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martes, 13 de octubre de 2015

HOMENAJE A HIROSHIMA Y NAGASAKI, Carlos Garrido Chalén (Perú / Presidente de la UHE)

HOMENAJE A HIROSHIMA Y NAGASAKI



DESDE SU OLOR A HORNO Y MALA RACHA 
(Del Poemario NO SE LEER PERO ME ESCRIBEN de Carlos Garrido Chalén)


No se leer, pero me escriben 
               las garzas sobrevivientes de Hiroshima: 
en carta vienen volando hacia mi nido
               con las palomas pico de oro y azul de Nagasaki.

Vuelan hacia mí en estampida, 
              mientras el fuego consume la hojarasca.
              
Me escriben en hiragana y katakana
               con su dolor abrevando en sus mortajas.

Me escriben con palabras que no entiendo
               que proceden del silencio y de la nada
               como ese cigarro que se extingue
               presuroso y rendido en la batalla.  

Me escriben desde su olor a carne que musita,
               vestidas de agua verde y de cucarda.
              
Vienen tiznadas  de explosión, exangües y marchitas
               y tengo que entenderlas con el alma.

El Ota me enseña a comportarme
               y en su gramática me hablan sus cascadas.

Las asordó el estruendo de la pólvora
               e intentan sobrevivir a la redada.
 Hay temblor en sus alas y en sus ojos.
               Y es de uranio y de plutón
               la voz que callan.  
.
No sé leer, pero me escriben desde su olor
               a horno,
               a bomba nuclear y mala racha.


ME ACLIMATO EN EL FRAGOR DE SUS FANTASMAS


(Del Poemario NO SE LEER PERO ME ESCRIBEN de Carlos Garrido Chalén)


No sé leer, pero me escriben,
                las palomas mensajeras del ocaso.
Me escriben haciendo señas en el cielo:
                y en su agonía mordaz
                se afea el alba.

No sé leer
                y me embrollo cuando canto
                y se emborracha de acertijos mi palabra.

Todo me aturde, y me anonada la tristeza.
                y los pájaros de Hiroshima
                me llevan a su andada.
¿Qué hay más allá del dolor
               de esa estocada cruel e inacabable?.
 La respuesta la escriben las torcazas.

Más allá están las cartas nunca leídas del paisaje calcinado,
del espanto de los cuerpos que se agitan
                 en la canonjía perpleja de la maña.
Y aunque no sé leer
                 en el idioma de la avifauna
entiendo lo que ellas mecieron en su pesar
                 convidadas insolentes de la lágrima.
                
No sé leer, pero discierno
                 lo que dicen los búhos que se callan 
y entiendo por eso  aquel gorjeo
                 que transita en los gansos cuando cantan,    
               
Vienen a verme trayéndome en su tarde
                 el negro azul, la máchica inmoral
                 de la masacre.
Y sufro su dolor y a toda la humanidad
                que cunde en llanto
y me aclimato en el fragor de sus fantasmas.

LOS PÁJAROS QUE NO HABLAN DE CAPITULACIÓN EN LOS NOGALES


(Del Poemario NO SE LEER PERO ME ESCRIBEN de Carlos Garrido Chalén)


No sé escribir, pero me escriben decapitados
                     los pájaros de Hokaido y Lamaguchi,
                     de Kagoyima, Oíta y Toiama.
                     De Tokio, Totori y Yizuoka.
Se juntan con los de Ehime, Guifu y Fukuyima.
Con los de Ibariki, Hiroyima, Iuate y Miiazaki.
Búhos manchú y patos mandarines,
                     cucos, gansos blancos y barnaclas.
Todos al unísono: desde Akita y Aoomori,
Juntos desde Niigata, Nagano y Nagasaki.
Son los pájaros que nunca se rindieron
                     ni hablaron de capitulación
                     en los nogales.

LA LLUVIA TÓXICA LES MARCHITÓ EL ALMA

(Del Poemario NO SE LEER PERO ME ESCRIBEN de Carlos Garrido Chalén)


El 06 de agosto de 1945 el  “Enola Gay”
lanzó sobre Hiroshima un little boy,
                       de uranio y de pináculo:
un ruido ensordecedor llenó de bramido
                       las trompetas
                       y en el cántaro del dolor
                       se encapotó la llaga.

Una columna de humo gris-morado
                      salió del berenjenal
(a un millón de grados centígrados infernales)
                      y en la chinela se afeó la báscula.

El 9 de agosto, a las 11 de la mañana,
                      el espectáculo de la aniquilación nuclear
                      se repitió en Nagasaki,
y Kyushu se llenó de aturdimiento:
el bombardero B-29, “Bock’s Car”, lanzó sobre la ciudad el fat boy,
                      de muerte y de plutonio
                      y los pájaros
                      huyeron
                      vertiginosamente
                      hacia la nada.
                      
 La lluvia tóxica les marchitó el alma.
  Carlos Garrido Chalén
Premio Mundial de Literatura "Andrés Bello"
      Version Poesía 2009, de Venezuela
     Presidente Ejecutivo Fundador de la
  Unión Hispanomundial de Escritores. UHE
 
http://unionhispanomundialdeescritores.ning.com/

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