martes, 3 de junio de 2014

"INFRARREALISTAS/POETAS", EL TESTAMENTO LITERARIO DE MARCO FONZ, Santiago Vizcaino (Ecuador)

“Infrarrealistas/Poetas”, el testamento literario de Marco Fonz

Santiago Vizcaíno, poeta quiteño
Antes de su muerte acaecida en diciembre de 2013, el poeta mexicano Marco Fonz, radicado en Ecuador, realizó una investigación sobre la producción poética de los Infrarrealistas, grupo emparentado con el dadaísmo que a partir de 1975 se concentró en volarle la tapa de los sesos a la cultura oficial y que ha concitado el interés debido a que Roberto Bolaño no solo lo conformó, sino que recreó su historia en muchos de sus libros, especialmente en la novela ‘Los Detectives Salvajes’.
Para impedir que el trabajo de Fonz se pierda en el olvido, la editorial argentina La Caída, dirigida por el editor Germán Gacio, ha publicado ‘Infrarrealistas/Poetas’, una antología que ofrece la voz de los veinte poetas fundadores del mítico movimiento, incluida la de los fallecidos Roberto Bolaño y Santiago Papasquiaro.
La antología no constituye una muestra infrarrealista, pero sí una puesta en escena del trabajo de los autores que pertenecieron al movimiento y que se han convertido en personajes de ficción.
El poeta ecuatoriano Santiago Vizcaíno le ha dedicado la siguiente apreciación crítica a la antología:
Se suele creer que un antologador es una voz autorizada para escoger lo “mejor” de un autor, de una generación o del acervo literario de un país. Lo que sucede, sin embargo, es que el dichoso antologador se va a ver siempre en la necesidad de discriminar, sean piezas o autores. Por ello se ha recurrido a la figura del compilador, menos comprometedora, pero que igual parece esconder detrás de un eufemismo la labor macabra de quien escoge una cosa y no otra.
Puestos de esta manera los términos, esta compilación realizada por Marco Fonz al final de su corta vida establece la reunión, en un solo libro, de diversas poéticas de autores que en su momento respondieron al movimiento literario infrarrealista. Esa ha sido precisamente su intención: “En esta antología el lector encontrará veinte poetas, veinte propuestas estéticas diferentes, veinte pulsaciones y golpes”, lo que comprueba que un movimiento literario suele estar ligado más bien por una propuesta ideológica que como un recetario homogéneo de la escritura. Quiero decir, que detrás de todo movimiento hay una postura frente al poder, un pensamiento literario que una vez que se asienta en el acto de la escritura se vuelve propio, individual.
El movimiento infrarrealista, nacido en 1975, surge como respuesta a la poesía oficialista, aquella que encontraba su égida en la figura de Octavio Paz. Este movimiento resulta del abatimiento frente al mundillo mexicano “culto” de ese momento. De hecho su consigna era: “volarle la tapa de los sesos a la cultura oficial”. Y en este sentido se relaciona con el nacimiento de otras propuestas en Latinoamérica: los nadaístas en Colombia, los tzántzicos de Ecuador, El Techo de la Ballena en Venezuela, Hora Zero de Perú, entre otras.
Un movimiento que encuentra sus principales representantes en las figuras de José Vicente Anaya, Roberto Bolaño y Mario Santiago Papasquiaro, quienes escribieron sendos manifiestos en los que se enuncian sus lineamientos estéticos. Para los ‘infras’, el poeta tiene la misión de buscar la belleza en la vida cotidiana y no en el juego institucional de la cultura. Su poesía se revela frente al sistema de grupos academicistas cuya función es satisfacer el medio editorial establecido por una cultura burguesa. Así, las relaciones entre el infrarrealismo y el surrealismo son más que evidentes: hay una necesidad de llevar al extremo el lenguaje. Por ello Anaya dice que se necesitan artistas sin límites: “El infrarrealismo canta y gruñe, tiene miedo y es valiente, ama y odia, atina y desatina, gana y pierde, se compone y se descompone, se aflige y se serena, ríe y llora, aprueba y desaprueba, pero siempre se conmueve con sus contradicciones [...] El infrarrealismo es epicúreo, sodomita, heraclitiano, hedonista, narcisista, kantiano, hegeliano, marxista, anarquista, metafísico, patafísico, utópico, existencialista; simultáneamente todo eso y nada a la vez”.
De allí que el infrarrealisto se conciba también como un no-grupo, ya que en él confluyen las propuestas más arriesgadas hasta ese momento. Y esta es quizá la idea de este libro de Marco Fonz: ofrecer una visión general de los principales exponentes de un fugaz movimiento que establecería la pauta para el diálogo de la poesía con otros géneros llamados menores o marginales: el porno, la ciencia ficción o la novela policial, o con otras propuestas arriesgadas en la música, el cine y la pintura.
Sería el mismo Bolaño quien se encargaría de mitificar el infrarrealismo a partir de la aparición de ‘Los Detectives Salvajes’ en 1998, donde cientos de lectores se fascinaron con las aventuras de los real visceralistas. Novela quizá en clave, ‘Los Detectives Salvajes’ permitió no solo asimilar a una generación “salvaje”, sino también asistir a la asunción de la figura del poeta de clase media, frente al poeta aburguesado.
Esta antología, entonces, nos ayuda a entender por un lado un fenómeno literario muy controvertido en Latinoamérica, pero también ofrece, por otro, pautas para la comprensión metaliteraria de la obra de Bolaño. Y no solo eso, sino que ha sido un exhaustivo ejercicio de búsqueda de materiales y personajes que han tenido una relación conflictiva, pero que develan la idea de toda una generación.
Como diría Bolaño: “Nuestra ética es la Revolución, nuestra estética la Vida”. La revolución, por ende, necesitaba del motor liberador de la poesía.

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