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lunes, 11 de abril de 2016

ROMEO Y JULIETA: ROMPIENDO BARRERAS EN UN AMOR PROHIBIDO, Lilian Viacava y Ronny L. Benlabrat

ROMEO y JULIETA: ROMPIENDO BARRERAS EN UN AMOR PROHIBIDO - Autores Ronny L. Benlabrat - Lilian Viacava Dama de la Poesía

ROMEO
Una sola y única mirada me bastó para olvidar a Rosalía y enamorarme de ti, preciosa Julieta y no me importa cuánto odio y guerra hay entre nuestras familias pues a partir de esta noche siempre habrá un cielo que nos una. Tardé dos segundos en conocerte y enamorarme, me fijo en el cielo, hablé con la luna pero no habían bastantes estrellas para decirles cuánto te amo. Y ahora que vi tu rostro y escuché tu voz, ahora que sentí tu pelo y la dulzura de tu beso, ya me siento ahogado en tu errante corriente. Eros llegó y me mostró el verdadero amor, la flecha de Cupido se clavó en mi alma con un ímpetu sobrenatural. Si, bastó escuchar tu voz de alondra, ver tus ojos reflexivos para que yo me olvidara de toda mujer que estuvo jamás en mis brazos. Me volví loco de amor por ti y también de odio a la sangre de Capuleto, odio a tu apellido, ¡ah! Maldita hora en que nací Montesco, solamente tu nombre Julieta es el más dulce y divino, nombre de ángeles. Ahora olvidemos nuestros nombres de familia, renunciemos a nuestro estirpe, a nuestra herencia, partamos lejos donde nadie conozca nuestros apellidos para que podamos vivir las mieles de este amor que nos atormenta ¡Odio a mi amor, amo a mi enemigo, qué contradicción! ¡Qué absurdo destino! Quita esa careta, quiero verte otra vez, sentir la luz de tus ojos, eres tú mi amada, mi golondrina, mi incendio, el alfabeto de mi delirio y su grito nocturno, déjame amarrarme a tus manos, déjame buscar en ti el infinito deseo, lléname de ti, ansíame, recógeme, quiero ser sólo tuyo, desentierra las anclas del odio, escapemos del abismo, vámonos juntos y seamos la misma ruta...

JULIETA
Amado Romeo: Esa noche festiva en medio de los acordes musicales tus ojos penetraron en los míos y supe que no existía antifaz que ocultara el amor que despertaste en mi carne... El palpitar de mi corazón se aceleró cuando estrechaste mi cintura sintiendo el contacto de tus manos suaves... Un dulce agobio estrenó mi alma y solo quise girar al compás de la melodía entre tus brazos para olvidar el insensato odio que separaba a nuestras familias... Comprendí que estábamos incompletos hasta el momento en que nos unió el primer beso...
Dulce mancebo, el beso que nos amalgamó el aliento al rozar mis virginales labios que te aguardaban para pactar nuestro amor...
Ven a mi -te dije- aquí te aguardo entre mis lunas... Ven a mi recámara, asciende el balcón de las promesas donde la felicidad nos aguarda donde todo anhelo será cumplido...
Ven al fragor de mi amor que te reclama...

Mírame sin máscaras que la noche es cómplice y el perfume de jazmines sube desde mi escote para sublimar la cópula perfecta... Guárdate mi esencia y el aroma de mi pelo, guarda mis suspiros de alondra...
Deja de maldecir ven unámonos en un amor pleno de júbilo... La noche es perpetua, viviremos amarrados por un lazo celestial e inmaculado... Ámame deja atrás a los que no conocen el amor... Dame tu mano para juntos descansar unidos en la inmortalidad que nos eleva mas allá del cielo y nos conduce a la Divinidad donde seremos Los Eternos Amantes de Verona.

ROMEO
Sal preciosa, amada mía, ángel de mis amores, llámame tu amante, me adueño de tu lúcida presencia después que franqueé este peligroso y casi inescalable muro, mas con las alas que me diste con tu dulce beso, volé hacia ti con gran valentía. ¡Ah! Diosa mía, pronuncia mi nombre y seré invencible, tus miradas me protegen, tus ojos me llevan a la joya de tu alma. Vengo a decirte con franqueza que te amo, ofréceme tu fe por la mía en esta deliciosa noche de luna y estrellas....

¡Ah! alma mía, no resisto tan lejos de tu ventana, deseo ser ahora tu sueño con mi sueño, triste será tu ausencia y amarga la despedida, quiero quedarme contigo por una eternidad, llámame amor mío, no te juraré por esta luna que en su rodaje no para de cambiar de rostro, te juraré por esas estrellas de paz y esperanza que mi amar es honrado para llevarte a la sagrada ceremonia del matrimonio. ¡Ah! Alma mía, dime que me amas y consientes ser mi eterna esposa, dime que sí y iré al fray Lorenzo mi bondadoso confesor para pedirle consejo y ayuda. No cierres tu ventana ante mí, quiero verte hasta el alba, admirarte y adorarte, quiero ser tuyo y tú mía pues no hay fuerza ninguna que impida nuestra unión. Estamos ahora solos, no hay quien nos moleste, ven, baja, santa adorada mía, acércate, permíte que mis manos hagan milagros como lo hizo nuestro beso...

¡Ah! Julieta, ángel resplandeciente, qué radiosa me pareces con tus ojos de diamantes, me empeño en ser el Dios de tu idolatría, estoy aquí para el mutuo cambio de nuestro fiel juramento. Nada es sueño pese el peligro de nuestras familias, eres real, es mi alma quien llama tu nombre poderoso... ¡Buenas noches! Que el sueño y la paz aposenten en tu dulce alma, me voy con fray Lorenzo a noticiarle nuestra dichosa fortuna...

JULIETA
Amado aquí te aguardo para enjoyar el universo con nuestros nombres, para elevarnos juntos hasta el cielo en un abrazo que te haga dueño de mis ansias y de mi cuerpo exultante...
No dejaré de repetir tu nombre hasta que llegue el alba y escuche el canto de las golondrinas naciendo de mi boca en un canto nuevo... Hagamos esta noche nuestra noche eterna, detengamos los minutos entre arrobos estrenando caricias, bebamos del rocío del encanto cuando diga Si a tus peticiones...

Quiero ser tu esposa, pertenecerte ante Dios y los hombres... Ser tu angelical posesión... Pertenecerte en cuerpo y alma... Hacer brillar tus ojos con el resplandor de mi mirada sabiéndome tuya... Serás mi dios y mi vida con el consentimiento de la Santa Iglesia no tendremos que ocultar nuestra pasión...
Seremos victoriosos ante el odio que pasará a ser olvido...

El pecado se convertirá en una palabra desconocida para nosotros... Ve amor mío en busca de quien nos auxilie para poder unirnos eternamente...

ROMEO
Ya estamos casados mi vida, amada esposa mía, tal vez ahora nuestros sueños se unieron como grandes y suaves vientos, el velo nupcial cubre nuestros cuerpos desnudos, ahora somos raíces de amor y claveles, subiremos hasta las estrellas mas lejanas, alli te fundaremos nuestra eterna casa.

¡Ah! Preciosa mía, eres mi guitarra quien me canta y me mece esta bella noche, eres la flor silvestre de mi ansia, figura de amapola y topacio, novia marina mía, te amo desnuda con tu vino de fragancia, te amo en tu boca de ángel y en tu copa de almibar, te amo en el gran espacio de tu presencia y tu titánica dulzura, esta noche dejo mi vida gotear en tu himen abrasador, contigo navego y sueño como un navío de seda blanca, esta noche no tiene palabras, no tiene tiempo, sólo un aire divino que respiro en tu cuerpo. Ahora eres mi única ruta, mi trigo infinito, dos almas por nuestro amor abiertas, desato tus nudos y penetro en el surco azul de tu campo de luz, pan y esperanza.

JULIETA
Al fin amado mío, ya no existe ley ni impedimento que nos separen... Cierro mis ojos mientas quitas mi vestido para sentir tus manos como palomas acariciando mi espacio... El cielo es testigo de cada suspiro nuestro y las flores abriendo al compás de nuestro cuerpo...

Ven amor aproxímate para fundirnos convertidos en dulce lava...
Tu espada derrama almíbar sobre mi inocencia y marca el camino infitino donde te entrego mi pudor... Ven amor a mecer el silencio de la noche sobre el resplandor
de mi pelo que cae como cascada sobre tu rostro.
Ven con tu amor infinito a darme la sombra de tu árbol que quiero respirar el aroma de las magnolias de nuestro jardín...

ROMEO
¡Ah! que suplicio de no verte querida esposa, ¿cuándo te veré otra vez?
No quiero permanecer desterrado lejos de ti, solamente mi muerte sería menos vil que este amargo destierro en su infierno de llantos y aullidos. Tengo que volver a mi Julieta a cualquier precio, mientras tanto me arranco el cabello, me tiro al suelo , estoy en una fosa que aún no he cavado. ¡Ah! quiero verte besarte, amarte... ¡Dios mío, llévame a mi Julieta, te lo ruego!

JULIETA
Han quitado la gloria de mis ojos... Te han arrebatado de mi lado ¿dónde estás esposo mío para que pueda volver a gozar la delicia de las horas? Mi rostro palidece y se hace mas blanco ante el resplandor de la luna que entra por la ventana por donde entraste aquella noche...

Mis lágrimas no tienen final... ¿Hasta cuando deberé rogar al Señor por tu presencia?
¿Cuando estarás de regreso para ya no separarnos jamás esposo mío amor mío amante mío?
El dolor agobia mi paisaje y las flores en mi cuarto ya no dan su aroma... El recuerdo de nuestras horas empaña cada minuto...

ROMEO
¡Ah! Dios mío, Julieta mía, qué tristeza es saberte muerta. Ahora mi proyecto es funesto, feroz y salvaje, sin ti no debo existir, debo morir contemplando la faz de mi difunta esposa que reposa en su mortaja. ¡Ah! esposa mía, la muerte que ha extraído la miel de tu vida no ha podido vencer el carmín de tu belleza, amada mía, ¿por qué luces tan hermosa aún en estas funestas tinieblas? Permaneceré a tu lado, jamás tornaré a retirarme de tu cuerpo silente, respetaré nuestro eterno pacto, estableceré contigo la eterna presencia de nuestro amor. Voy a besar tus labios y tus mejillas mismo ya extenuado de tanto dolor y pena, así hallaré en tus brazos aún calientes un precioso sepulcro.

(Romeo saca el cuerpo de Julieta de la tumba)

Julieta, despierta amor mío, aún podemos ser felices, deja este lúgubre antro de muerte y terror. Qué vuelva tu alma a la vida, nada en esta tierra romperá nuestro amor, nadie te arrancará de mi corazón. Dame tu mano blanca flor, déjame gustar el sabor de tu piel y el perfume de tu pelo, (la besa). Me asustas, háblame, qué veneno te dieron, ¡oh! Dios mío, despierta, te lo ruego, abre tus ojos por un sólo instante.

¡Ah! cruel destino, ya me muero, caigo sobre tu blanco cuerpo, dos amantes que murieron, uno de veneno y otro de tristeza.

¡Ah! Triste vida, ahora busco mi refugio en tus cenizas, tú, única dueña de mi alma, eterna compañera, solamente mi muerte podrá acercarme de tu alma....

¡Ah! Cual más gloriosa muerte, cual más digna, cual más sublime, ya no me oyes más, el destino me ha traído aquí para darte mi último beso, un último adiós y morir a tu lado.

¡Ah! Muerte, fin del infortuno, principio de mi felicidad, se bienvenida muerte, llévame a mi Julieta, no temas herirme, no prolongues mi vida ante esta santa que ya yace muerta. ¡Ah! fiel esposa, leal compañera, recíbeme a tu lado en la mansión de la eterna inmortalidad.
(Romeo bebe la copa del veneno y así rinde su último suspiro) 
JULIETA
Julieta despierta, comprende lo sucedido, y viendo a Romeo muerto y presa del dolor dice:
¡Oh! Mi Romeo, dame la luz de tu ardiente mirada, ofréceme al cielo de tu sagrado himno, te entrego mi alma invencible para vencer la furia de la muerte... ¡No! No puede ser, fray Lorenzo, porqué no escucho la voz de mi dueño, Romeo, dónde está mi Romeo, mi Romeo, mi tierno mancebo... ¡Oh! Corre el rubí de tu sangre que es mía sobre tu pecho ¿Qué has hecho, no te dijeron que todo fue planeado para que vinieras a salvarme y vivir lejos de tanto odio y desprecio? Que has hecho vida de mi vida, Dios mío, mi Romeo, yaces sin vida y yo media muerta, tibia y acabada por segunda vez. ¡Oh Romeo partiré a tu lado y seremos al cielo la estrella fugaz de la eternidad de nuestro amor!...
(Clava un puñal en su pecho y fallece sobre el cuerpo de Romeo)

 
 
 
Autores Ronny Levy  Benlabrat - Israel
Lilian Viacava Dama de la Poesía - Uruguay
08/04/2016
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