miércoles, 26 de marzo de 2014

CIELO,


miércoles, 26 de marzo de 2014

CIELO


Tarde de Febrero
ya no es de noche
a las seis y media.



1
Rachas de viento
el gorrión en la barandilla
se detiene a descansar.

2
Tras la pausa,
al gorrión
se lo lleva el viento.

DESDE ESA LUZ DEL POEMA, Julie Sopetrán

miércoles, marzo 26

Desde esa LUZ del poema


                
Es línea que marca mi entrecejo
donde un polvo de muerte se me aviva
hoy quisiera saber por qué estoy viva
¿Por qué vuelvo a mirarme en el espejo?

Es la luz que se agranda en el reflejo
o el deseo de amar que me cautiva
sólo el saber que existes me motiva
y por ti ya mi vida es un festejo.

Así he vuelto a saber que el tiempo roza
las líneas de asombro en la distancia
y aquello que reflejan... es la idea

Porque el alma al pensarte es quien te goza
y en mi aliento se funde la constancia
siendo tu resplandor quien me recrea.


©Julie Sopetrán

TUS PALABRAS, Elsa Tenca-Mariani

26 de marzo de 2014

TUS PALABRAS



Observo el abierto cielo
cielo y agua
agua en el aire


agua condensada   con música
ritmo desplazado en el espacio
para su tuteo con   las estrellas


agua en las sombras
del   verano  implacable
perfora los huesos perforados
por el peso específico de la memoria
bajo mis párpados
resuenan una por una
                                     tus palabras


Obra de René Magritte : pintor conceptual  surrealista belga-1898-1967
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S/ Efectos colaterales de las Dictaduras militares Sudamericanas : exilio,desaparición forzada de personas seguida de muerte- Violación sistemática de los Derechos Humanos.-Censura total -CONCIENCIA-

TÚ ERAS LIBRE, Amílcar Luis Blanco

MIÉRCOLES, 26 DE MARZO DE 2014

Tú eras libre























En la casa,
por la rauda luz del cielo en la luna del espejo proyectada,
van tus ojos recorriendo los recodos donde yacen las palabras;
esos lugares hondos coloreados
en los artesonados de las paredes lánguidas.

En el cielo detenido de la casa
hubo un ángel.
Era el ángel que en el lecho y en la sala y en las sombras me alegraba.
Y fue un río.
Y a despecho del vacío en el silencio bajo el cielo transcurría.

Tú eras libre
y por eso de ataduras y de lianas y de troncos y de ramas te apartaban
esas aguas;
las que ahora son recuerdos y navegan en la mórbida deriva
y se ciñen a las cuencas ahuecadas por el tiempo y por el frío.

Y recuerdo las palabras, las endechas que tu diestra me escribía
en las encendidas cartas
donde hogueras de ansiedades y fulgores y caricias me dejabas.
Ahora extraño
ese ángel, ese río, esas cartas que mi angustia con tu angustia,
con tu angustia,
con mi angustia,
hoy son duelo y en el fondo pesaroso de mi vida duelen tanto.


Amílcar Luis Blanco  ("Tierra, mar y libertad", acuarela por Cecilia Córdova)

LA OCTAVA, Octavio "El Chayote" Schelotti


La Octava...

Octavio “El Chayote” Schellotti

Octavio contemplaba todas las noches de otoño la podredumbre desde el último piso del edificio en el que vivía. Su hogar, si es que a eso le llamaba hogar, era uno de esos mini departamentos, dizque de 2 recámaras, baño, cocina-comedor y un pequeño (como lo era todo ahí) corredor externo que conducía a las posibles salidas. 

El padre de Octavio Schelloti, Don Roberto Schelloti era un migrante italo-argentino que había tratado de borrar su pasado y llegó en el 69 a radicar al Estado de México, el parecido entre Don Roberto y Octavio era impresionante. Incluso tenían la misma estatura y el mismo timbre de voz… Esto realmente inverosímil.

Claro que Octavio era mucho más joven; él se había dedicado a trabajar como asesor en una compañía publicitaria, dada su profesión, diseñador gráfico.
En realidad, Octavio podía cambiar de piso, a uno mejor, cuando él mismo se decidiera, pero jamás lo iba a hacer, le resultaba muy conveniente reducir las expectativas de sus múltiples acompañantes nocturnas sobre su manera de vivir. Y como le gustaba consumir cocaína cada vez que llevaba a alguna de esas bacanas, ellas siempre pensaban que todos sus dineros se los esnifaba; cual aspiradora elimina el último reducto de polvo de sus impecables habitaciones.

La noche del 23 de octubre de 2009 convenció a una de sus imposibles, Lucía Cherro, una mina que, al igual que los Schelloti, era parte de la comunidad “argenmex”, lo cual dificultaba bastante las cosas, porque Lucía conocía mejor a Octavio, a diferencia del resto de bacanas.
Lucía era una mina elegante y muy concupiscible, muchas veces se habían visto en domingo para comer el asado entre las familias; pero ‘El Chayote’ jamás se había decidido realmente pinchar a esta presa rubia.

Lucía pudo ser el elemento que centrara al ‘Chayote’, pero no, Octavio hizo de su forma un modus vivendi que lo llevaría a encontrar el destino que finalmente correspondía a Don Roberto, y la vida es así, a veces.

Esa noche de viernes fue muy extraño, pero aproximadamente a las 23:45 cuando Lucía y Octavio yacían desnudos en la cama, revueltos entre sudor y sábanas; alguien tocó a la puerta insistentemente. 

Lucía tenía el presentimiento de hacer caso omiso a la imprudente presencia de detrás de la puerta, Octavio subió un poco más la intensidad de su minicomponente y de sus empellones en la espalda caucásica de Lucía, mientras golpeaba con las palmas de sus manos, con considerable rudeza las abultadas nalgas desnudas de Lucía.
Fue justo en medio de esos segundos gloriosos cuando se escuchó un ruido muy fuerte; como si la presencia amenazadora supiera el momento de mayor vulnerabilidad de esos 2 argenmex, que yacían hermosos, inermes y exhaustos, cual presas moribundas en medio de un gran desierto…

Lo demás, dejó de escucharse, los silenciadores y las almohadas enmudecían las vidas de estos 2 hermosos jóvenes argenmex, las blancas sábanas y almohadas se tiñeron de rojo lentamente, el resto fue una auténtica obra de sádicos profesionales.
Mientras el teléfono celular del Chayote vibraba, una voz ronca y grave contestaba y decía:

- Roberto, “che”, no te preocupés por la deuda ya me he cobrado con intereses -

OSCUROS AMORES, Lorena García

Oscuros amores



Sentada en la arena de la playa, su cabeza rapada brillaba como un pequeño sol. Yo disfrutaba contemplándola desde lejos. Podía pasarme días enteros observando cómo movía sus manos. Las personas alrededor seguían su rutina vacacional sin percatarse de la belleza extraña de esta mujer. Ella miraba el horizonte estática. Su obstinación era tan fuerte que podría haber hecho girar en reverso los relojes.

Cuando una de las olas llegó hasta sus pies descalzos inspiró profundamente y lo hizo. Se quitó ceremoniosamente la blusa, dejó que la brisa reconociera su piel y cerró los ojos. Una leve corriente eléctrica erizó sus poros. Estaba más delgada pero igual de hermosa. En la parte posterior del hombro izquierdo se había tatuado un puño cerrado con el dedo mayor extendido y tenía un piercing en la ceja derecha. Cuán lejos estaba de la impecable secretaria que había conocido hace tres años. Mis caricias habían moldeado un ser indomable. Me acerqué despacio y pude ver la brutal cicatriz que suplantaba a uno de sus pechos. Ella notó mi presencia.

—Llevarte la teta fue fácil porque me pillaste desprevenida, pero para quedarte con el resto vas a tener que esforzarte más, vieja huesuda—me dijo sin siquiera levantar la voz.

Sonreí por primera vez en muchos siglos. Respetar el indulto que le había dado el Jefe no era tarea fácil.

NO SABES PERO AVANZAS, Héléne Dorion (Canadá)

NO SABES PERO AVANZAS


NO SABES PERO AVANZAS

No sabes pero avanzas
todavía y dejas en el suelo las ruinas
que ya no molestan a nadie.

No impones ningún canto
ningún silencio.
Tienes sólo este poema
para acordarte de ti mismo.
Ir al único lado de las cosas
que te sea habitable.


Hélène Dorion- Canadá