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sábado, 3 de septiembre de 2016

CERVANTES Y COMPAÑÍA. ENTREVISTA A IGNACIO PADILLA, Javier Moro Hernández

Cervantes & Compañía / Entrevista a Ignacio Padilla

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  • El Quijote de 1605 es una novela distinta al Quijote de 1615, la primera en un laboratorio de un hombre que aún se considera a sí mismo dramaturgo, poeta y cuentista que sin embargo empieza a perder el control del género que cree haber resuelto y en realidad la novela moderna le nace a Cervantes, le nace entre las manos pero no es que él llegue a ella o que la invoque, sino que le salta de forma accidental,  podemos decir que la novela moderna nace a pesar de Cervantes, en cambio El Quijote de 1615 es en donde encontramos la primera novela de la modernidad y el Cervantes plenamente consciente de que está pariendo un género literario nuevo, distinto, que va a perdurar hasta el siglo XXI.


El escritor Ignacio Padilla falleció en la ciudad de Querétaro el 20 de agosto en un lamentable accidente de tráfico mientras viajaba hacia la ciudad de Guadalajara, privando así a la literatura mexicana de una de las mejores plumas de su generación. Sin embargo, el autor nacido en la Ciudad de México en el año de 1968 legó a la posteridad una obra extensa, con más de 25 libros publicados de diferentes géneros literarios como la novela, el cuento, el ensayo y la literatura infantil. Considerado uno de los mejores cuentistas mexicanos de la actualidad, publicó novelas esenciales para la literatura contemporánea tales como Amphytrion, con el que se hizo acreedor al Premio Primavera de Novela en el año, o la Gruta del Toscano con el que se hizo acreedor al Premio Mazatlán de Novela en el año de 2007.
Sus libros de cuentos fueron territorios en donde el autor se permitió experimentar con diferentes temas y estilos, dando pie a una de las obras más sólidas de los últimos años en el género del cuento.
Pero además, el escritor, miembro también de la llamada Generación del Crack junto a los escritores Jorge Volpi, Pedro Ángel Palou, Eloy Urroz y Ricardo Chávez Castañeda y miembro de la Academia Mexicana de la lengua, que ingresó en 2012, fue considerado un profundo conocedor de la obra de Miguel de Cervantes, a quien el escritor mexicano le dedicaría su discurso de ingreso a la Academia Mexicana titulado “Elogio de la impureza” que se incluye en el libro de ensayos Cervantes & Compañía publicado por la editorial Tusquets, y por el cual tuvimos la oportunidad de entrevistar al escritor el pasado mayo, sobre su admiración, sobre la obra de Cervantes, Shakespeare, las lecturas erróneas que tuvo la obra de Cervantes en su natal España y la admiración que El Quijote despertó en América latina.
Javier Moro Hernández (JMH): Es imposible entender la literatura contemporánea sin Cervantes y Shakespeare, sin embargo, como mencionas en tu libro,  los dos tuvieron vidas literarias muy distintas y las valoraciones que hicieron sus contemporáneos de sus obras también fueron completamente distintas, podríamos decir que Cervantes tuvo muy mala suerte en vida.
Ignacio Padilla (IP): Y muy mala actitud, aunque no es un autor póstumo, por decirlo así, porque sí tuvo éxito en vida, se le apareció, y él alcanzó a cosechar, aunque siempre se quejó de eso, pero sí alcanzó a cosechar las mieles del éxito que la publicación de la primera parte del Quijote le trajo, pero estoy plenamente convencido de que Cervantes tuvo mala suerte en vida, pero también su obra cumbre, El Quijote, tuvo durante 300 años muy mala suerte en lengua española, creo que en fue muy bien leído de manera inmediata a su publicación, sobre todo en lengua inglesa, luego por los franceses, luego tuvo un momento terrible que fue la interpretación que hicieron los románticos alemanes del Quijote, algo que además venimos arrastrando hasta hoy en día, pero que afortunadamente ha estado cambiando, también los rusos creo que leyeron muy bien El Quijote, y es hasta finales del siglo XIX el mundo hispano hablante pudo reconocer la grandeza que entraba la obra de Cervantes, y ya el siglo XX fue sobre todo, y en nuestra lengua, muy bien entendido y muy bien asimilado por los lectores, sobre todo los hispanoamericanos.
JMH: Uno de los elementos más interesantes en el libro es tu análisis sobre las sociedades en las que vivieron Shakespeare y Cervantes, pues estos contextos determinaron la obra que ellos realizaron pero también la lectura que se hizo de la misma.
IP: Primero escribieron en sus lenguas dadas y escribieron los dos en la misma época pero en culturas separadas, no radicalmente separadas hay que decirlo, sí tienen elementos formativos en común, aunque sí tienen diferencias, aunque los dos hablaban italiano, los dos crecieron bajo el cobijo intelectual de Erasmo de Rotterdam, pero uno creció en la Inglaterra isabelina, que era la potencia emergente de la Europa de su momento y además Shakespeare tenía una mayor capacidad, creo, de entender las grandes falacias del enemigo que era España, y en cambio Cervantes escribe desde esa España en donde reinaban los Habsburgo, la España de Felipe II, que es un país más difícil, más bifronte, esa España que Cervantes va a criticar de una manera solapada a través del humor, eso los coloca en situaciones distintas, por supuesto, pero yo creo que una de las cosas más importantes son los géneros en los que desarrollaron su obra, creo que para entender por qué Shakespeare pudo producir un número tan grande de obras maestras que fueron apreciadas tan pronto, mientras que Cervantes sólo consiguió algunas pocas obras maestras que tardaron mucho en ser reconocidas, tiene que ver sobre todo con el género literario que escogieron para escribir, o al género que los escogió para desarrollar sus obras maestras.
JMH: La España que crítico Cervantes es una España que está entrando a un largo periodo de decadencia y Cervantes logra ver, logra anticipar ese proceso de decadencia política y económica.
IP: Sí, definitivamente eso es lo que sucede, pero creo que más que anticiparla, la vive en carne propia el gran engaño de la grandeza española, me parece que la España de Cervantes había empezado su decadencia desde la mutilación tremebunda de 1492, cuando supuestamente empezó su grandeza, pero era una grandeza sostenida siempre con alfileres que Cervantes padeció, el creyó en esa España, creyó que la Armada invencible efectivamente sí era invencible, creyó que un hombre sí podía ser hijo de sus obras, creyó que de América sí llegaba el oro que decían que llegaba, que España sí había vencido en Flandes, creyó que en Lepanto se había detenido el avance turco, creyó que la Reforma religiosa no iba a prosperar, Cervantes creyó en todo eso, confió en todo eso, hasta que la realidad le dijo que eso no era cierto, y eso le permite escribir la historia de un hombre que cree en algo hasta que es derrotado por la realidad, ese señalamiento de Cervantes me parece lo más importante de su obra, y también creo que fue intuitivo, no creo que haya estado completamente consciente de eso.
JMH: Hace un momento hablabas de la importancia del género literario que estos dos grandes escritores escogieron para trabajar su obra, en el caso de Cervantes al darle continuidad a ciertos géneros literarios anteriores inaugura el género literario de la modernidad, que es la novela, algo que nos habla de la intuición de Cervantes de la que hablabas hace un segundo.
IP: Me cuento entre los que pensamos que el Quijote de 1605 es una novela distinta, es una novela otra que el Quijote de 1615, en el primero yo veo un laboratorio de un hombre que aún se considera a sí mismo dramaturgo, poeta y cuentista que sin embargo empieza a perder el control del género que cree haber resuelto y en realidad la novela moderna le nace a Cervantes, le nace entre las manos pero no es que él llegue a ella o que la invoque, sino que le salta de forma accidental,  podemos decir que la novela moderna nace a pesar de Cervantes, pero en cambio El Quijote de 1615 es en donde encontramos la primera novela de la modernidad y el Cervantes plenamente consciente de que está pariendo un género literario nuevo, distinto, que va a perdurar hasta el siglo XXI.
JMH: En ese sentido Shakespeare sigue siendo un hombre de su época, un dramaturgo que sí triunfa dentro de su género literario.
IP: Un hombre de su época pero también un hombre que escribe desde la comodidad de quien ha reconocido su género literario, su vocación desde el primer momento, un hombre al que además le es reconocido su genio también, y que además que no tiene el protagonismo o la ambición, que tanto ofusca a Cervantes y que lo llevan a escribir libros menores y que él cree superiores al Quijote cuando Shakespeare, por lo poco sabemos de él, porque hay que reconocerle que sabe hacerse invisible, quiere ser un burgués relativamente mezquino, con un extraordinario oído y suficientemente mezquino para descolocarse del centro de sus obras de tal modo que éstas brillen con luz propia.
JMH: Quería ahondar en el tema de la dramaturgia como punto unión entre estos dos genios, porque tenemos a Shakespeare que triunfa en ella y nos deja un legado de obras enorme y brillante, mientras que Cervantes no logra triunfar en este género, no logra brillar, y además tiene a grandes referentes en su país, como lo es Lope de Vega.
IP: A Shakespeare le sucede algo muy afortunado para lograr colocarse como el gran dramaturgo de su época, que fue la muerte de Marlowe, y a Cervantes le sucedió algo muy desafortunado en términos dramáticos que fue el surgimiento de Lope de Vega, pero sí creo que si Cervantes no hubiera tenido a este extraordinario contrincante que fue Lope, no hubiera logrado triunfar en la dramaturgia, porque sus obras, desde mi particular punto de vista, dejan mucho que desear, no creo que el teatro de Cervantes sea un teatro meritorio, con algunas excepciones claro, algún entremés, pero creo que esta sombra de Lope y esta envidia que tenía por Lope y esta necedad de Cervantes de afirmar que él había inventado el teatro moderno español cuando en realidad lo había inventado Lope, lo ofuscan demasiado, lo ciegan y no le permiten escribir un teatro que estuviera a la altura de la obra de Shakespeare.
JMH: Tu libro incluye el discurso que diste al ingresar a la Academia Mexicana, “Elogio de la impureza” en donde haces una suerte de paralelismo entre tu periodo como estudiante en la Universidad Salamanca y la vida errante de Cervantes, que vivió en esa ciudad y fue maltratado por los letrados; me parece que ese ensayo además nos habla de la herencia literaria cervantina que ha llegado hasta a nosotros.
IP: La literatura latinoamericana ha acogido con mayor conciencia esa gran herencia cervantina, pienso en Borges, por ejemplo, y desde luego no podemos entender el boom latinoamericano sin las muy lúcidas lecturas que Fuentes, García Márquez, Cortázar, Vargas Llosa y Fernando del Paso hicieron de Cervantes, por otro lado mi discurso de ingreso a la Academia, que titule como “Elogio de la impureza” y es una defensa que he hecho a partir de mi experiencia personal como un hombre de la periferia de la lengua, de la periferia de la hispanidad, de otro gran periférico como lo fue Cervantes, en el centro mismo de la cultura obsesionada por la pureza que es la Universidad de Salamanca, entonces un poco contando eso y exaltando la impureza de la novela, que para mí es el género literario impuro por excelencia y de la necesidad de que las academia aprendieran a reír, porque no supieron reír cuando estuvo Cervantes y no supieron reír con otro impuro como lo soy yo, y como espero que la Academia Mexicana de la Lengua, que afortunadamente sí lo hace y lo hace bien, se sabe reír de sí misma, ese es el punto de partida para reconocer que la lengua la hace el uso y que la impureza es lo que adjetiva a una lengua, eso es lo que nos enseñó Cervantes y es lo que nos desenseña el anquilosamiento y la falta de sentido del humor de cualquier institución.
JMH: La idea de la periferia y el sentido del humor me parecen esenciales para entender el legado cervantino, justo el momento histórico en el que vivió Cervantes también es el momento de creación del mundo hispanoamericano, este mundo al que Cervantes no llegó a venir, pero que de muchas maneras sí hereda el sentido del humor cervantino.
IP: Cervantes aprende la lección de la importancia del humor por la paradoja de la verdad de Erasmo de Rotterdam, por un lado, y por el otro por la picaresca y la cultura latinoamericana es tremendamente picaresca, somos el esperpento, el espejo cóncavo donde se han proyectado experimentos democráticos, iluministas y demás, que solo producen ciertas deformaciones identitarias que hacen que nos identifiquemos con muchísima facilidad con los pícaros y los personajes esperpénticos de Miguel de Cervantes, entonces para nosotros, más que para los españoles, el Quijote nos dice muchísimo, entendemos mucho mejor porque además tenemos una cualidad que no tenía la España de aquella época que es que sabemos reírnos de nuestras desgracias, cosa que también tienen los ingleses y por eso es que los ingleses entendieron al Quijote tan pronto, porque por un lado se burlaba de los otros, de sus enemigos, y por otro lado porque los ingleses siempre han tenido un extraordinario sentido del humor y una gran salud autocrítica y América Latina con todas sus desgracias tiene una gran capacidad de entender y ver sus desgracias.

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