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miércoles, 4 de junio de 2014

ALISSA NUTTING, ESCRITORA EXPLÍCITA, Revista Arcadia

Una escritora explícita

Alissa Nutting

Encuentro Fractal en Medellín

Alissa Nutting es una de las escritoras más reconocidas del momento en Estados Unidos. Su novela Tampa —la controversial historia de una atractiva depredadora sexual de menores— ascendió rápido en la lista de bestsellers: fue comparada por la crítica literaria con obras como Lolita y American Psycho y nombrada por la revista Slate como "El libro más impresionante, más importante y más sorprendente de 2013”

Publicado el: 2014-06-03

Aunque algunos han criticado a Tampa por explícita y gráfica, y algunas librerías en Estados Unidos han rechazado que se exhiba en sus estanterías, también la han catalogado como una novela valiente y arriesgada que explora un tema del que poco se habla: el abuso sexual practicado por mujeres. Celeste, su protagonista, es una joven profesora con una obesesión sexual por los jóvenes adolescentes a los que educa.

Nutting estará este viernes 6 de junio en Medellín donde creará historias en vivo con los participantes del Encuentro Fractal’14 (www.encuentrofractal.com).
Teniendo en cuenta su gusto por lo extraño, Arcadia le propuso realizarse la siguiente auto-entrevista. 
¿Por qué escribes sobre cosas tan raras? ¿Tienes algún problema?
Aún recuerdo la primera vez que encontré una pintura amateur de un payaso en una tienda de artículos usados. Era verdaderamente horrible: la cabeza era deforme y desproporcionada; tenía los ojos de diferentes tamaños, el sombrero en su cabeza era una terrible masa roja que parecía un órgano interno. Empecé a coleccionar pinturas y dibujos de payasos mal hechos. En ellos veía verdades sobre el mundo: Cómo una cosa feliz puede convertirse fácilmente en una cosa espantosa; cómo la gente intenta cosas y falla; cómo la fealdad es una parte de nuestra existencia de la que no podemos escapar. Estas son las cosas que siempre me han llamado la atención, objetos y situaciones y personajes que revelan lo que gran parte de nuestras vidas intentamos ocultar.
Eso suena escalofriante.
Lo escalofriante es relativo. Creo que es escalofriante ignorar el sufrimiento e ignorar la destrucción de la naturaleza. Las cadenas de restaurantes son escalofriantes. Cuando estoy en una tienda de artículos usados o de antigüedades y encuentro algo realmente extraño, como una pata de gato pegada a un palo largo de madera, es como si viera evidencia irrefutable de que en nuestro mundo ocurren cosas jodidas, y eso de alguna manera me hace sentir más segura, más libre. Como, ‘miren, tengo pruebas’. Eso es lo que veo en mi escritura. Pruebas.
Pero espera, tú comes en restaurantes de cadena todo el tiempo. Específicamente restaurantes de comida rápida. ¿No sabes lo horribles que son para tu salud y el planeta y la economía local?
¡Yo sé! Es humillante. Todo el tiempo trato de dejarlos. Algo que me gusta mucho es poder obtener comida con una mínima interacción humana. Cuando trabajo usualmente le dedico toda mi atención, así que no quiero vestirme adecuadamente,  peinarme, etc.; solo hacer unbreak y comer algo y luego seguir trabajando. Muchas veces pido pizza por internet para que lo único que tenga que hacer sea ponerme una bata y abrir la puerta lo suficiente para que quepa la caja de pizza. Casi nunca cocino porque tendría que dejar de trabajar más tiempo. Entonces como muchas cosas malas.
Parece que incluso la forma en la que trabajas es extraña.
Lo es. Algunas veces me acuesto en el piso, sobre mi estómago, estirándome hacia mi portátil de una forma que se sienta dramática. Como si hace poco hubiera sido náufraga y empujada hasta la orilla y gateara hacia mi portátil. Otras veces hago un nido con sábanas y un puff y me encierro dentro de él con mi portátil. Si tengo que escribir en un lugar público, como en mi oficina o en la biblioteca, entonces uso un escritorio, pero siempre lo he sentido raro. En mi mente los escritorios simbolizan el trabajo que no quieres hacer, y para mí eso nunca ha significado escribir.  
Eso del nido/puff te hace parecer un hámster.
¡Me encantan! Mi primer hámster, uno dorado de pelo largo que se llamaba Puffy, fue uno de los grandes romances de mi infancia. Mis papás me lo compraron para que me acompañara por la noche porque ellos son nocturnos. Me quedaba despierta toda la noche porque me asustaba la posibilidad de ser abducida por extraterrestres. Vi un programa de televisión donde alguien aseguraba haber sido abducido por extraterrestres y después de eso estaba totalmente segura de que me iban a abducir a mí. No dormí una sola noche durante casi un año. Puffy no me ayudaba a dormir, pero tener un amigo para matar el tiempo en horas nocturnas definitivamente me hacía más feliz.
¿Ese hámster fue tu primera prescripción para la ansiedad, por decirlo así?
Podrías tener razón. He intentado todo tipo de cosas con el paso de los años. Cuando estaba embarazada y no me tomaba los medicamentos anti-ansiedad, mi terapeuta me prescribió películas graciosas. Ella quería que solo leyera libros felices, light, y que solo viera películas graciosas, light. Lo intenté durante tres días y terminé increíblemente deprimida.
¿Por qué crees que sigues preocupándote cuando sabes por experiencia que preocuparte por las cosas no ayuda?
Sé que preocuparse no ayuda a que las cosas sean mejores. Pero me preocupa que si dejo de preocuparme, podrían ser peores.

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