Para entonces había dos billones de vacas en el mundo, lo que ocasionó una contaminación global jamás experimentada. La carne eliminó el gusto por los demás productos alimenticios. Fue tanta la demanda de carne, que se incrementó el robo de personas a fin de procesar y vender su carne. Este incursionar en el canibalismo no produjo mayor sorpresa debido a la tolerancia absoluta que el consumo de droga ejercía sobre los componentes de la masa, la tolerancia a la aberración en todas sus formas.
     Antes de la catástrofe, es decir en el ciclo anterior, se había llegado al punto donde no quedaba nada sano; todos los componentes de la masa consumían drogas; todos andaban drogados a toda hora; la Tierra vivía drogada. Un día, a las dos de la tarde, en el norte de Sina, en el territorio conocido como La Garganta del Diablo, la tierra se sacudió. Como resultado, las montañas se resquebrajaron y algunos océanos se trasladaron a otra parte.
     Para informar sobre este siniestro los comisionados se valían de los grabados rupestres de las cuevas que se encontraban en La Garganta del Diablo, muchas cuevas en la piedra caliza, cuevas forjadas por los sobrevivientes de la catástrofe. Grabados que arrojaron una antigüedad  de seiscientos mil años y donde se hablaba de la creación y de la destrucción del mundo, del principio y del fin. Se hablaba de la destrucción del mundo en sectores, por partes como cuando se toman porciones de un budín. Se hablaba de cercar porciones de tierra para que los integrantes de la masa no pudieran salir, cercarlos y ponerlos a sufrir mientras continuaran distanciados de los creadores de las leyes, mientras aceptaran ideas contrarias a éstas; abandonarlos a su suerte para que el depredador de almas los arrastrara por la oscuridad donde reina la locura y la miseria absoluta; abandonarlos en medio de las tempestades, en medio del mar; darles la espalda, destruir su territorio en pedazos; socavar su tierra con las sacudidas y hundirla en el mar, hundirla por tramos, ir cambiando su forma y su tamaño.
     En los grabados se decía que los creadores de las leyes enviarían por segunda vez a La Garganta del Diablo, la hambruna, la desesperación y la guerra. Enviarían a sus enemigos, los enviarían a fin de doblegarlos, a que dejaran sus malas costumbres: el canibalismo y el consumo de drogas alucinógenas.
      Pese a las advertencias por parte de los emisarios, a la información constante; pese a las lesiones recibidas a manera de  aviso, el consumo de carne y de drogas se incrementó. Como resultado, los creadores de las leyes posesionaron como rey de La Garganta del Diablo a un componente de la masa que había contactado al depredador de almas. Este rey puso la masa a disposición del depredador de almas, lo que ocasionó una locura colectiva en La Garganta del Diablo. Como resultado de esto, llegó la ruina, después la hambruna, más tarde la guerra. No obstante, la mano del pilón siguió cayendo sobre el mortero una y otra vez, pero los integrantes de la masa no se salían del camino que les había trazado el devorador de almas, pues éste les había colocado el  Blinkers en el rostro.
     Todo ladrón roba a un integrante de la masa cuando éste se ha acondicionado, se ha ubicado en el punto donde debe recibir este golpe. A su vez, todo ladrón roba porque él  se ha acondicionado, se ha ubicado en el punto donde debe ejecutar dicha acción delictiva. Este es el esquema elaborado por los señores que dictan las leyes, esquema para todas las actividades.                            

ANTONIO  RAMOS  MALDONADO
 

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