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jueves, 12 de febrero de 2015

LA GRIETA. Revista juvenil griega


El portal 'La Grieta', presentado este miércoles en Madrid.
No son jóvenes sin futuro. Tampoco se sienten incompetentes ni apáticos. Ellos están llenos de ideas, de ganas y quieren convocar a todos los que son como ellos. Los creadores de La Grieta quieren darle visibilidad a la juventud española, la de verdad. ¿Y cómo lo van a hacer? En la web, por su puesto. Este grupo que empezó con seis chicos menores de 30 años (Ahora son 26) acaba de conseguir 12 mil euros en una campaña de crowdfunding que les ha permito presentar su revista online como una verdadera empresa de éxito en el Impact Hub de Madrid este miércoles.
La Grieta ya es un espacio dedicado a la publicación de análisis sobre política, economía, cultura y literatura, todo escrito, organizado y puesto en marcha por jóvenes, pero esperan que no siempre sea así. “Tiene un corte generacional, pero también queremos que sirva como puente entre distintas generaciones”, dice Lorenzo García-Andrade, de 23 años, director general de la revista en la que –hasta ahora– ninguno de los escritores tiene más de 35 años. Él cree que la juventud está siendo ninguneada constantemente, y resaltar una falta de realización y un fallo estructural en la sociedad española. “Nacimos después de la Transición, en el llamado milagro español. Pero ahora con la crisis y el auge de la corrupción parece que ya no hay milagro”, asegura.
Lorenzo García-Andrade durante la presentación de 'La Grieta' en Madrid. /ELENA FEDUCHI
Aunque son apasionados, un punto importante para García-Andrade y su equipo es que el contenido de La Grieta no tenga un sesgo ideológico: “Nuestra fortaleza es la heterogeneidad”, dice Gonzalo de la Torre, el editor jefe de 27 años, “creemos que el contraste y el debate generan ideas en sí mismos. Nuestro fin es darle voz a una generación, pero no para que dé opiniones gratuitas. Publicamos solo artículos sustentados, sin emociones individuales”.
Hasta ahora han publicado unos 35 textos, de al menos 30 autores, pero aseguran que han recibido mucho más contenido del que se encuentra en la página. “Desde que empezamos ha salido gente dispuesta a colaborar hasta de debajo de las piedras”, cuenta Marta López Polanco, directora de gestión del grupo, también de 27. Ella cree que una de las ventajas que les da su juventud es el anonimato: “No somos nadie. Para bien y para mal. Alguno podrá tener un apellido importante, pero como nadie nos conoce no estamos condicionados”. Parecen que su orgullo recae en sentirse parte de un grupo de pensadores, en el que no importa la fama individual, sino la visibilidad que pueden llegar a tener como colectivo.
Por eso, una de las secciones más importantes de su sitio web es La Colmena. Allí se agrupa un colectivo de artistas que quiere formar un archivo para luego organizar exposiciones, conciertos, talleres o cualquier evento que logre atraer miradas. Música, arte, literatura, todo entra en este enjambre de creadores novatos cargados de energía. De hecho, uno de los primeros proyectos físicos que planean llevar a cabo es la publicación de un libro de poemas, que seleccionaría el equipo de La Grieta, y que estaría ilustrado por dibujantes miembros de La Colmena.
La banda Club del Rio, miembro de La Colmena, en el Impact Hub. / ELENA FEDUCHI
Por momentos, al escucharlos hablar de sus valores de transparencia, ética y convivencia, el proyecto empieza a sonar utópico, especialmente cuando aún no han podido determinar una fuente de ingreso económico constante. “Sabemos que eso es necesario. Queremos monetizar la web y empezar a organizar eventos. Pero no estamos haciendo esto para lucrarnos, solo queremos ser sostenibles. Si nos centramos solo en hacer dinero perderíamos el norte”, opina López. Por ahora siguen aceptando donaciones, pero aseveran que su éxito solo se medirá en el interés del público. Pero ya empiezan a llamar la atención. Han agrupado alrededor de cinco mil usuarios únicos en la página y consiguieron 21 mil visitas en cuatro meses. No es suficiente para permitirles pagarse un sueldo que vaya con sus cargos, pero si para mantenerlos trabajando. “El fin es que con esto se abra una grieta, un campo nuevo”, espera García-Andrade. “Un brote de esperanza”.

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