miércoles, 24 de febrero de 2016
LA MUJER, PULPO AUTÉNTICO, Benjamín A. Araujo M.
La Mujer es un pulpo
que abarca tempestades
y las vuelve bendiciones...
Un pulpo que posibilita
el equilibrio del universo;
un pulpo de amor y de
bondad; pulpo de entrega,
de lucha, de placer y de
amistad; todo en pulposa
infinitud y en pulposa
abundancia y verdad.
¡Pulpo maravilloso que
hace del arte dicha
para todos, universal
dicha, amorosa verdad!
¡¡¡Pulpo universal:
la mujer es eso y más!!!
VIRGINIA WOOLF: "MI CEREBRO SÓLO ES CAPAZ DE FUNCIONAR DIEZ MINUTOS SEGUIDOS", Patricia de Souza
Virginia Woolf:
“Mi cerebro solo es capaz de funcionar diez minutos seguidos”
'Sobre la escritura' reúne una buena
selección de textos de la autora sobre sí misma y sobre la experiencia de
recorrerse escribiendo
Si algo podemos agradecerle a Virginia Woolf, entre otras cosas, es habernos dado suficientes
temas como para construir una nueva subjetividad femenina. Y lo digo sin recelo
de parecer exagerada. Esta frase martillea y nos dice: "¿Y si toda mi obra
no hubiese sido un intento por esbozar una autobiografía?". Creo que esta
frase, igual que la de la escritora Colette, admirada por Woolf, es también
rotunda: "¿Y si mis personajes no fuesen más que mi modelo?".
En ambos casos, el intento de una autobiografía
es una vida escrita, una vida que es bio-poder, capacidad para nombrar y
clasificar. De esta manera, ese cotton wool, la lana de la vida, como ella definía esos
espacios encarnados, desplazaban a los “not being”, momentos sin sentido de la existencia. El
desarraigo de toda mujer que piensa. Pero, entendámoslo, esta experiencia
trascendente, que pone un paréntesis en el cuerpo, nos da la clave para
entender lo que significa la escritura en el caso de una mujer, encierro, y más
encierro, incapacidad de nombrar y de romper con las ataduras de la escritura
dominante, la herencia simbólica masculina de la habló Pierre Bourdieu en su
libro sobre el capital simbólico, y que se encuentra con la frase de Simone de
Beauvoir: "No se nace mujer, se deviene…".
Sobre la escritura (Alba editorial), una
selección de textos de Virginia Woolf hecha por Federico Sabatini, contiene
también un prólogo donde se analiza el enfrentamiento de la autora con la
crítica, su necesidad de escapar de la locura a través de la escritura, sus
inmersiones en el lenguaje que trata de dominar y su relación, a veces tensa,
con otros autores. Diría que solo se olvida un detalle: la vida de Virginia
Woolf fue su propia escritura. Una estructura, un hilo de oro en la columna que
finalmente se rompió. La suya fue una línea vital que se apaga cuando termina
el recorrido por el interior de una persona fragmentada, tal vez porque ella
quiso parecerse a ese retrato suyo de perfil e inclinado, que Sabatini intuye
como un momento clave en la consagración de la escritora, aquel donde se capta
su vulnerabilidad absoluta.
Estos paratextos como se les llama en la crítica literaria,
muchas veces menospreciados por la academia, ayudan a ver mejor en esa
experiencia abismal de recorrerse escribiendo, dejarse llevar hasta no entender
bien qué se está diciendo. Ese querer dar de la
autora que entrega Las olas, según ella su libro más extraño (y lo es)
al hermano menor, Toby, es parte de ese ejercicio espiritual, sin el otro no
hay manera de hablar, hablar sola es la locura. Me pregunto si en ese libro,
tan sensual, no sintió miedo de su propia sexualidad. Ese nexo que ella sabía
construir con palabras como un tejido afectivo y que un día se rompe al no
envolver ese deseo intenso dejando lugar al miedo de su propio cuerpo, de estar
siempre estigmatizada, atada a un rol y a un “ángel guardián”, como ella lo
llamó.
Hay que leer también la biografía que le dedica Viviane Forrester para entender un poco mejor esa
relación intensa con la experiencia vital de la autora, con el afecto, con los
otros, con Leonard, su marido, como con sus amistades, sus celos de Catherine
Mansfield, su escepticismo hacia Joyce, D.H Lawrence, o Jane Austen. Es que Mrs Woolf quería ser la referencia, iniciar su propia
tradición, no copiarla, ni de Henry James, ni de Joyce, quería ser la iniciadora.
Ella es una mujer que está “a media mañana, llena de ideas, y
leyendo veinte libros a la vez”, escribiéndole al joven poeta, otras veces
ocupada en la editorial que montó con su esposo, Hogarth Press y que
rechazó publicar el primer libro deSigmund Freud. Podía pasar la mañana entera escribiendo
olvidándose del mundo, ideas sobre la novela, tan actuales, por ejemplo: ¿hay
que separar el contenido de la técnica? Por supuesto que ella piensa que no,
que la imaginación es producción del pensamiento, y mientras este sea más
complejo, mayor intensidad. La simplicidad no es siempre una virtud y puede
revelar pobreza de ideas.
Un libro con fragmentos de algunas de sus cartas puede ser soso,
pero este no lo es justamente porque los fragmentos están bien seleccionados,
aquellos donde habla de Colette, o de Austen. O de su falta de educación
tradicional, orgullosa de ser autodidacta y de que su padre le hubiese dejado
leer lo que le caía entre las manos. Encontrarse con frases como esta: "Mi
cerebro es una máquina que solo es capaz de funcionar diez minutos
seguidos", es importante. No sé por qué me da la impresión de que pudo
haberse dejado desbordar por su necesidad de estar a la altura del momento que
le tocó vivir, solo que ella estaba sola, no tenía ninguna compañera en quien
apoyarse, en quien desahogar ese miedo a la mirada de los demás, mirada
cortante por inquisidora.
Esa persecución tal vez la integró como la mirada que desató una
especie de aversión hacia sí misma, las voces, los cantos en griego y los
pájaros hablantes que la llevaron a lanzarse a un río. Un ojo ciego, deformante
y mortal. Toda gran novela era un intento de una autobiografía, como ella lo
dijo una vez, por existir de una buena vez. Marcel Proust la deja sin aliento,
y se pregunta: ¿Cuánto más se puede hacer después de un autor tan vasto, tan
lleno de detalles? Virginia Woolf es
inagotable, y, desde cada espacio conquistado por su lenguaje, se la reconoce
como una pieza clave en la historia de las mujeres que dejan una marca vital
imborrable.
Sobre la escritura, Virginia Woolf. Selección y
prólogo de Federico Sabatini. Traducción de María Tena. Alba editorial.
Barcelona, 2015. 153 páginas. 15 euros.
viernes, 19 de febrero de 2016
REDOBLE IRACUNDO, Benjamín Adolfo Araujo Mondragón
REDOBLE IRACUNDO
…el párpado del día mal vivido
la hora manchada la ternura escupida
la risa loca y la puta mentira
la soledad y el mundo
Camino andado
El coso de la sangre y la pica y la rechifla
el sol sobre la herida…
la hora manchada la ternura escupida
la risa loca y la puta mentira
la soledad y el mundo
Camino andado
El coso de la sangre y la pica y la rechifla
el sol sobre la herida…
OCTAVIO PAZ En Repeticiones
Un infeliz paso reiterado ocupa los días
haciendo de la sangre un enojo cansado
y el tiempo que se esparce como calcomanía
para pegar delante promesas tras promesas.
La culpa nos persigue en ese reiterado paso
de los días que son las telarañas que atrapan
a los hombres para succionarlos las ilusiones
todas y hacer de la esperanza objeto inalcanzable.
El burro de los pasos cansinos de la dicha
se esconde y hace de la noche un constante
terror que viene y se va, se va y viene; ahora
presentimos que nada es fácil, ni sencillo.
Los ojos del mañana aparecen blancos y
se convierten en triste carcajada, llorar
es el camino de los peces nocturnos
si nadan contra el sol, ya sin agua.
El temor, el amor y la ternura viajan
por la frontera de lo cotidiano y ríen.
Saben muy bien que el sabio vanidoso
del tiempo sabe todo y conoce todas
las trampas del deseo y sus consecuencias;
insatisfecho pues desaparecen temor,
amor y la ternura escapa corriendo
arrodillada atropellando los sueños
de
la vida que yace atrapada en los días.
ALGO SOBRE MÍ, Edmeé Pardo

Algo sobre mí
—Si fueras árbol, ¿qué te gustaría ser? —preguntó un amigo. —Jacaranda —dije sin dudar. —Ay, Edmée, tú tan discreta como siempre. Reímos los dos.
Las jacarandas en flor me quitan el aliento: me detengo a mirarlas por lo alto como si a medio cielo se abriera un milagro; bajo los ojos y sigo su huella en la calle, en el pasto. Los charcos lilas son una visión delirante.
¿Me gustaría ser Jacaranda? Evoco la postura del yoga, vrikshasana, el árbol: una pierna se ancla en el suelo, los brazos crecen como ramas, la cabeza hilada al cielo. Es una forma de estar sin hacer. Me atrae la idea de existir entre lo terreno y lo celeste. Me gusta la quietud con la que los árboles se adueñan del mundo y lo hacen suyo, marcan el paisaje, señalan un momento en la historia de otro. Admiro su aspecto contemplativo. Imagino mi cuerpo atravesado por las cuatro estaciones del año: las flores en primavera, el follaje verde en el verano, la caída en el otoño, el tronco gris en invierno. La vida y sus tiempos manifestados en mi presencia. Florecer cada año, renovarme al tope de color cada doce meses, habitar mis ciclos con claridad, nidos en mis manos, colibríes en mi cabello morado. Suena fascinante. Pero todo eso sin conciencia es casi como no serlo. Además, en el fondo, me asusta la idea de la inmovilidad, observar impávida cómo suceden las cosas, me espanta dejarme vivir por los tiempos sin chistar, de no ir tras la sustancia de las cosas yo con este espíritu de cazadora. Ahora que lo pienso bien, no creo.
Más bien me gusta lo que producen en mí las jacarandas. Son mis maestras de la creatividad; presumen su beldad efímera y no se avergüenzan de su desnudez gris; son generosas: dan sombra y lindeza al por mayor cuando deben; saben callar en el silencio del invierno y me enseñan lo necesario de mis épocas de recogimiento. Me recuerdan que la naturaleza está armada con sabiduría y perfección (en la ciudad que vivo eso se olvida pronto). Me llenan los ojos de color. Hermosean el mundo y eso que hacen por el planeta no es poco porque lo embellecen de un modo categórico. Me encanta que me sucedan la maravilla y la plenitud por su razón que es explosiva y constante.
Ignoro si la pregunta típica de qué árbol te gustaría ser proviene de una batería psicológica y la respuesta tenga alguna interpretación digna de diván. Sí, si fuera árbol me inclino por la Jacaranda. Pero lo que quiero decir es que me gustaría ser esta mujer que soy con la sabiduría de la Jacaranda: verdemente, lilamente, grismente, plenamente, entre lo mundano y lo divino, tan discreta como siempre.
"DE AMOR Y FURIA. EPIGRAMÏOSTICOS°, DE MONERVA MARGARITA VILLARREAL, Carmen Canet
LOS LIBROS
Un homenaje a la cultura clásica, al epigrama como género. Esto es lo que ha hechoMinerva Margarita Villarreal en sus breves poemas: De amor y furia. Epigramísticos.
“Lo que se hereda no se hurta” es el título del primer poema, y así comienza: “Un siglo después de que Homero cantara suIlíada/ el mordaz epigrama vio la luz”. Un libro que abre con estos versos que beben de las fuentes sabias, con la inteligencia y la lucidez de la búsqueda y del encuentro, con “este ingenio lapidario” como escribe la poeta en este inicio, ya nos da idea de su discurso, en el que, por su acierto, sus máximas van a perdurar en el tiempo. Ya nos lo anunciaAurora Luque en el interesante prólogo del poemario: “Ya pueden ir dejando lugar para un apéndice las historias de la literatura romana que se impriman a partir de hoy”.
Minerva Margarita Villarreal, nacida en Montemorelos, Nuevo León, México. Es autora de doce libros, con premios como el Nacional Alfonso Reyes (1990), el Premio Internacional de Poesía Jaime Sabines (1994), el Premio de Poesía del Certamen de Literatura Letras del Bicentenario Sor Juana Inés de la Cruz, publicado por Hiperión (2013). Acaba de ser galardonada con el Premio Bellas Artes de Poesía Aguascalientes 2016. Ha realizado varias Antologías, entre las que está la de José Emilio Pacheco, Fondo de Cultura Económica (2010). Es miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte desde 2011. Es profesora de la Facultad de Filosofía y Letras, en la Universidad de Nuevo León donde dirige la colección de poesía internacional El oro de los tigres.
Con un lenguaje conciso, sucinto, mordaz, repleto de ingenio, de sátira e ironía consigue a través de un humor negro e hilarante conjugar lo erótico y lo provocador.
Es una oda a la poesía, a la tragicomedia de la vida. El libro está impregnado, calado de la filosofía y sabiduría grecolatina que sabe trasladarnos de aquel escenario a lo que sucede en la actualidad. Pasean por sus versos las historias de Homero, Marcial, Penélope, Catulo, Edipo, Claudia…, historias mitológicas clásicas que se repiten hoy. Es toda una lección de repaso de los mejores personajes y ambientes del clasicismo, un canto fervoroso al carpe diem, a la literatura libertina del XVIII, al romanticismo y realismo del XIX y como protagonistas, historias del XX y el XXI.
Nadie mejor que Villarreal para manejar un lenguaje literario repleto de juegos estilísticos y juegos eróticos. Solo su genio e ingenio logran esta poesía en donde los diálogos se convierten en conversaciones rutilantes que nos hablan de las relaciones humanas, de las emociones, de los sentidos, de sexo, y de los vicios (la cobardía, la envidia, la debilidad que junto a la honestidad, la coherencia, la humildad se dan la mano). Utiliza, a veces, un recurso sugerente, sus epigramas conversan unos con otros y continúan sus razonamientos en otros posteriores. Otras, hace un planteamiento, y al tiempo nos encontramos que vuelve sobre el tema, resolviéndolo con el lector. En sus poemas se dan cita, juntos, el erotismo con un humor finísimo, a través de un lenguaje descarado y de vindicación feminista. Hace una crítica provocadora y reivindicativa, ante la injusticia, la desigualdad y la corrupción.
Memorable la recreación que hace de refranes populares.
Espléndido el trabajo de la editorial Esdrújula, joven y prometedora en el panorama de la literatura.
Así el humor negro, la intertextualidad, la altivez de la palabra fresca y luminosa nos lleva a una escritura fragmentaria, reflexiva, emotiva e insurgente que con gran técnica nos entrega las claves de un mejor vivir y sentir. Sabe combinar magistralmente la inmediatez y la distancia y es a través de este género breve, que continúa en el tiempo, donde el lenguaje en libertad se puede permitir todas las licencias. Como diría Gracián: “Ingenio sublime nunca crió gusto ratero”. Así con amor y furia Minerva Margarita Villarreal nos traslada a la escena de nuestra existencia.
*Carmen Canet es crítica literaria y doctora en Filología Hispánica por la Universidad de Granada.
‘De amor y furia. Epigramísticos’, de Minerva Margarita Villarreal
- El nuevo libro de la poeta mexicana está impregnado de la filosofía y sabiduría grecolatina que sabe trasladarnos de aquel escenario a la actualidad
De amor y furia. Epigramísticos
Minerva Margarita Villarreal
Esdrújula
Granada
2015
Minerva Margarita Villarreal
Esdrújula
Granada
2015

“Lo que se hereda no se hurta” es el título del primer poema, y así comienza: “Un siglo después de que Homero cantara suIlíada/ el mordaz epigrama vio la luz”. Un libro que abre con estos versos que beben de las fuentes sabias, con la inteligencia y la lucidez de la búsqueda y del encuentro, con “este ingenio lapidario” como escribe la poeta en este inicio, ya nos da idea de su discurso, en el que, por su acierto, sus máximas van a perdurar en el tiempo. Ya nos lo anunciaAurora Luque en el interesante prólogo del poemario: “Ya pueden ir dejando lugar para un apéndice las historias de la literatura romana que se impriman a partir de hoy”.
Minerva Margarita Villarreal, nacida en Montemorelos, Nuevo León, México. Es autora de doce libros, con premios como el Nacional Alfonso Reyes (1990), el Premio Internacional de Poesía Jaime Sabines (1994), el Premio de Poesía del Certamen de Literatura Letras del Bicentenario Sor Juana Inés de la Cruz, publicado por Hiperión (2013). Acaba de ser galardonada con el Premio Bellas Artes de Poesía Aguascalientes 2016. Ha realizado varias Antologías, entre las que está la de José Emilio Pacheco, Fondo de Cultura Económica (2010). Es miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte desde 2011. Es profesora de la Facultad de Filosofía y Letras, en la Universidad de Nuevo León donde dirige la colección de poesía internacional El oro de los tigres.
Con un lenguaje conciso, sucinto, mordaz, repleto de ingenio, de sátira e ironía consigue a través de un humor negro e hilarante conjugar lo erótico y lo provocador.
Es una oda a la poesía, a la tragicomedia de la vida. El libro está impregnado, calado de la filosofía y sabiduría grecolatina que sabe trasladarnos de aquel escenario a lo que sucede en la actualidad. Pasean por sus versos las historias de Homero, Marcial, Penélope, Catulo, Edipo, Claudia…, historias mitológicas clásicas que se repiten hoy. Es toda una lección de repaso de los mejores personajes y ambientes del clasicismo, un canto fervoroso al carpe diem, a la literatura libertina del XVIII, al romanticismo y realismo del XIX y como protagonistas, historias del XX y el XXI.
Nadie mejor que Villarreal para manejar un lenguaje literario repleto de juegos estilísticos y juegos eróticos. Solo su genio e ingenio logran esta poesía en donde los diálogos se convierten en conversaciones rutilantes que nos hablan de las relaciones humanas, de las emociones, de los sentidos, de sexo, y de los vicios (la cobardía, la envidia, la debilidad que junto a la honestidad, la coherencia, la humildad se dan la mano). Utiliza, a veces, un recurso sugerente, sus epigramas conversan unos con otros y continúan sus razonamientos en otros posteriores. Otras, hace un planteamiento, y al tiempo nos encontramos que vuelve sobre el tema, resolviéndolo con el lector. En sus poemas se dan cita, juntos, el erotismo con un humor finísimo, a través de un lenguaje descarado y de vindicación feminista. Hace una crítica provocadora y reivindicativa, ante la injusticia, la desigualdad y la corrupción.
Memorable la recreación que hace de refranes populares.
Espléndido el trabajo de la editorial Esdrújula, joven y prometedora en el panorama de la literatura.
Así el humor negro, la intertextualidad, la altivez de la palabra fresca y luminosa nos lleva a una escritura fragmentaria, reflexiva, emotiva e insurgente que con gran técnica nos entrega las claves de un mejor vivir y sentir. Sabe combinar magistralmente la inmediatez y la distancia y es a través de este género breve, que continúa en el tiempo, donde el lenguaje en libertad se puede permitir todas las licencias. Como diría Gracián: “Ingenio sublime nunca crió gusto ratero”. Así con amor y furia Minerva Margarita Villarreal nos traslada a la escena de nuestra existencia.
*Carmen Canet es crítica literaria y doctora en Filología Hispánica por la Universidad de Granada.
EL AGUA DE ESOS CÁNTAROS, Carlos Garrido Chalén (Perú)
EL AGUA DE ESOS CÁNTAROS
Seis tinajas de vino
preparado en el Cielo
arrullaron de piedra los quicios de Canaá
y una urgencia de gozo
se hizo mosto en la brisa
como rojo pañuelo
coloreando el cristal.
preparado en el Cielo
arrullaron de piedra los quicios de Canaá
y una urgencia de gozo
se hizo mosto en la brisa
como rojo pañuelo
coloreando el cristal.
El agua de los cántaros
era un río de vino
y sobre sus corrientes
navegó la embriaguez.
Ebrio el maestresala
reconoció su excelencia
y el candor de preguntas
que no pudo evitar.
era un río de vino
y sobre sus corrientes
navegó la embriaguez.
Ebrio el maestresala
reconoció su excelencia
y el candor de preguntas
que no pudo evitar.
Seis tinajas de piedra
arrulladas de vino
importaron del Cielo una sed
y un poder,
Y Galilea supo
de la virtud y el milagro
mientras Jesús crecía
como Señor y Rey.
arrulladas de vino
importaron del Cielo una sed
y un poder,
Y Galilea supo
de la virtud y el milagro
mientras Jesús crecía
como Señor y Rey.
Carlos Garrido Chalén
Presidente Fundador de la UHE
Premio Mundial de Literatura "Andrés Bello" 2009
Presidente Fundador de la UHE
Premio Mundial de Literatura "Andrés Bello" 2009
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