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jueves, 21 de agosto de 2014

MEMORIAS DE UN IMPOSTOR, Vicente Riva Palacio

VICENTE RIVA PALACIO (1832-1896)


Político y escritor nacido en la Ciudad de México en el año de 1832. Su padre, Mariano Riva Palacio, fue defensor de Maximiliano de Habsburgo en Querétaro. Su madre, Dolores Guerrero, fue hija del general Vicente Guerrero. Ingresó al Colegio de San Gregorio en 1845 y se graduó como abogado en 1854. Al triunfo de la revolución de Ayutla, en 1855, fue regidor. A causa de sus ideas liberales fue hecho prisionero por Félix Zuolaga y después por Miguel Miramón (1858-1859).





VICENTE RIVA PALACIO 
(1832-1896)


En 1861 fue diputado y rehusó aceptar el Ministerio de Hacienda que le fue ofrecido por Benito Juárez. En colaboración con Juan A. Mateos, en estos años escribe algunas comedias y dramas. Al dar inicio la intervención francesa en 1862, Riva Palacio organiza una guerrilla para unirse a las fuerzas del general Ignacio Zaragoza. Fue designado gobernador del Estado de México. Más tarde colabora en la toma de Zitácuaro.

En 1865 es nombrado gobernador del estado de Michoacán, y al morir el general José María Arteaga es nombrado general en jefe del Ejército del Centro. En 1867 participa en los sitios de Toluca y Querétaro. Una vez vencido el imperio de Maximiliano, Vicente Riva Palacio regresa a su vida privada. Es nombrado entonces ministro de la Suprema Corte de Justicia. Durante la administración de Sebastián Lerdo de Tejada combatió al régimen desde las publicaciones El Radical y El Ahuizote. Al triunfo de la revolución de Tuxtepec, en 1876, fue nombrado ministro de Fomento por el nuevo gobierno.

En 1884, por atacar al presidente Manuel González, fue hecho prisionero y confinado en la cárcel militar de Santiago Tlatelolco. Ahí escribió la mayor parte del segundo volumen de su obra México a través de los siglos. En 1886 fue nombrado ministro de México ante la corte española y murió en Madrid diez años después. Sus restos fueron traídos al país en 1936.

Hombre polifacético, Riva Palacio fue escritor de casi todos los géneros, periodista e historiador. Alcanzó su mayor popularidad como escritor de folletines de tema histórico. Como poseedor de una buena parte de los archivos de la Inquisición, pudo obtener valiosa información para sus obras. Algunos procesos del máximo Tribunal del Santo Oficio aparecen en El libro rojo (1870).

Estas fuentes están presentes en el capítulo de El Virreinato, tomo II de México a través de los siglos. En su primera novela, Calvario y Tabor, narra sus experiencias en el combate contra la Intervención francesa. En Monja, casada, virgen y mártir y la segunda parte deMartín Garatuza, aborda el tema de la Inquisición y la persecución a la familia Carbajal, de procedencia hebraica.

Sus dos últimas novelas son Los piratas del Golfo, donde recrea historias de bucaneros del siglo XVII y Memorias de un impostor, Don Guillén Lampart, rey de México, claramente influido por Alejandro Dumas y esa línea folletinesca.

Fuente: Diccionario Porrúa de Historia, Biografía y Geografía de México.
Cortesía de Editorial Porrúa Hermanos, S.A. de C.V.














 Memorias de un Impostor





La novela de Vicente Riva Palacio se encuentra dividida en cuatro libros, que es como se estilaba en aquella época: Los Misterios de Urania, El Dedo delDiablo, Diez y siete años en la Inquisición y Expiación. Incluye además unApéndice, Sentencia y Ejecución de Don Guillén de Lampart, copiadas del proceso original, en que se le acusaba de: "sortilegio, adivino, supersticioso con pacto con el demonio, maquinista, embustero, falsario, blasfemo, sacrílego, tumultuante, sedicioso, cismático, dogmatista, alumbrado, fautor, y defensor de herejes judíos, escandaloso y gravísimamente contumalioso, Al Santo Oficio de la Inquisición, libelante famoso, hereje secuaz, de los mayores heresiarcas que se han levantado contra la iglesia católica..." Y también de "haber sido y ser hereje, apóstata, sectario, de las sectas y herejías de los malditos herejes Calvino, Pelagio, Juan Hus, V. Viclefo, y Lutero, y de los alumbrados y otros heresiarcas, dogmatista inventor de otras nuevas herejías..." (Páginas 592 a la 596).

El argumento mejor estructurado sobre los rasgos independentistas del personaje, queda plasmado en las palabras del conde de Rojas, cuando le confiere al protagonista el carácter del caudillo que habían estado esperando: "El amor a la ciencia nos reunió; pero la ciencia es la luz, y la luz es la libertad, y en la ciencia hemos visto la libertad, y la libertad comienza en la patria y no hay patria sin independencia." (Página 106) También en este capítulo XIII del primer libro se revelan los pensamientos que impulsan al grupo que habrá de encabezar Guillén, y se hace mención de Pitágoras, Arquímedes y Tolomeo, se declaran alumnos de Copérnico y explican algunas de sus teorías astronómicas, mencionando también el acoso a Galileo por parte de la iglesia y los temores de Descartes debidos a su Tratado del Mundo. Capítulo clave para comprender porqué Guillén será más tarde condenado por la Inquisición.

En el cuarto capítulo del libro tercero, cuando comparece ante el tribunal de la Santa Inquisición, describe el autor los orígenes del personaje: "Nací en Irlanda en un lugar que vosotros conoceis y llamais por Wesfordia, en donde mi familia materna tenía muy grandes posesiones." (Página 381)

Riva Palacio emprende más adelante una reflexión de las contradicciones inquisitoriales: "La grande prueba de esto es, que desde que se extinguió la Inquisición, apenas entre la gente muy ruda del campo se oye hablar ya de brujas. Ahora ya nadie cree en ellas. Antes creían en ellas los católicos, porque suponían, que si la Inquisición quemaba brujas, era porque las tales brujas existían. La religión católica prohibe creer en brujas. Y los inquisidores católicos, sin embargo, castigaron a muchísimas mujeres por brujas." (Página 511)

"... los muros de las cárceles del Santo Oficio eran como las paredes de un sepulcro. La soledad, el silencio, el aislamiento, la muerte en medio de la vida, la sombra en mitad de la luz, la noche más negra rodeada del día más claro dentro de aquel terrible edificio; la desesperación, el tormento, la agonía lenta y horrorosa: fuera la ciudad con todo su bullicio, con su alegría, con su sol resplandeciente, con sus flores y sus galas." (Página 359)

Estas son algunas frases destacadas de la novela, o por decirlo a la manera de Ricardo Garibay, sus paraderos literarios:

"Tienen razón los enamorados cuando reconcentran el mundo en su amor: pensando siempre el uno en el otro, están siempre aplaudiéndose mutuamente, y siempre contentos de sí mismos. Estos son los seres menos ofensivos. Serán quizá locos; pero es una locura mucho mejor que la de la guerra." (Página 394)

"La imaginación es el más cruel de los verdugos para los desgraciados."  (Página 425)

"Si fuese posible morir con lo que se ama, la muerte sería verdaderamente apetecible." (Página 427)

"El mundo es un paraíso para los hombres egoístas y sin corazón." (Página 506)

Finalmente, el carácter seductor del personaje queda expuesto en un párrafo del capítulo final del segundo libro, Un plan infernal: "- ¡Don Guillén de Lampar! -dijo:- tú has engañado a Clara jurándole amor; tú has engañado a Doña Carmen mintiéndole pasión; tú has engañado a Doña Juana haciéndote amar hasta el delirio; tú me has engañado a mí arrojándome al crimen: te perdonaría la pérdida de mi felicidad y de mi honra, pero no te perdono el engaño: hubiera sacrificado, contenta por tí, la salud de mi alma; pero no te perdono tu falsedad." (Páginas 354 y 355)


El diario español El Paíspublicó en el año 2005, un artículo de Jordi Soler bajo el título de Los Orígenes del Zorro, en el que se establece la relación entre 
eso es que se considera a Guillén de Lampart, el auténtico personaje histórico que sirvió de inspiración a la extensa mitología fílmica del Zorro.

Jules Etienne

La ilustración superior es la misma que se utilizó como portada en una antigua edición de la novela y la inferior es la portada en inglés de La maldición de Capistrano.


Es posible descargar la versión íntegra en PDF de la novela solicitando en el buscador de Google:http://books.google.com.mx/, el título Memorias de un Impostor


En este blog es posible leer el artículo de El País y obtener una liga directa:


Descripción: Vicente Riva Palacio (Ciudad de México, 1832 – Madrid, 1896), escritor y político, nieto del independentista y presidente de México Vicente Guerrero e hijo de Mariano Riva Palacio, varias veces gobernador del Estado de México. Participó en el bando liberal durante la Reforma y el Segundo Imperio (1855-67), cuando fungió como gobernador de los estados de México y Michoacán y recogió por orden del gobierno (1861) gran parte de los archivos de la Inquisición. Escribió catorce obras de teatro con Juan A. Mateos en 1861-62, varias de ellas reunidas en el volumen Las liras hermanas (1871), pero su gran popularidad se debió a una serie de novelas históricas sobre la época virreinal, basadas en la rica documentación a la que tenía acceso: Monja y casada, virgen y mártir (1868), Martín Garatuza (1868) y Las dos emparedadas (1869) forman el ciclo de Historias o Memorias de la Inquisición, al que también se suman –dentro del tema novohispano- Los piratas del Golfo (1869), La vuelta de los muertos (1870), Memorias de un impostor: don Guillén de Lampart, rey de México (1872) y el ensayo El libro rojo: 1520-1867 (1870). Un duro crítico de la presidencia de Sebastián Lerdo de Tejada, publicó entonces varias de sus mejores páginas satíricas en El Ahuizote (1874-76) y su elogiado poemario Flores del alma (1875). Las semblanzas de Los Ceros: galería de contemporáneos (1882) ratificaron su mirada incisiva y fue enviado –por sus ataques al gobierno de Manuel González- en 1884 a prisión, donde escribió buena parte del segundo tomo (referente a la época colonial) de México a través de los siglos (1884-89), obra cuya dirección estuvo a su cargo. Fue secretario de Fomento durante el primer cuatrienio (1876-80) del presidente Porfirio Díaz, quien después lo nombró ministro de México ante la Corte de España (1886-96), etapa que enmarcó la aparición de sus Cuentos del general (1896), considerados su mejor obra narrativa.



















Erudito irlandés, considerado precursor de la Independencia de México: Martínez Baracs
Historiadora amarra las verdades alrededor de Guillén de Lampart
Pasó 17 años prisionero de la Inquisición
Era un humanista adelantado a su tiempo, explica
Ha sido relegado, aunque planteó la emancipación de indios, esclavos y castas de la Nueva España

Don Guillén de Lampart. Hijo de sus hazañas, estudio sobre este hombre solo en un mar de siglos, de la historiadora Andrea Martínez Baracs, fue publicado por el Fondo de Cultura Económica Foto María Luisa Severiano
Ericka Montaño Garfias

Periódico La Jornada
Lunes 25 de febrero de 2013, p. 7
Uno de esos personajes casi olvidados de la historia es Guillén de Lampart. Espía, revolucionario, erudito de origen irlandés, que llegó a la Nueva España, donde planteó la independencia del territorio diciéndose hijo natural de Felipe III, encarcelado bajo los cargos dehereje, apóstata, sectario... dogmatista inventor de nuevas herejías, fautor y defensor de herejes, y que desde prisión defendió a los judíos.
Una vida llena de aventuras que terminó en una hoguera de la Inquisición. Su estatua –un hombre atado a un madero– se encuentra dentro de la columna de la Independencia.
Este es el tema de estudio del libro Don Guillén de Lampart. Hijo de sus hazañas, de la historiadora Andrea Martínez Baracs, publicado por el Fondo de Cultura Económica, en el que ofrece un breve recorrido por la vida de este hombre, apodado El Zorro, que parece personaje de novela (según algunos, es la base de la leyenda de ese héroe novelesco).
Martínez Baracs publica en este libro cuatro documentos representativos de la inmensa obra que dejó Guillén de Lampart: Propuesta al rey Felipe IV para la liberación de Irlanda, Proclama insurreccional para la Nueva España, Pregón de los justos juicios de Dios que castigue a quien lo quitare y Regio Salterio (transcripción y traducción del título).
Parece personaje de novela. Lo cierto es que es absolutamente multifacético. Es uno de los extranjeros que participaron en nuestra historia, expresa Andrea Martínez en entrevista.
Durante muchos siglos se le ha considerado un impostor (Vicente Riva Palacio escribió Memorias de un impostor. Guillén de Lampart, rey de México), pero con este libro trato de dar una idea de quién fue este hombre, que por unas horas logró huir de la cárcel de la Inquisición con el propósito de reunirse con los esclavos fugitivos o cimarrones de Veracruz, pero fue denunciado y devuelto a prisión.
En Don Guillén de Lampart. Hijo de sus hazañas publico los documentos más importantes, no los únicos, sobre él, ahí están transcritos su proyecto irlandés, que envió al rey de España, su plan de revolución para la Nueva España, con todos sus detalles, es muy interesante, y un fragmento de sus salmos. Cuando huyó de prisión subió a la cámara del virrey y pegó también un pregón en la Catedral, ese pregón era su defensa.
El propósito de la historiadora fue unir los hechos, “amarrar lo que es cierto. Hasta ahora no se sabía mucho de él, hubo una parte en la que se habló de él como una fantasía, un impostor, un Don Juan, El Zorro, pero entonces qué es verdad. Hay muchas leyendas, como que sedujo a la virreina, pero no me meto en ese tema”.
El verdadero nombre de Guillén de Lampart, hijo y nieto de revolucionarios irlandeses, al parecer es William Lamport, de acuerdo con el historiador irlandés Gerard Ronan. Castellanizó su nombre y en los documentos del Santo Oficio aparece como don Guillén Lombardo de Guzmán, mientras Andrea Martínez señala: He querido seguir la línea historiográfica de sus principales biógrafos mexicanos: Luis González Obregón y Vicente Riva Palacio, quienes lo llamaron Guillén de Lampart.
Su figura ha sido relegada. Era irlandés, estuvo 17 años preso por la Inquisición, resultó ser un poeta latino y un místico que escribió unos 800 salmos en la cárcel (en telas que se conseguía, preparaba la tinta con restos de cenizas, cacao y otros materiales, y utilizaba plumas de gallina).
Antes de llegar a la Nueva España, “como agente internacional trató de convencer al rey de España de apoyar la rebelión de Irlanda para separarse de Inglaterra, lo que ocurrió en 1649, es la gran revolución irlandesa, que fue muy sangrienta y que estuvieron a punto de ganar los católicos de ese país.
Fue un soldado de los tercios irlandeses en las guerras entre protestantes y católicos al servicio del rey de España; antes de eso fue capturado por piratas y en efecto estuvo dos años con ellos y los convirtió al catolicismo, como una forma de salvarlos, porque si llegaban a España como protestantes, les iba a ir muy mal.
Llegó a la Nueva España en 1640 con una misión como espía del conde-duque de Olivares. “Su misión era proteger nada menos que a los judíos; es otro tema que no puedes creer. Guillén llegó con esa idea, pero lo apresaron en 1642. La Inquisición, que se adueñaba de los bienes de los judíos sometidos a proceso, dijo: ‘a este no lo dejamos’, lo agarraron y no lo soltaron nunca. El rey de España trató de liberarlo, que se lo mandaran a él, y la Inquisición se negó. Hay todo un expediente en el Vaticano sobre él, porque hubo varios reyes de España que trataron de liberarle y no lo lograron.”
     También propone la separación de la Nueva España y emancipar a indios, esclavos y castas, por lo que se le considera precursor de la Independencia de México. En prisión “defendió a los judíos que morían a su alrededor en condiciones atroces; pidió audiencia para decirlo –era muy valiente–, y entonces sus argumentaciones en la Inquisición eran avanzadísimas en términos humanísticos”.
      Guillén de Lampart estaba muy adelantado a su época. Está solo en un mar de siglos, concluye Martínez Baracs. 


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