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jueves, 16 de julio de 2015

FRANKFURT Y SU FERIA DEL LIBRO, Hugo Gutiérrez Vega

Hugo Gutiérrez Vega

Aspectos en la FIL de Guadalajara. Foto: Arturo Campos Cedillo/ La Jornada

Es difícil pensar en Frankfurt sin su Feria Internacional del Libro, como lo es también pensar en Cannes o Berlín sin su festival de cine. Para nuestra fortuna, a estas alturas de su historia, ya es imposible pensar en Guadalajara sin su Feria Internacional del Libro, pues este acontecimiento anual forma parte tanto de la vida cultural como de la vida social de la capital de Jalisco.

He asistido a casi todas las ferias, he presentado libros y me han dado generosos premios. Me ha sido posible testimoniar cómo año con año la Feria crece y cómo en sus pasillos las muchachas y los muchachos se sientan en el suelo, ligan, platican, compran libros el día de la barata, leen, asisten a presentaciones y, por la noche, acuden a los actos artísticos que se celebran dentro de la Feria y representan los mejores aspectos de la vida cultural de las naciones homenajeadas en cada una de las ediciones.

El premio que inicialmente llevaba el nombre de Juan Rulfo y que ahora se entrega en la sesión inaugural, tiene ya un lugar especialísimo en el desarrollo de la literatura escrita en las lenguas latinas. Lo han recibido escritores notables de distintas latitudes: España, Chile, Argentina, Brasil, Perú, Cuba, México... Al lado del Cervantes, el premio de la Feria de Guadalajara puede ser considerado como uno de los galardones principales de la literatura de los países que tienen como raíz la lengua latina. Recuerdo, entre otros nombres, el de Juan José Arreola, Nicanor Parra, Juan Goytisolo, Olga Orozco, Julio Ramón Ribeyro, Claudio Magris, Pierre Bonneffoy, Fernando del Paso, Sergio Pitol, Carlos Monsiváis... En el Paraninfo de la Universidad de Guadalajara, hermoso edificio que alberga dos de los principales murales de José Clemente Orozco, se exhiben los bustos de los premiados por la Feria del Libro.

Tiene la Feria un aspecto de difusión cultural de gran importancia, pues no sólo alberga las múltiples presentaciones de libros, sino que tiene actividades musicales y, a últimas fechas, presenta algunas exposiciones en distintos locales de su ciudad sede. Para atender otros aspectos de la vida cultural, la Feria entrega premios a la literatura femenina y al periodismo cultural y tiene una serie de actividades paralelas en distintos rumbos de Guadalajara y de otras ciudades del estado de Jalisco.

Es ya muy rico el anecdotario de los treinta años. Lo forman tanto los ponentes, los premiados y los presentadores de libros como el público que llena salas y pasillos y aprovecha todas las oportunidades para adquirir los libros que necesita para leer durante un año en espera de la próxima reunión.

Uno de los días feriales se dedica al intercambio comercial en el que participan las casas editoras de todos nuestros países. Este aspecto tiene una importancia especial en el desarrollo de la cultura del libro y de la promoción de nuevos valores literarios. Han venido a la Feria en calidad de invitados y homenajeados varios países y ciudades. Recuerdo a Chile, Argentina, algunas autonomías españolas, Quebec, Italia... Llegan con  sus escritores, artistas plásticos y musicales y, fundamentalmente, con sus libros, revistas y, de acuerdo con nuestro tiempo, con sus programas virtuales.

La Feria se mantiene al día en materia tecnológica y, sobre todo, en las nuevas manifestaciones virtuales de la producción y difusión de los libros, pero rinde homenaje a la palabra escrita, al rumor del papel y al aroma de la tinta, en fin, a todos los emblemas de la galaxia de Gutenberg.

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