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lunes, 7 de abril de 2014

LOS CONVIDADOS DE MEDIANOCHE, Oswaldo Mejía

LOS CONVIDADOS DE MEDIANOCHE
Ilustración y prosa de Oswaldo Mejía (Derecho de autor, protegido)

El campo es vasto y estéril, tan reseco y cuarteado como la misma piel de Satanás. Cada una de las  grietas es gigantesca y huele a heridas del alma. Es difícil pasar a través de ellas, por lo cual debo impulsarme y dar saltos, no hay otra manera.
La pequeña polvareda se hace más y más grande;  como heraldo de su carrera trae a un diminuto astado, apenas del tamaño de un perro, pero de una furia enorme. Puedo ver sus diabólicos ojillos de fuego. Brinca cada grieta sin dejar de mantenerme en su mira-ya lo tengo frente a mí –
Estoy desnudo. Aquí, en SINCERIDAD, mi piel y la luz azulina que emano, son mi única vestimenta, mas la larguísima cinta amarilla que tejí con los cabellos de mi amada, me servirá para hacerle fintas y cabriolas mientras huyo de sus embestidas. Llevo todas las de ganar; mi cuerpo ya ha esquivado, en innumerables circunstancias, todo tipo de flechas, saetas, dardos y desventuras.
Pero… ¿Qué es ese ruido ensordecedor? ¡Todo el piso tiembla! ¡Siento pánico, quiero huir! Y sin embargo, sé que todo esto ocurre dentro de mi mente… ¡No puedo huir de mí mismo!
¡Dios mío, mi fobia primigenia! Hay mucha agua desbordándose, intenta cubrirlo todo, las olas vienen por entre las grietas como enormes lenguas de remolino, amenazando mi alicaída cordura.
¡Estoy paralizado, no atino a correr! Mis músculos no obedecen, y mi boca es incapaz de emitir una  pequeñísima plegaria que me haga sentir mejor  ¡Presiento  que estoy a punto de moriiiiiiir!
El cielo se tornó gris, oscurece más y más, la negrura va devorándolo todo. Puedo verlo todo, soy el actor substancial de esta puesta escenográfica, pero tan sólo desempeño el rol de público.
¡El cielo se tiñe de rojo, está  sangrando!  El torito con ojillos de fuego no cesa de embestir mis canillas y pantorrillas, llevándose, en cada cornada, jirones de piel, músculos y tendones; resulta quimérico gritar en busca de auxilio…¡Lógico! Si no tengo boca… ¿La tuve alguna vez?
El cielo sangra profusamente, al igual que mis piernas ante las incesantes arremetidas del diminuto astado. Me duele mucho, estoy asustado y tengo frío, mucho frío ¡No soporto más!
Ahora secas con devoción mi sudor y mis lágrimas. Lloro por mis piernas que se resisten a obedecerme… la luna brilla intensamente, tengo que esforzarme pues… debemos pasear…
Toma mi mano y caminemos…
Dibujo y pintura digital, con medidas aprox. de 101 X 70 cms. incluido el borde blanco 

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