miércoles, 2 de abril de 2014

SUBYUGA EL SENTIMIENTO, María del Mar

Subyuga el sentimiento

  Subyuga el sentimiento
de tocarte con los versos.
Me enerva, y se embota mi pesar al exclamarte.
Y entonces,
entonces siento como se dilata mi alma
y quiero pronunciar tu nombre
y brotar del silencio de mi labio.
Pero vuelvo a callar, porque sé que otros
lamerán tu nombre en mis ojos
para adivinar
como rumio tu amor embalsamado
en esta atmósfera de mácula palabra.
Y es por ello,
que en este silencio que hace silencio
extiendo mi boca orgullosa
y te dibujo al sol del mediodía
agitada de nuevo en ese manantial
que son tus ojos para amarte.
Para ser nosotros
cuando el resto no entiende
que tu boca y mi boca hablan sin sonido
exhalando amor.

M M
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Código: 1404010498502
Fecha 01-abr-2014 17:31 UTC
Licencia: Todos los derechos reservados

MISTERIO, TATIANA AGUILERA

MISTERIO...




Ivan Slavinsky

(Por: Taty Cascada)



Si bajo el pliegue de los ojos
se oculta el arrebato corporal, siempre
el sujeto más obtuso y confuso entiende
que la silenciosa sed no distingue  fronteras.
(Siempre, a prudente distancia todo es libertad).
Te desnudo. Tantas veces he visto tus formas
vestido, de pieles y pelajes diversos
que ahora, verte aquí, libre de tantas banalidades
me pareces casi irreconocible
sin embargo, tan cercano a eso que llaman misterio.
De improviso, se abre la ventana y los sonidos de tantas voces
alertan las entrañas.
Me pides que me levante y la cierre. ¡Travieso!.
¡Mira que ya sé! que gustas ver la desnudez de mi espalda.

Siento tu mirada escapando de mis ojeras
es inevitable que para iniciar el cortejo
algunas rosas rueden en las sábanas...



POR TI, Álvaro Galán Verano

POR TI, Álvaro Galán V.








Zarpo del sur
bodegas repletas
de ron, pólvora, amor
y en mis quimeras…Tú 

Desplegar las velas
tus vientos me soplan
y alientan
Cortad el lastre
que mis ansias revientan

El sudor de mis remeros
fraguan mis fuerzas
las maromas de tu pelo
amarre para las tormentas

Cañones a babor… disparad
sin piedad contra la soledad
Cañones a estribor… fuego
que la mar se trague los miedos

Sin rumbo fijo, sin pergamino
corazón sin Norte.
Oeste y Este
solo como destino
islotes perdidos...

...donde poder Quererte


CADENCIAS, Julie Sopetrán

CADENCIAS




Guardemos el aliento para luego
cuando vengan los versos
y con sus manos dulces
nos llenen de caricias
la piel de nuestro Verbo.

Escóndete en la risa de la luna creciente
que deambula por los cuerpos, enamorada
de las pausas
y mira, mira al cielo
mientras sientes el tacto de la tierra
o el pulso en la asonancia de los ritmos.

Guarda para la noche los deseos:
fragmentos de cadencias
que se esconden y vuelven
para formar el dístico.

Custodia las hipérboles
exagera la dicha en los acentos
que nos dure el placer hasta mañana
cuando el alba transcurra
por los surcos abiertos de nuestras emociones.

Con las nuevas semillas
se crece nuestra música
y si algo se pierde
ya no importa
nos quedan las palabras.


©Julie Sopetrán

martes, 1 de abril de 2014

PUENTE DE PIEDRA, Salvador Elizondo

TRES POEMAS, O ANTOLOGÍA POÉTICA DE ALFONSO SÁNCHEZ ARTECHE

SALVADOR ELIZONDO (1932-2006)

Salvador Elizondo

(Ciudad de México, 1932-2006)
Narrador, ensayista, dramaturgo y poeta. Estudió artes plásticas, letras inglesas y cine en México y en el extranjero. Fue becario de la Fundación Ford, El Colegio de México, el Centro Mexicano de Escritores, la Fundación Guggenheim y el Sistema Nacional de Creadores. Obtuvo el Premio Xavier Villaurrutia 1965 por Farabeuf o la crónica de un instante y el Premio Nacional de Ciencias y Artes (Lingüística y Literatura) en 1990. Fue colaborador de Diálogos, Estaciones, Nuevo Cine, Plural, Revista Universidad de México, S. Nob (que también dirigió) y Vuelta. Tradujo a Paul Valéry, Thomas de Quincey y Edgar Allan Poe. Fue miembro de Número de la Academia Mexicana de la Lengua desde 1980 y de El Colegio Nacional desde 1981. 
Además de Farabeuf, su libro más celebrado –que destruye muchas convenciones de la novela tradicional, muy a la manera de la nouveau roman de la época, y presenta un mundo, o varios, vueltos sobre sí mismos, efectivamente repitiendo siempre el mismo instante–, otras partes de su obra utilizan la imaginación fantástica sin que, para su fortuna, haya tenido que padecer ningún tipo de prejuicio ni lectura sesgada. De ellas destacan los cuentos, relatos y textos híbridos deNarda o el verano (1966), El grafógrafo (1972) y Camera lucida(1983), así como la obra de teatro Miscast (1981).
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