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domingo, 1 de junio de 2014

UNA ANTOLOGÍA EXCLUYENTE Y CENSORA: VICENTE ANAYA, Roberto Ponce (Proceso)

Una antología excluyente y censora: Vicente Anaya

Bolaño y Anaya en La Casa del Lago. Foto: Archivo
Bolaño y Anaya en La Casa del Lago.
Foto: Archivo
MÉXICO, D.F. (Proceso).- En virtud de la reciente publicación de la antología compilatoria Perros habitados por las voces del desierto, donde se le excluye, el diagnóstico del infrarrealista José Vicente Anaya sobre este movimiento literario del que fue uno de los fundadores con otros poetas en1975, es contundente: el infrarrealismo duró hasta 1978, cuando sus integrantes originales nos dispersamos.
Nacido en Villa Coronado, Chihuahua, el 22 de enero de 1947, Anaya es el mayor en edad de los demás pioneros “infras”. Acusa al compilador Rubén Medina por excluirlo en su antología junto con otros “infras” como Lorena de la Rocha, Lisa Johnson, Darío Galicia y Vera Larrosa.
“Los infrarrealistas y neoinfrarrealistas se han convertido en aquello mismo que criticábamos de los grupos del status quo, contra los que luchamos y nos reprimieron de 1975 a 1978. Medina, autor de la antología Perros… y quienes lo seciundan son intolerantes, censores, tienen actitudes autoritarias ante la libertad de las ideas y las vivencias poéticas.”
Dice el poeta editor de la revista Alforja y traductor de los vates beats y otros:
“En diciembre pasado se publicó en la editorial argentina La Caída, colección Las Alas del Escorpión, la primera gran antología de 20 Infrarrealistas/Poetas, tiene casi 300 páginas de poesía recopilada por Marco Fonz, nacido en el DF hacia 1965, pero que había crecido en Chiapas y fue autor de más de una veintena de poemarios.”
Marco Fonz fue a presentarl esa antología a Chile; pero se suicidó por esas fechas en Villa del Mar, dejando cuatro libros inéditos (http://www.jornada.unam.mx/2014/01/25/cultura/a05n1cul).
“La portada de esta antología lleva la foto más famosa del grupo inicial, tomada un día que leímos poesía en Casa del Lago, donde por cierto yo aparezco en las escaleras, junto a Roberto Bolaño.”
Esta foto se había incluido en Pájaro de calor, ocho poetas infrarrealistas, que con prólogo de Juan Cervera marcó la primera publicación poética del grupo como tal en 1976 para editorial Asunción Sanchís, con los únicos integrantes que poseían poemas escritos: Rubén Medina, Mara Larrosa, Cuauhtémoc Méndez, Bruno Montané, José Peguero, Mario Santiago, Roberto Bolano y José Vicente Anaya.
“A finales de 1978 nuestro grupo se deshizo, sucedió lo que yo he llamado la diáspora infrarrealista. Algunos se fueron a Europa, entre ellos: Bolaño, Montané, Piel Divina y Rosas Ribeyro, el peruano. Fue una reacción porque los grupos culturales bien posicionados y poderosos del status quo cultural mexicano nos cerraron las puertas. Yo viajé, mochila a la espalda y sleeping bag, por todo México durante cinco años. Medina se fue a Estados Unidos y al año se decía poeta chicano, escribía textos con títulos en inglés, tengo ese su primer libro.”
Anaya denuncia que los detractores del “infra” se jactaban de erigirse como los que habían logrado prohibir sus poemas en diarios o revistas de México, “grupúsculo allegado a la corte literaria de Octavio Paz”, y remite a una entrevista con Carmen Boullosa que los menciona (ver video http://www.youtube.com/watch?v=j_cbA3gfpJw).
La nueva antología de Medina contrasta con la de Fonz, asegura, “pero a mí me hace pensar una paradoja sobre quienes la hicieron, siendo Rubén Medina el artífice principal de la misma”.
Cuando comenzaron y hasta 1978 los “infras” protestaron contra aquellas conductas represivas. “Hacíamos esa crítica creo yo que muy justa, muy correcta, de las injusticias del poder cultural”, pero hoy resulta que “los infrarrealistas están haciendo gala de censura al excluirnos”.
Medina justificó para Proceso la omisión de Anaya en la antología, con el argumento de que había renunciado al movimiento.
“Esa es una versión tergiversada. Porque yo sostengo que el infrarrealismo se terminó en el 78 cuando se dio esa desbandada y ciertamente Bolaño también lo dijo. Ellos interpretan que me excluí por dar esta versión de la corta vida del movimiento y sin embargo a Bolaño, quien participó de la misma opinión mía, a él sí lo incluyen en esta compilación. Es una animadversión que me tienen, la verdad, como si ellos tuvieran el juicio omnipotente de escoger quiénes son los verdaderos ‘infras’ y quiénes no.”
Rememora otra paradoja de intolerancia en el grupo, publicada en 2003 (Proceso 1394): Hacia 1976, Roberto Bolaño invitó al poeta Sergio Loya, oriundo de Chihuahua, a una reunión en la casa del escritor chileno Bruno Montané. A media tarde, Bolaño asumiría el papel de vocero del naciente movimiento infrarrealista de poesía:
–Loya –prorrumpió Bolaño entre varios integrantes del naciente infrarrealismo–, le hacemos formalmente la invitación a sumarse al movimiento infrarrealista, la vanguardia en poesía.
Sorprendido, Loya, quien compartía con los infrarrealistas su pasión por la creación y la lectura, así como su repudio al elitismo cultural, preguntó a Bolaño:
–¿Cuál es el fin del infrarrealismo?
–Partirle en su madre a Octavio Paz.
Loya, quien difería de Octavio Paz en sus ideas políticas pero apreciaba su creación poética, replicó:
–No creo que una vanguardia o un nuevo movimiento poético pueda fundarse en el ataque a una persona. Yo estoy en contra de muchas posturas políticas y culturales de Octavio Paz, pero me gusta buena parte de su poesía –en particular Piedra de Sol– y, aunque fuera de otro modo, no creo que un movimiento literario pueda tener un propósito como ése. De una vanguardia, de un movimiento poético, yo espero la formulación de una estética y la postulación de ciertos principios. Entonces, mi respuesta es no, no puedo sumarme al movimiento infrarrealista.
–Pues usted se lo pierde…
“Entiendo a Loya y concuerdo con él. Las actitudes intolerantes y autoritarias nunca fueron mis postulados. Esta gente y en especial Medina están insuflados del poder que da un título universitario y tres libros, se atribuyen censurar y decidir quiénes son y quienes no son ‘infras’, eso está en el fondo de todo.”
José Vicente Anaya escribió su Manifiesto infrarrealista donde al final dice “el infrarrealismo existe y no existe”. ¿Porqué le gustaría ser incluido ahora?
“Sólo hubo tres manifiestos simultáneos: el mío, el de Bolaño y el de Mario Santiago. El espíritu principal de mi manifiesto es una actitud anarquista, libertaria, contestataria, rebelde ante cualquier opresión y censura. Así sigo pensando.”
“No es que me gustaría estar en esta antología. Estuve en los hechos. Me opongo a traicionar la libertad y los años fervientes, intensos, del movimiento en que participé de 1975 a 1978 con performances festivos y las lecturas en Casa del lago y en la librería Gandhi. A mí me hacen reír todas estas conductas paradójicas, ya que a final de cuentas es falso eso de autoexcluirme del infrarrealismo, es una verdadera censura de parte de ellos. Medina se erige como el jefe de la Santa Inquisicón Neoinfrarrealista.”
El infrarrealismo original se terminó, como dije, en 1978, igual que el surrealismo sólo vivió tres años.
“Medina traiciona el espíritu libertario y poético del infrarrealismo original.”

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