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lunes, 7 de septiembre de 2015

ISRAEL Y PALESTINA: COINCIDIR EN LA RESISTENCIA, Renzo D'Alessandro

ISRAEL Y PALESTINA:
coincidir en la resistencia
Renzo D’Alessandro
En agosto se cumplió un año del brutal genocidio israelí en territorios palestinos de Gaza y Rafah, cuyo saldo fue de más de mil 500 civiles palestinos asesinados (de los cuales 539 eran niños y niñas), miles de heridos, 1.8 millones de palestinos desplazados y 370 mil afectados psicológicamente. El bombardeo de Israel castigó durante cincuenta días, indiscriminadamente, a la colectividad palestina sin que la presión internacional lograra detener la masacre.

Al interior de Israel hubo muestras de solidaridad y acciones propalestinas, ocultadas por los medios convencionales. Entrevistado por La Jornada Semanal, Amitai Ben-Abba, escritor, activista israelí de Ta’ayush y de Anarquistas Contra el Muro, comparte su visión y experiencia de resistencia en contra del Estado israelí en el sur del Hebrón. Ben-Abba aporta su visión sobre el contexto actual en Israel y sobre la conjunción de resistencias globales, como la del confederalismo democrático kurdo y del zapatismo.

“Anarquistas Contra el Muro y la red Ta’ayush (convivir) conformada por organizaciones árabes, judías, israelíes y palestinas, no nace como una solución al conflicto palestino-israelí, sino como una coincidencia de las resistencias entre ambos grupos. Nuestra concepción es la solidaridad, la resistencia y la descolonización de Palestina. Nuestro trabajo es la acción directa para la recuperación del territorio. Acompañamos a las familias que tienen un derecho histórico a las tierras utilizando el ‘privilegio’ como ciudadanos israelíes, la desobediencia civil, el arresto y la interposición de procesos legales que obligan al ejército a respetar la determinación de las cortes.”

La recuperación a partir de aprovechar el marco legal israelí “es sólo una táctica y una manera de recuperar tierras”, dice Ben-Abba. Sus experiencias con organizaciones de base en los pueblos del sur Hebrón se basan principalmente en usar el “privilegio” para crear una anarquía de convivencia, resistencia y descolonización: “Ta’ayushrealiza acciones directas para romper bloqueos, ya que las calles son el único acceso que tienen los palestinos para entrar a sus tierras o para sacar a pastar sus ovejas y adquirir agua comprada a tanques privados. Nosotros quitamos los bloqueos para permitir que la gente circule.”

Para Ben-Abba, todas las luchas son una sola: “Personalmente estoy fascinado con la propuesta del Confederalismo Democrático Kurdo, ya que tiene principios anarquistas funcionando y nos parece muy interesante la idea de que personas de diferentes grupos de distintas religiones estén peleando juntos. También que sean mujeres quienes lideran la defensiva contra los Estados Islámicos. De hecho, hay en Israel un nuevo grupo de anarquistas-comunistas cuyo nombre es ‘unidad’, que han realizado protestas en la embajada de Turquía apoyando al PKK.”

Respecto a las comunidades zapatistas, señala que “los anarquistas israelíes podemos aprender mucho del zapatismo, sobre todo en cuanto a la organización y la disposición del trabajo. También la cuestión de la delegación del poder y la rotación de las figuras de autoridad por ciclos cortos de tiempo. Cuando veo los logros y la capacidad del zapatismo, me encantaría que la gente de los suburbios de Israel y Palestina tuviera esa increíble capacidad de organización y de comprensión de la economía como un proceso lento pero estable”.

Según Ben-Abba, el anarquismo israelí y los pueblos palestinos están conectados mediante la protesta contra la ocupación israelí: “Cuando hay órdenes de demolición –ahora mismo se están demoliendo pueblos– hacemos campañas en contra del ejército como en Susiya, una comunidad de Cisjordania actualmente ocupada y en riesgo de ser arrasada por tercera ocasión. En Mes’ha, anarquistas israelíes y palestinos del Comité Popular hicimos acciones en contra del muro del apartheid. La coexistencia y la cohabitación diaria nos permitieron estar juntos, lo cual fue todo un experimento.” La lucha –explica– es en contra de la “normalización” de la inequidad entre palestinos e israelíes y otros grupos comprometidos: “La gente, las ONG’S y los grupos de diálogo tienden a normalizar la situación de inequidad que padecen los ocupados, por eso es necesario desmembrar las estructuras que sostienen esa inequidad.”

El Parlamento de Israel aprobó una ley que dará penas de entre diez y veinte años de prisión a quien arroje piedras a las fuerzas armadas israelíes, señalando que “un lanzador de piedras es un terrorista”. Ante esto, Ben-Abba describe cómo las tácticas de los anarquistas israelíes son consideradas terroristas: “Nosotros nos limitamos al acompañamiento, sabemos que no estamos corriendo los mismos riesgos que los palestinos, por ello intentamos crear situaciones en las que los militares tengan que cumplir con las regulaciones y así evitar que se disparen armas contra piedras. No estamos en el mismo nivel de riesgos y, por lo tanto, la definición de la violencia desde la resistencia palestina es distinta a como la definimos nosotros, los Anarquistas Contra el Muro. La mayoría de los palestinos viven en un contexto de violencia completamente diferente al nuestro. Los grados de contención que vivimos definen que nosotros podamos resistir de manera pacífica. Esto nos separa definitivamente.”

Adicionalmente, hace pocas semanas en Duma, en el norte de Cisjordania, colonos extremistas israelíes perpetraron un ataque contra una familia en la que un bebé fue quemado vivo y sus padres murieron días después por las graves quemaduras. Este hecho ha generado protestas de miles de palestinos y amenaza con encender una nueva escalada de violencia. La sociedad civil palestina, remata Ben-Abba, “espera más presión internacional contra Israel. México puede solidarizarse con la sociedad civil palestina a través del movimiento BoycottsDivestment and Sanctions (BDS) que organiza campañas de boicots a los productos israelíes y han sido señaladas por el gobierno israelí como una amenaza contra el Estado.

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