La
frágil pena que se llora, de Yabel René Guadarrama Rivera
CONSISTENTE, QUE NO FRÁGIL,
POETA
Pocas veces me
sucede, y ésta es una de ellas, en que sea lamentable terminar una publicación.
Es el caso de la plaqueta La frágil pena
que se llora, de Yabel René Guadarrama Rivera, en que resulta tan
deleitante, pero efímero, el placer de leer poesía que uno queda con el deseo
de que hubiera permanecido y se hubiera prolongado este gozo tan maduro y
consistente, producto sin duda no de la casualidad sino del trabajo lector y
escribano.
Sucede pues
como cuando un niño goza de un dulce preferido y éste amenaza con terminar su
vida, pero el niño la prolonga con lamerla muy poco a poco, para que no se
acabe. Pero en el caso de esta paleta/plaqueta con cierto amargo acíbar uno,
como lector, no tiene más remedio que volver y volver a ella para saciar su
gozo…que en este caso sí resulta prolongado, muy largo y deleitoso.
Yabel nos
demuestra con esta publicación, apenas de diciembre de 2011, que ha madurado
como poeta enormidades, y que es digno representante de la tierra de Genaro
Robles Barrera –Josué Mirlo–, lo
que no es decir poca cosa.
La plaqueta La frágil pena… se divide en cuatro
partes. Se trata en realidad de un poema, una unidad de largo aliento, que bien
vale seguir con ojo avizor de lector atento pues contiene un discurso muy solvente,
muy sólido y consistente, de carácter filosófico, especialmente ético que
pretexta, en el inicio, un protagonista falto de cordura, para alimentado en la
rigidez de la lealtad proferir una severa crítica al mundo actual; de ahí el
desencadenamiento del desconsuelo y la tristeza de la voz que habla.
Pero qué mejor
que citar y fortalecer lo que hasta aquí se dice con los propios versos de
Yabel René; y me parece ideal ejemplo, casi tomado al azar la cuarta parte con
que se cierra el poema y plaqueta:
IV
Es tan pesado cargar con culpas ajenas
que a veces las propias
no pueden ser lloradas a tiempo.
por eso se desesperan,
y suplican por salir y cuando lo hacen
las lágrimas que habrían de servir
de mortaja para endulzarlas
resultan más amargas que el remordimiento.
Pero, ¿Por qué digo estas cosas extrañas?
¿por qué me condeno hablando si todo me duele?
Me duele existir
y me duele la vida de los que esperan
con ansia la llegada del amor
que tarda en hacer acto de presencia.
Y cuando lo hace, es el menos indicado
porque hiere, lastima, lacera el alma
y se disemina en un millar de fragmentos
que engendran tempestades de ausencia.
No debo dejar
de advertir que esta plaqueta fue subsidiada por el propio autor, lo que hace
más loable todavía, lo que aquí he venido diciendo.
Termino
aseverando, como lo dije al inicio, que esta plaqueta es la prueba fehaciente
de la entrada de Guadarrama Rivera al mundo de la poesía, no sólo estatal, sino
con severos pasos nacionales.
Felicitemos al
autor y pidámosle, como sus lectores, que no deje de escribir, sin menoscabo de
las prácticas docente, dancística y fotográfica a las que también se dedica con
ánimo artístico incansable.
Metepec, México, 7 de noviembre de 2012.
Parque Bicentenario.
Benjamín Adolfo Araujo Mondragón.
Mil gracias maestro por estas letras.
ResponderEliminar